Por: Toño Sánchez Jr.
Iniciemos por la sangre…
Los primeros litros de sangre los puso Miguel Uribe Turbay… Aunque ya miles de colombianos han venido derramando cientos de litros más en varias regiones del país, en especial, en donde el progresismo, petrismo y comunismo –que es lo mismo- le han entregado a grupos al margen de la ley de todo pelambre, al amparo de una falsa ‘paz total’.
… El odio ya es un protagonista de ‘primera línea’ en esta campaña electoral. Aquí agrego a sus ‘cómplices’ inseparables: el resentimiento y el desquite. No hay nada que una más a una sociedad que el odio, que el irse contra alguien. Más en un país que está sediento de venganza en contra de una clase social y de todo aquel que piense diferente a ellos. Si a esto le agregamos el ‘JP-4’ que le echa el presidente del progresismo, la cuestión se vuelve bien peligrosa.
… La violencia que se vive en Colombia es terrible, los únicos que no la ven es la legión de los progresistas y Fecode. Donde más se sufre es en nuestro campo. No es sino ver los mapas que han sido publicados por diferentes organismos en donde ya son pocos los sitios donde no hay violencia, pero sí existe la extorsión.
… La corrupción ha llegado a niveles inimaginables. Al punto que ni les importa si los investigan o no. Además, que tienen una Fiscal ‘propias tropas’. Recuerden que la prioridad del progresismo es tomarse siempre, lo más pronto posible, el Poder Judicial y los Órganos de Control. No me quedo enumerando los tumbes (Que ya no son ‘presuntos’) porque se hace interminable esta Columna de Opinión.
Este es el real panorama de Colombia a octubre 2025 a pocos meses de elecciones. Y esto apenas ha comenzado.
Así como vimos en un reciente pasado la degradación de nuestro conflicto armado, hoy estamos presenciando la degradación del ejercicio de la política.
Vean que ya comenzaron los ‘ensayos’ de los ‘comandos progresistas’, que al amparo de una retorcida interpretación de lo que es una protesta, comenzaron a subvertir el orden y hasta invitar a la sedición: Allí está el ejemplo de la Andi. Les fue muy bien. Lo que quiere decir que esto será replicado en todo el territorio nacional.
Aquí cabe mencionar el atentado terrorista contra la campaña del precandidato Abelardo de la Espriella. Acción que no condenó el gobierno ni el progresismo, y eso es totalmente entendible. Lo que no se puede comprender es la manera tibia en que lo hicieron otros aspirantes, en especial los que se las tiran de ‘derecha’, pero que le tienen pavor a la izquierda.
Además, que pueden estar inquietos porque tal vez se les apareció el diablo en estas épocas preelectorales y no lo vieron venir.
Pero quiero escribir esto que sigue.
De la suerte de Miguel Uribe dependía la suerte de los demás de derecha. Pasó lo que pasó y no les importó. Ahora insisto, de la suerte de De la Espriella depende la de ustedes también. Por eso recuerden aquel viejo y sabio adagio: “Cuando la casa de tu vecino comience a incendiarse [no importa que sea tu adversario o enemigo], sal corriendo a ayudar a apagarla”.
Y no está de más, que recuerden aquel duro poema que se lo atribuyen a Bertolt Brecht.
Lo cierto es que ningún candidato de derecha o centro podrá hacer campaña en zonas donde estén grupos al margen de la ley, en especial los que están en el ‘clan’ de la paz total.
Pero tengo la certeza que todos los de la izquierda serán recibidos en esas zonas de impunidad, narcotráfico y terror.
Aquí recuerdo cómo aullaban en aquellas épocas, cuando candidatos iban a zonas de influencia de las extintas Autodefensas. Muchos de los que ladraban hoy son aspirantes.
Será una campaña llena de odio y miedo, de ataques personales, de injuria y calumnias, de descrédito, de mentiras, de discursos tendenciosos, de ‘bodegas’… será la campaña del todo vale. Aquí no van a ‘correr la línea Ética’, como lo propusieron e hicieron en las pasadas elecciones, esta vez la van a desaparecer.
Será una campaña en donde no se sabrá qué es verdad y qué es mentira. Este es el máximo postulado del fascismo, comunismo y progresismo, junto a otros que también son terribles.
El presidente de los progresistas se propuso dos cosas y las logró.
La primera, dividir a los colombianos para que se odien. La segunda, dividir a la oposición.
Aquí quiero volverme Poncio Pilato. Yo me considero de derecha moderada, pero yo no soy de la secta del uribismo y, menos, uribista. Considero que esa gente se usurpó para ellos, que son los únicos que pueden ser de derecha.
También soy un convencido que fue el ‘monje’ de esta secta el culpable, con su presidente Duque, los que propiciaron que llegara el progresismo, así sus legiones lo nieguen.
Ya voy a terminar.
He aprendido en más de 30 años en este hermoso Oficio de Reportero que en Colombia la palabra imposible para lo torcido y retorcido no existe.
Escribo lo anterior por lo siguiente:
Me senté a conversar con un amigo que siempre fue de izquierda, pero moderado e inteligente, y le dije que me inquietaba que fueran a matar a más candidatos, en especial a los que no fueran progresistas. Qué irá a pasar.
Su respuesta fue fría, y si se quiere, hasta cruel.
“Mira, Toño, ya esto pasó. Recuerda cuando mataron entre 1988 y 1991 a varios candidatos presidenciales, no pasó nada y hoy estamos peor. La izquierda puede pensar que si los matan en estos tiempos tampoco va a pasar nada y todo va a seguir igual también. Y con el poder que manejan a lo mejor tengan razón”.
Me quedé mudo. Pero pensé que en estos tiempos de tanto odio y desquite cualquier cosa puede ocurrir.
Y las emociones que más mueven a la gente en tiempos de elecciones son: El odio y el miedo.
Pero le ruego a Dios y a la Divina Providencia que nunca pase algo así.
Les recuerdo que esto es una Columna de Opinión, más no la verdad revelada.
