Por: Toño Sánchez Jr.
Nos han dicho siempre que la Historia la escriben los vencedores. Eso en Colombia no es nada cierto. Aquí la han escrito los ‘Historiadores’ del Partido Liberal y del Partido Conservador. Hace unos pocos años la comenzaron a escribir los de la izquierda. Una historia sesgada, en donde explotaban el dolor de la gente para que expresaran con sus sentimientos –estos sí reales- que solo había un enemigo al cual odiar y señalar.
Lo digo con la convicción del trabajo de campo que he hecho y experiencias vividas, no científicamente, porque esa es otra cosa, cuando opinas te piden ‘conocimiento científico’; pero cuando los de la izquierda lo hacen, es ‘sentido común’ puro que no necesita prueba en contrario.
¡La VERDADERA HISTORIA de este país está en las REGIONES!
Cómo va a estar en Bogotá, en donde funciona la sede del Estado que abandonó a esas regiones y se las ENTREGÓ a todos los fenómenos de violencia.
Años después, se inventan contar una historia acomodada en donde ni siquiera cuestionan a ese Estado abandonador, y a todos aquellos presidentes, Liberales y Conservadores, que vendieron a las regiones.
He descubierto que tengo un inmenso material gráfico y autobiográfico que me permite contar la Historia que pude documentar y conocí. Que me voy atrever hacerlo para participar de este gran rompecabezas que es la historia de la violencia en las Regiones donde la conocí y la documenté.
No voy a desmentir a nadie. No voy a controvertir con nadie. Voy a narrar lo que pasó en las Regiones donde viví y conocí lo que pasó.
No necesito acomodar nada.
Tampoco necesito controvertir las versiones de Postulados de Justicia y Paz o las de comandantes de las Farc en la JEP.
Esto es tan sencillo de contar lo que pasó, pero que hoy le da miedo a mucha gente, no por las consecuencias que pueda tener aquella verdad, sino, porque terminaron transando con guerrillas y autodefensas – a la izquierda les gustaba llamar paramilitares- para enriquecerse y quedarse con lo que no era de ellos.
Pero mi trabajo de Historias y Crónicas no se trata de eso. Yo no soy Estado para indagar por esos temas, para ello existe algo que llaman Fiscalía, que funcione o no, no es mi problema… es la desgracia de todo este país.
Y por eso estamos como estamos. Porque aquí no existe JUSTICIA, el Poder Judicial está hipotecado aquí. ¿A quién? Al que manda.
Solo para recordar.
Cuando los de la izquierda, en aquellas épocas pasadas, atacaban al Poder Judicial, decían que “los paramilitares se lo habían tomado”. Hoy están pasando masacres peores, pero no se hacen el mismo interrogante. Yo lo hago: ¿Quién tiene cooptado el Poder Judicial? ¿Quién maneja a la Fiscalía? ¿Al CTI? ¿Al Inpec? ¿A la SAE? ¿A la JEP? ¿A Justicia y Paz? Sólo por mencionar a estas.
Lo que he podido descubrir en mis recorridos, es que a las Víctimas las han convertido en mercancía de odio. Y no hay emoción más adictiva y letal que el odio y el miedo.
Lo que voy a escribir va a incomodar, pero en su momento lo narraré en mis historias cuando me toque el Sur de Bolívar, San Blas, el ‘templo’ del Eln con el ‘Cura Pérez’ abordo. Después ‘santuario’ del Bloque Central Bolívar, BCB.
Cuando empezaron las versiones de la Ley 975, por allá en 2006 o 2007, los postulados comenzaron a narrar porqué cayeron personas. Lo primero que hacían los familiares de los mencionados era colocar una denuncia por injuria y calumnia.
Qué sucedía. Que los familiares del muerto no querían que se supiera que había sido estafeta o miembro de la guerrilla.
Que quede claro. Que las Autodefensas mataron inocentes, no hay la menor duda.
Pero que jamás hayan abatido a un guerrillero, cuesta creerlo.
La madre de un guerrillero, como la madre de un combatiente de las autodefensas, son VÍCTIMAS. Por qué clasificarlas o estratificarlas.
Las mujeres.
¿Cuáles eran las primeras víctimas de la guerrilla cuando regresaban a un pueblo?
¡Las mujeres!
Porque la misma gente del pueblo les decía quién se había hecho novia de un Policía o de un Soldado.
Esto, quisiera que lo explicara un sicólogo, siquiatra, antropólogo, sociólogo.
Porqué cuando un grupo al margen de la ley (No solo al margen de la ley puede ser Policía o Ejército) llega a un pueblo perdido, abandonado por el Estado, los pelados y mujeres sienten cierta ‘atracción’ por el uniforme y el fusil.
No soy profesional en aquellas disciplinas, pero mi recorrido me permite responder de esta manera: Porque un uniforme y fusil son sinónimo de ¡¡¡RESPETO!!!.
Y eso es lo que quiere nuestra gente: RESPETO.
Y si el Estado no lo da desde la legalidad, lo buscan desde la ilegalidad.
Muchas mujeres se dejaron embarazar con su consentimiento. No fueron violadas. Pero, muchos ‘colectivos’ de abogados les propusieron construir una narrativa de violación colectiva.
En ¡MAYÚSCULAS! Claro que hubo violaciones y están documentadas. Pero aquí hay que separar lo que hicieron las Farc y las Autodefensas. Delito es delito, pero por eso existen agravantes y atenuantes en los Códigos de Procedimiento Penal.
A mi me cuesta creer, que de los 30 mil desmovilizados de las AUC ninguno tuvo los cojones para enamorar a una muchacha y tuvo que violarla.
Esto es duro, pero es nuestra verdad.
Esto no se trata de ocultar nada. Se trata de que hay ‘organizaciones’ patrocinadas por la Unión Europea, que manda millones de euros, para trabajar por estos temas, pero acá creen que por inducir a las víctimas a que sean más víctimas les van a mandar más euros. La pregunta es: Esos euros llegan a esas víctimas de las que viven.
Toda mi SOLIDARIDAD para con esas mujeres VERDADERAS VÍCTIMAS de la violencia sexual de las Autodefensas y de la Guerrilla.
Toda la HISTORIA de esta violenta Colombia no está en aquella ‘Memoria Histórica’ sesgada. Se sigue narrando desde las Regiones y vamos a intentar hacer nuestro pedazo.
Solo un ejemplo del sesgo.
Otro ejemplo.
Jorge Iván Laverde, que lo conocían con el alias del ‘Iguano’, fue el Comandante del Frente Frontera, grupo que montó Carlos Castaño. Éste los mandó para allá con cinco pelaos y ni siquiera les dio un fusil. Pero con el pasar el tiempo Laverde se las ingenió y terminó con un temible Frente que lo integraron más de 500 combatientes. Operaban en la zona de Cúcuta y la frontera con Venezuela. Allá, se ‘voliaba’ (Volear es lo correcto) plomo, a fusil, en pleno centro de la ciudad con el ELN. Más de seis mil muertos dejó esa guerra. Por eso en Cúcuta es la única región donde hay cuatro modalidades de desaparición forzada.
Allá, Jorge Iván Laverde y su Frente se vio involucrado en lo siguiente.
Antes de continuar, que quede claro, que desde los comandos de los grupos al margen de la ley de este conflicto armado se han ordenado cosas terribles, pero hay unos hechos que no sucedieron como los presentan los colectivos de abogados, buscadores de memoria histórica y vampirezcas ONG’s.
Todo tuvo que ver con un famoso horno. Ubicado en el Corregimiento de Juan Frío, límite con Venezuela, Municipio de Villa del Rosario, Norte de Santander. (En este Municipio hay unas bellas historias con el Prócer Francisco de Paula Santander).
El grupo de Autodefensas que allí operaba mataba gente y la enterraba en un sitio que escogieron como fosa común.
Pasó el tiempo y las autoridades capturaron a unos miembros de esta organización. Los detenidos, para buscar beneficios con la Fiscalía ofrecieron revelar el sitio donde enterraban a las víctimas.
Las Autodefensas tenían informantes en la Fiscalía que les dieron el ‘soplo’ de que iba una comisión a exhumar todos esos cuerpos.
Entonces se encontraron en un problema.
Un mando medio dijo que había una solución. Propuso utilizar un horno de una ladrillera que estaba cerca de la fosa común e incinerar los restos de las personas enterradas.
Y así lo hicieron.
Todo esto narrado es terrible, muy terrible.
Pero más terrible es que una comisión de la verdad retuerza todo para inducir a la comunidad a decir que allí en esos hornos metían gente viva.
Al punto, de ponerlos a decir que todas las noches se escuchaba gente gritando que no los metieran a los hornos.
Laverde, declaró todo esto en Justicia y Paz, pero la narrativa fue otra.
No había necesidad de retorcer la verdad, ya que la misma verdad era terrible, así incineraran cadáveres.
El padre De Roux disfrutaba recreando esta acomodada historia.
Por eso uno entiende hoy en día a procesados, que llevan 100 muertos ‘debajo de la abarca’, y pelean para que no les metan el 101, que ellos no cometieron.
Otro sesgo…
Por qué ignoraron la masacre de Mejor Esquina y de El Tomate (Córdoba).
No quiero respuestas tanto tiempo después.
Y quien manejó todo, ocultó a un pederasta, pero después pidió excusas… y ya. Ese es este país. Pero aquí estamos para contar otro pedacito de nuestra Historia, desde otra orilla, por supuesto.
