Nos tienen que doler todos, no podemos estratificar los tiros

Por: Toño Sánchez Jr.

He hecho todo lo posible por ser ‘políticamente correcto’ y no tocar este sensible tema, pero hay algo dentro de mí que no me deja tranquilo y creo que para quitarme esa ‘vaina’ tengo que escribir esto.

Siempre me enseñaron en la Escuela de Periodismo de que Noticia no era cuando un perro muerde a una persona, sino que Noticia era cuando una persona mordiera a un perro. Era verdad… pero hay otra realidad innegable. Que no es lo mismo que un perro muerda a mi hijo a que muerda al nieto de la Reina Isabel.

Tampoco es lo mismo, que el hijo del Ministro de Defensa se vista de camuflado y tenga terciado un fusil Galil a que lo haga mi hijo.

Todo eso lo entiendo y comprendo.

Lo que jamás entenderé ni comprenderé es por qué hemos estratificado los atentados, los crímenes, los robos, a los corruptos y a los delincuentes.

Condeno desde todo punto de vista y desde mi condición de ser humano el atentado contra el precandidato presidencial, Miguel Uribe, como el de cualquier otro colombiano que no aspire a nada.

¡No tengo duda alguna! El día que los colombianos les duela y condenen TODAS las acciones criminales, como la cometida, entre otras, contra este político y precandidato, otro mejor país tendríamos.

Cuando tirotean a alguien en un pueblo de Córdoba, por poner el ejemplo en mi tierra, nadie lo condena, en más, lo justifican con esta perversa sentencia: “Algo debía”.

Después se demuestra que era una inocente persona, que fue víctima de unos criminales que deciden matarlo porque no les quiso vender la finca. O porque los denunció por abusar de su hija.

Pero queda con la lapidaria lápida: “Se lo merecía”. Y no hay indignación, ni reclamos, ni marchas, ni pañuelos blancos, ni solidaridad, ni velas, ni oraciones.

Solo le queda a esa familia una deshonrosa y humillante soledad que los carcome y los llena de un resentimiento para con la sociedad. Y de allí nada bueno sigue.

Todo atentado contra la vida de otra persona, creo, que nos debe llamar a repudiarlo y a exigirle a las autoridades la mayor diligencia para esclarecerlo, así como lo han hecho acertadamente con el atentado contra Miguel Uribe.

Yo no creo es ese estúpido cuento de la ‘igualdad’, en lo que sí creo es que debemos ser IGUALES ANTE LA LEY.

Esto qué quiere decir, que la misma diligencia que ha tenido la Fiscalía y demás autoridades para investigar el atentado contra el precandidato, la debe tener para cuando atentan, por ejemplo, contra el dueño de un granero del mercado del Carmen de Bolívar o contra cualquier ciudadano de a pie.

Y como sociedad, salir a condenarlo con vehemencia.

Pero aquí como sociedad hemos aceptado de facto establecer quién o no se merece los tiros. Quién o no se merece de nuestra solidaridad. Quién o no se merece que condenemos la acción criminal.

Esto, lo que nos hace es convertirnos en una sociedad cínica e hipócrita. Y la gente cínica nunca es una buena persona. Por favor, los que no se sientan así, quédense quietos y no se calcen ese guante. Más bien disfruten estar en la orilla de la gente solidaria, buena y llena de nobles sentimientos.

Una arista que quiero tocar con respecto al atentado contra Uribe, tiene que ver a que no sabemos qué fuerzas oscuras hay detrás de esta criminal acción.

Un atentado como este tuvo que ser ejecutado ‘contratistas profesionales’ del crimen. No me vengan con que los capturados actuaron por odio, ideología o por venganza. Esto tiene un perverso trasfondo que no sabemos si las autoridades lograran desentrañarlo… hasta las últimas consecuencias, como acostumbran a decir en Bogotá ante este tipo de acciones.

Con este atentado vamos a corroborar una vez más, lo casi imposible que es en Colombia llegar hasta los determinadores de un crimen, que antes decían ‘autor intelectual’.

Y no hay que descartar pista alguna.

Que fuerzas oscuras de izquierda o de derecha estén detrás… Que narcos, sintiéndose ‘traicionados’, hayan decidido cobrársela de esa manera… Que haya nacido una nueva fuerza antisubversiva que quiso mostrarse con esta acción… así como lo hizo, por ejemplo, el M-19 por allá a mediados de los 80 del Siglo pasado cuando secuestro y asesinó a José Raquel Mercado. (Después se atribuyó la acción). Todo, está en manos de la Fiscalía.

Quiero recordar que Colombia tiene una letal virtud: que sabe mucho de eso que llaman guerra sucia… de emboscadas políticas… de traiciones políticas… de matarse por política y no política… y que saben qué uso criminal darle al dedo índice. Si creen que es mentira miren hacia atrás 60 años, por no irnos más lejos.

Ya para ir terminando quiero que me ayuden a comprender esto que me pasó.

Hace unos días un señor, que no conozco, me escribió por un chat de mis redes sociales: “Señor periodista, usted que tanto habla y escribe, dígame por qué yo llevo dos años esperando a que me autoricen una operación y ese señor Uribe ya le van a hacer la 7”.

Me quedé sin palabras. Solo atiné a decirle que esa eran las ventajas de la Medicina Prepagada.

Con eso creí haber salido bien librado del interrogante.

Y me dio la siguiente respuesta: “Yo no sé cómo es eso, lo que sí le puedo decir es que yo pago mi salud todos los meses desde hace más de 25 años y por qué no me autorizan mi operación”.

Solo le respondí: “Lo siento mucho, mi señor. No tengo palabras para decirle algo más, que Dios lo Bendiga y ayude”.

Hoy, en este escrito también declaro Bendiciones para esta otra víctima de Colombia, Miguel Uribe; como también para todas aquellas víctimas anónimas y todos sus familiares.

Que Dios o el Universo nos colme de Solidaridad ¡¡¡NO EXCLUYENTE!!! 

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