“En el carro iban dos tipos altos, de ojos claros, monos y acuerpados”

Por: Toño Sánchez Jr.

–      Me encanta narrar historias.

Carlos Castaño durmió por última vez en su vida, en la Finca La 28, también conocida como La Ciudadela o la Ciudad Punto Com. Fue la noche del jueves 15 de abril de año 2004.

Se levantó temprano. Se sentó frente al computador y comenzó a revisar su correo electrónico: amigo_carlos@hotmail.com

Pasadas las siete de la mañana de ese viernes 16 de abril de 2004 salió y no iba de camuflado. Llevaba puesta una camisa blanca, un jean y unos tenis blancos Reebook clásicos.

Afuera lo estaban esperando tres de los pocos escoltas que ya le quedaban. Hizo un gesto y le entregó el morral a ‘Richard’.

Más abajo de la La 28 o la Ciudad Punto Com, donde estaba el alojamiento de los escoltas, lo esperaban otros 4 más.

Se dividieron en dos camionetas Hi Lux. El se subió en la nueva, la que le había regalado hacía dos semanas Francisco Javier Zuluaga, a quien con ese nombre y apellido nadie lo conoce, pero sí con su alias de ‘Gordo Lindo’.

A raíz de este regalo y con el tiempo comenzó a rodar un rumor de que el regalo de la camioneta Toyota iba con otro detalle, un GPS, y que por eso ubicaron a Carlos Castaño.

Pero todo esto fueron especulaciones infundadas, ya que ‘Gordo Lindo’ apreciaba mucho a Carlos Castaño. Y en un encuentro que tuve con ‘Gordo Lindo’ en La Picota, recién deportado de los Estados Unidos, le pregunté sobre ese tema y me dio varias razones por lo que esos comentarios eran falsos.

Cuando Carlos Castaño y sus escoltas salieron de La 28 y llegaron cerca al corregimiento de El Tomate, Antioquia, notaron que una de las llantas de la camioneta de los escoltas se estaba desinflando. Dos se fueron a arreglarla y el resto se pasó al platón de la Hi Lux de Castaño.

Fue aquí donde todos supieron para donde iban.

“Vayan a arreglarla y nos vemos en La 36 para desayunar y almorzar”, ordenó.

Se preguntarán por qué conocer tantos detalles. No olviden que milagrosamente dos escoltas, ‘Carrancho’ y ‘El Tigre’ se salvaron de esa acción y hoy están con vida y muy resguardados.

*****

Carlos Castaño llega a La 36 antes de las 8:30 de la mañana del viernes 16 de abril de 2004. Entró por la entrada de El Carmelo.

Pasó lentamente por el campamento donde estaban los trabajadores. Los saludó. Allí estaban los dos administradores de la finca: el de La Mayoría o casa principal y el de toda la hacienda.

Este último se llamaba Orlando Mestra quien para finales 2019 o inicios 2020 lo asesinaron en el Bajo Cauca Antioqueño y lo encontraron decapitado. Fue el administrador por muchos años de Poncho Berrío y terminó pagando por su jefe.

Castaño se dirigió al otro administrador, a quien le decía con afecto ‘Negrito’. Y le dijo que lo esperaba en la casa principal.

Al bajarse, Carlos le ordenó a uno de los ‘Vaca’, Carlos Rojas, que fuera a Canalete a esperar a una gente y la escoltara hasta La 36.

Carlos Castaño se ubicó en el segundo piso de la casa, sacó unos documentos y comenzó a firmarlos.

Así lo encontró ‘El Negrito’ cuando subió a atenderlo. Notó que Castaño tenía como enyesado el brazo izquierdo.

El Comandante de las Autodefensas, que para ese momento ya había dejado de serlo hacía unas semanas, mandó a comprar 6 gallinas para el almuerzo de los escoltas e invitados. Él pidió un pedazo de cerdo asado y solicitó el favor que se lo picaran. Y se lo comió con unos palillos.

Luego llama al ‘Negrito’ otra vez para que le acercara un televisor para ver los titulares de las noticias.

A penas terminaron se paró y le dijo al negrito sonriendo, mientras le puyaba las costillas con el dedo índice derecho: “No hubo muertos, ese noticiero estuvo malo”.

Lo que no se imaginaba Carlos Castaño era que en pocos minutos él iba a ser el muerto que iba a estar por muchos años en las noticias.

Como la gente que esperaba no llegaba, decidió irse.

Bajó las escaleras y gritó: ‘Saliendo’.

Todos salieron para el punto ‘Los Cocos’, que es como una especie de estacionadero para los carros, que no está tan lejos de la casa principal.

Antes de subirse al carro le dio 200 mil pesos al ‘Negrito’: ‘Tome para la cerveza o el fresquito’.

Ya montado en la Hi Lux lo llamó nuevamente y le dijo: “Y me le dice a esos triple hijueputas que estaba esperando, que se vayan por donde vinieron”.

Es extraño que Castaño dejara una razón así, él no acostumbraba a hablar con ese tipo de vocabulario.

Todas las camionetas llegan hasta la puerta de golpe de la salida de La 36 y giran a la izquierda, hacia Rancho al Hombro a donde Castaño tenía que ir a cumplir… con una fatal reunión.

Eran casi la una y 40 de la tarde del viernes de 16 de abril de 2004.

Carlos Castaño no llevaba 15 minutos de haberse ido, cuando a La 36 llegó la gente que el Comandante estaba esperando.

Este es un inédito dato que hasta ahora descubro.

El ‘Negrito’ los recibe y les dice que el Comandande se cansó de esperarlos y que ya se fue. Nunca agregó el insulto que Castaño dijo.

Qué es lo inédito: Que en la camioneta iban dos tipos altos, de ojos claros, monos y acuerpados.

Esto abre un gran interrogante. ¿Eran gringos? ¿Abogados? ¿De alguna agencia del gobierno americano? ¿De la DEA? ¿Europeos? ¿Del CICR? ¿De una ONG internacional? Será un gran enigma. Hasta que se desclasifiquen esos archivos.

¿Quién podría saber más? ‘El Vaca’, Carlos Rojas. Quién se había regresado para Montería por Canalete al caerse la reunión. Pero antes de dos días, una noche, lo asesinaron en el barrio Los Robles de Montería. Y casi al mismo tiempo estaban asesinando a su hermano, Iván, en Villanueva, Valencia, Córdoba.

Y tenían que matarlos porque eran muy peligrosos con el gatillo y recontra leales a Carlos Castaño. ‘Carrancho’ el que quedó vivo en Rancho al Hombre es hermano de ellos. Lo mismo que otro que está detenido en una cárcel de Colombia.

Mientras Carlos Castaño se dirige para Rancho al Hombro, cuatro camionetas Toyota salieron muy de mañana de la Finca La Construcción y La 15, iban de cacería. Llegaron hasta el Cerro el Caballo y desde allí comenzaron a bajar por una serie de atajos y cruces que solo ellos conocían porque los habían construido en el pasado.

Hasta llegar, antes de la una de la tarde, a la 37, para ver si Carlos estaba allí.

En La 37 fue donde Castaño grabó un video, el miércoles 31 de marzo de 2004, para ser presentado en un Foro sobre la paz que se realizaría el viernes 2 de abril en la Universidad de Córdoba. Inexplicablemente el jueves en la tarde fue cancelado.

Ese video quedó como la última vez que el Comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, se sentó frente a una cámara.  

Se acababa el tiempo para Carlos Castaño quien está por culminar su último recorrido desde que salió de La 36, donde almorzó también por última vez, y salió a su inaplazable reunión… con la muerte. Mortal

Allí en ese patio a cielo abierto de una humilde casa cayó asesinado el Comandante de las Autodefensas, Carlos Castaño, a manos de Móvil 5, el viernes 16 de abril de 2004, hace 20 años.

Nada volvió a ser igual para las Autodefensas ni para Vicente Castaño, su hermano que ordenó la acción.

…Ni para Colombia ni para Álvaro Uribe Vélez.

*****

Vamos a seguir nuestro recorrido en busca de más historias y crónicas para narrar nuestro cruel y duro pasado… vamos rumbo para La 35… de donde salió por última vez otro Castaño… Fidel… pero eso… para más adelante. 

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