Dos semanas supremamente peligrosas

Por: Toño Sánchez Jr.

Ha quedado demostrado que en Colombia organismos de control le tienen pavor a la izquierda, o en el peor de los casos, han sido tomados por esa ideología.

Para nadie es un secreto que desde hace muchísimos años el Poder Judicial, Fiscalía y Procuraduría ha sido cooptados por una recalcitrante izquierda, que no actúa en derecho sino guiados por el odio y el resentimiento.

El más reciente ejemplo nace de una exótica tutela que fallan para prohibir el uso de la camiseta de la selección Colombia a un candidato a la Presidencia de la República. Insólita decisión que no tiene ni asidero constitucional ni legal.

Pero que sirvió para vandalizar el bus de la selección Colombia y atacar a sus integrantes. Una prueba más de como irradia el odio y el resentimiento por una parte del pueblo colombiano.

Aquí permítanme un paréntesis para hablarles de una serie en Netflix sobre la selección Brasil 1970 comandada por Pelé. Son tres capítulos, con todo respeto, pero aún más con afecto, te la recomiendo.

Para esa época Brasil estaba bajo una dictadura militar, de la cual, dicho sea de paso, ningún progresista de ese país se ha atrevido a meterse con ese pasado.

Resulta que la izquierda clandestina de Brasil comenzó con una campaña para que el pueblo brasileño no apoyara a la selección, porque de ganar iba a ser un triunfo para la dictadura.

Pero a medida que la selección Brasil iba ganando comenzó una nueva narrativa, en el sentido de que la selección Brasil no era de ninguna dictadura ni de nadie, era del pueblo brasileño. Y desde allí comenzó un fervor y energía positiva en favor de esa selección.

Que a la fecha de hoy nadie ha podido olvidar, ni siquiera las nuevas generaciones que la están conociendo a penas.

Pero acá la izquierda, comunismo y progresismo hizo todo lo contrario.

Aquí desde la izquierda, comunismo y progresismo, que es lo mismo, no se habla de construir país, nación; allí se está construyendo la destrucción del país de llegar a perder las elecciones. Si no me lo creen miren los incendiarios discursos y trinos del presidente de los progresistas en su cuenta de X, antes Twitter.

Desde ya están construyendo el ‘Arca’ del levantamiento popular, la revolución, palabra ésta que les encanta, porque enmarca su máxima: ‘Todas las formas de lucha’.

Y como viven todavía en el mundo del Marxismo-Leninismo, están convencidos que es con una revolución que se consiguen los verdaderos ‘cambios’ y la toma total del poder, para que gobierne el proletariado.

La realidad es que los que gobiernan son una camarilla que vive de todos los privilegios del porder y el resto del pueblo queda alienado y sumiso a que les tiren migajas.

Cuesta creer que en Colombia las zonas donde hay más pobreza es donde votan por la izquierda que en ninguna parte del mundo, léase bien, por favor, en ninguna parte del mundo han generado riqueza.

Muéstrenme un solo país donde el izquierdismo, comunismo y progresismo, que todo eso es lo mismo, hayan generado riqueza, desarrollo y construido un Estado Bienestar. No existe.

Lo reitero, quienes se han enriquecido son los líderes y amigotes de esos populistas que se han tomado el poder en muchos países. Los Castro en Cuba. Los Ortega & Señora en Nicaragua. Los Chávez & Maduro en Venezuela y los Petro, Alcocer & Asociados en Colombia.

A esa franja de pobreza, donde más votan por la izquierda, se une que donde están todos los grupos armados –de todo pelambre- al margen de la ley, póngale el brazalete que quiera, el cien por ciento de la población vota por el candidato de la izquierda.

Son lo que llaman ‘votaciones atípicas’, pero que hoy son avaladas por aquellos y aquellas (Para su enfoque de género) mismas personas que las denunciaban en un reciente pasado. Y que les sirvió para recibir ayudas monetarias de Ong’s del mundo, escribir libros, judicializar y llegar al Congreso de la República.  

Pero hoy de una manera cómplice, ruin y descarada, callan.

Ni en las épocas de las Autodefensas hubo pueblos que votaron cien por ciento por un candidato.

Como lo dije al inicio de esta Columna de OPINIÓN el pánico a la izquierda es innegable.

Ni escribir de la participación en política del presidente de los progresistas y demás colaboradores. Han reventado en mil pedazos la constitución y la ley.

Billones de pesos del DPS y de dinero para las víctimas se han desviado para la compra masiva de votos ante los ojos cómplices de los organismos de vigilancia y control.

Esos mismos que se están robando el dinero de todos los contribuyentes para la compra masiva de votos, cuestionan a empresarios que le están sugiriendo a sus trabajadores que voten por Abelardo de la Espriella.

Aquí yo veo una situación irónica, pero aún más cínica, por parte de los trabajadores. Quieren votar por el candidato de izquierda que va a acabar con el empresariado, lo que llevará a cierres y despidos.

¡La pregunta es!

Si tanto desprecias a ese empresario que te da trabajo, por qué no renuncias y te vas para las sedes del progresismo a que te den trabajo o que te metan a las humillantes listas del asistencialismo.

Hay que tener congruencia.

Entonces, los de Fecode y Ademacor, por ejemplo, sí pueden arengar a estudiantes y padres de familia para votar por la izquierda, pero los demócratas, sean de centro o derecha, no lo pueden hacer.

Por eso es que los orígenes del fascismo son tan parecidos a los del progresismo.

Quiero terminar con una reflexión. Hay momentos históricos que nos permiten ver que debemos prepararnos para épocas convulsas. Creo que ha llegado el momento de hacerle a nuestra Constitución unos determinantes ajustes.

Como el de fortalecer al máximo nuestros contrapesos. Una verdadera separación de poderes y más autonomía e independencia a organismos de vigilancia y control.

Castigar con rigor y de inmediato la participación en política de servidores públicos, desde el presidente hacia abajo.

Exámenes médicos periódicos al presidente de turno.

Hacer más expeditos los procesos por corrupción, para evitar que los corruptos se insolventen.

Y otros cambios más, para darle garantías a los ciudadanos. Lo que es igual para todos no es ventaja para nadie.

Termino con una frase que vi en una cuenta de X (Twitter) de un señor de apellido Tobón: “Abelardo [De la Espriella] no es el cielo, pero Cepeda [Iván] si es el infierno”.

—//—

¡PARA QUE CONSTE! En la pasada Feria del Libro de Valledupar – FELVA 2026. Hubo un ‘conversatorio’ entre Patricia Lara y María Jimena Dusán. Hablaron del M-19 con un romanticismo que casi lloran. Lara recordaba con mucha pasión a Iván Marino Ospina, Álvaro Fayad y a Jaime Bateman Cayón. Por su parte la Dusán narró como un ‘acto heroico’ su “autosecuestro” por un mes en el sur del país para entrevistar a Bateman. Pero lo grave estuvo fue cuando las dos se fueron en contra de Abelardo de la Espriella. Dijeron, que como él tenía ciudadanía americana, su lealtad estaba con Estados Unidos y Donald Trump, más no con Colombia. Irresponsable afirmación esta. Una Feria del Libro no debe servir para esto, creo yo.

One thought on “Dos semanas supremamente peligrosas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *