Salvemos a Córdoba del ODIO y del RESENTIMIENTO

Por: Toño Sánchez Jr.

Sé, por todo lo investigado y estudiado, el terrible daño y dolor que la guerrilla le propinó a los cordobeses desde que se tomaron estas fértiles tierras a finales de los años 60 del Siglo XX, para experimentar en ellas su máxima: ‘todas las formas de lucha’ y la ‘revolución del proletariado’, para la toma del poder. Muchos años después llegó un fenómeno llamado Autodefensas, que buscaba neutralizarlos y todo terminó en más violencia.

Córdoba era una hermosa ‘región cenicienta’, que estaba a la espera de un príncipe azul, a quien también llamaban ESTADO, que nunca apareció. Y que hasta la fecha de hoy aparece cuando conviene a los políticos del partido gobernante.

Entonces le llegó un terrible demonio que a muchos destruyó y a otros conquistó: la guerrilla. (Recuerden que la víctima termina cediendo a todos los deseos de su victimario… y hasta llega amarlo y defenderlo, pero esto, mejor se lo dejo mejor a Carl Gustav Jung, Sigmund Freud y otros).

Después, algunos cordobeses decidieron no dejarse seguir arruinando y asesinando por lo que se defendieron. Ya en otras regiones de esta hipócrita Colombia, otros se venían defendiendo de la guerrilla primero, pero como en estas últimas estaba el mayor porcentaje del PIB no había reparos para con ellos.

Por eso, TODO lo pararon en Córdoba y quedamos siendo los parias.

Pero todos los cordobeses fuimos unas marionetas de unos perversos y avezados titiriteros que nos supieron manejar. Hoy ellos desde el poder central (Desde hace décadas) se entienden entre ellos, pero dejan que la estela del odio y resentimiento prosiga por estas regiones, para tenerlas enfrentadas y listas para la llegada de los ‘mesías’ de izquierda o de derecha.

Los párrafos anteriores los escribo para preguntar: ¿Hasta cuando vamos a seguir siendo marionetas de quienes manejan el odio, el resentimiento y el miedo desde Bogotá?

No dejemos que estas destructivas emociones nos las impongan, muchas veces sin darnos cuenta.

Que esto quede claro ya. No estoy planteando que haya que amar a los de la guerrilla, autodefensas y bandas al margen de la ley. ¡No! Lo que planteo es que no dejes que tu corazón se envenene de esas viles emociones, porque de ellas van a vivir unos profesionales que saben como manejarlas a su favor.

Es aquí donde la Justicia Restaurativa aparece en todo su esplendor.

Lo lógico sería que todos esos excombatientes expresaran y manifestaran –con su voz y comportamiento- arrepentimiento y perdón, primero para con las verdaderas víctimas; enseguida, para con todos los colombianos.

Como esto no sucede, lo que vemos es una muestra de soberbia, en especial de miembros de la guerrilla y exguerrilleros (algunos indultados y amnistiados hace muchos años), esto hace que los colombianos se llenen más de indignación, bronca y odio.  

Lo que no nos hemos puesto a pensar es que tal vez eso es una estrategia, bien planeada, para llevarnos a un enfrentamiento de odios, donde ellos ganaran por experiencia, ya que llevan toda su vida inmersos en esas tres terribles emociones.

Aquí un paréntesis, y todo esto es responsabilidad de la clase política de Colombia. No olvidemos que el origen de todas esas guerrillas fue por una violencia política, en donde generaciones actuales, que no tuvieron nada que ver, hoy pagan lo que no deben ni hicieron.

Somos un país de REGIONES, esto lo debemos tener presente siempre.

Y dentro de esas Regiones hay Subregiones.

Nosotros en el Caribe no solucionamos los problemas como los solucionan en otras. Y en nuestras Subregiones pasa lo mismo.

Esto no quiere decir connivencia.

Quiere decir, que somos más proclives a conversar y perdonar, así no te vuelvas a saludar nunca más con tu adversario. Habrá muchas excepciones, por supuesto, pero son excepciones.

TODOS en CÓRDOBA hemos sido VÍCTIMAS. Unos más que otros. Como también hay un combo que ha vivido y abusado de las víctimas en Córdoba.

Ahora sí llego al titular de esta Columna de Opinión: Salvemos a Córdoba del ODIO y del RESENTIMIENTO.

No vendamos ni compremos más de eso. Para cuestionar o reprochar el mal accionar de desmovilizados de la guerrilla y autodefensas no hay que odiar ni llenarnos de resentimiento. Para eso tienes una potente herramienta que se llama reproche social. Que no necesita ser sazonada con esas nefastas emociones.

Tal vez va a parecer egoísta, aunque muchas veces hay que serlo para bien, pero si en otras regiones del país el odio, el resentimiento y el miedo mandan, ese es su problema, por qué lo vamos a heredar nosotros.

Yo no estoy pidiendo que te reconcilies con nadie, te estoy rogando que no te llenes de odio y resentimiento.

Que opines de lo humano, infernal y divino, pero sin odio y resentimiento.

Y que no escondas el perdón para quien se lo merezca.

Por eso mi respaldo a esa propuesta del Gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, de convertir a Córdoba en un Laboratorio de Paz. Me cuentan que se trajo hace tiempo a Lucas Uribe, una persona que ha venido trabajando el tema de paz y víctimas hace muchos años. Bueno, por primera vez un Gobernador de Córdoba le dio la importancia a este sensible tema de la reconciliación, perdón, paz y víctimas. Ruego que funcione.

Allí he visto también al Rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Torres, abanderando ideas de reconciliación y reparación desde la Academia.

¡Ahhhh! Esta es otra, Reparación. TIENE que haber Reparación de todos los grupos armados que estén en procesos de paz.

También el Alcalde de Montería, Hugo Kerguelén, está apoyando y trabajando desde su Alcaldía en el tema, muy a pesar, como lo dije en una anterior Columna de Opinión, que desde los Acuerdos de La Habana no reconocen a esta capital como región golpeada por el conflicto.

Muchas de esas personas que están llenas de ira, odio, rencor y miedo hasta tendrán razón… pero qué podemos hacer para desarmar sus corazones…

Cuántas veces no te ha pasado, que te has tropezado con una persona agresiva, que te dan ganas de ahorcarla, por supuesto que no lo haces, pero la escuchas, y le dices algo bello y esperanzador. Qué pasa… La desarmas, termina hasta llorando y la entiendes. En ese momento, desarmaste de odio el corazón de esa persona.

Quiero pedirte algo con todo afecto.

Aquí termina esta Columna de Opinión. Pero sigue otra. La puedes leer más tarde o ahora, te pido que la leas y mires si el tiempo pasa o no… o es el mismo…

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¿En dónde estaban? ***

Córdoba tiene una nefasta virtud y es que en su territorio se han vivido los

fenómenos más desestabilizadores en una democracia: guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo y corrupción.

Este hermoso Departamento ha puesto los muertos, las víctimas y los desplazados, pero a cambio se ha quedado siempre con el dolor, la pobreza y, con lo que más daño le ha hecho: la mala fama de que aquí todos hemos sido o somos guerrilleros, narcos, paracos o corruptos. Hoy para mucha gente del interior del país, en especial para los medios de comunicación, somos lo más ruin.

Si bien la Violencia política (1948) no fue tan virulenta por esta región del país; la llegada de la guerrilla a Córdoba sí que lo fue. La subversión les enseñó a los cordobeses lo que era el verdadero sufrimiento. Dolor, sangre y muerte fue la impronta del grupo armado aquí.

Fue en nuestras agrestes montañas y hermosos valles en donde nacieron los más crueles frentes y columnas de las guerrillas de las Farc y el EPL, respectivamente; el V y el XVIII, del primero; el ‘Pedro León Arboleda’ y el ‘Bernardo Franco’, del segundo. Pero en el gobierno del presidente conservador, aquel que le encantaban las palomas blancas y que permitió el crecimiento desmedido de la subversión, se creó una depredadora columna móvil integrada por las Farc, EPL, ELN y el M-19, que tenía por nombre Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, que también asoló inmisericordemente al sur de Córdoba.

Aquí también se formaron los más crueles comandantes de la subversión, por ahora recordemos a los alias Julio Rincón, Marcos Jara y Joaquín Gómez, este último más conocido como el Negro Usurriaga. Algunos pasaron por el Colegio Nacional José María Córdoba y la Universidad de Córdoba. Me pregunto ¿qué enseñaban aquellos profesores?

Muchos jóvenes cordobeses cambiaron sus sueños de estudiar o ser profesionales por un fusil; hoy día decenas estarán enterrados en una de las más de miles de fosas comunes de las montañas de Colombia, si fue que alcanzaron a ser sepultados.

Cuando la guerrilla comenzó a incendiar haciendas, extorsionar, boletear, secuestrar y asesinar a los ganaderos, agricultores, administradores de fincas y comerciantes cordobeses ¿en dónde estaban los presidentes de la República, sus ministros, comandantes de Ejército y Policía, los políticos, los industriales, los directores de medios de comunicación y periodistas moralistas de este país, las Ong, los directores de gremios, los sindicatos, en especial el de los maestros? En fin, hasta me pregunto ¿en dónde estarían Gustavo Petro y Antonio Navarro Wolff?

A la gente del interior del país este padecimiento no le importaba, porque se daba bien lejos de sus esferas de poder; además, decían públicamente que estaba bien que pasara esto porque Córdoba era una región llena de terratenientes y latifundistas.

Jamás observé una portada de una revista de circulación nacional o de un periódico en donde se describiera la situación de Córdoba y se mostrara el padecimiento de su sociedad. Sólo lo hicieron cuando la masacre de Mejor Esquina, pero fue demasiado tarde, porque ya los cordobeses estaban en manos de otros dos actores de desestabilización: el narcotráfico y el paramilitarismo.

Llega la época del narcotráfico. ¿Quién lo trajo?, ¿quién les enseñó a los cordobeses este oficio? No quiero lanzar una hipótesis para no exacerbar regionalismos. Lo claro es que la falta de un Estado y la violencia, trajeron a los narcos. El caos es la mejor forma de apoderarse de una región y es más fácil cuando no hay dios ni ley.

Fue en esta época que Córdoba se convirtió en la mayor bodega y despachadero de coca de Colombia para los Estados Unidos. Todos los grandes carteles de las drogas tenían su filial en este Departamento. Hubo un administrador de una famosa pista que en su momento afirmó que ellos tenían más tráfico aéreo nocturno que el aeropuerto Eldorado de Bogotá. Y era cierto. Más de 30 pistas, entre legales e ilegales, existían en el Departamento.

Llegaron los paramilitares a imponer a sangre y fuego su control y a llamar al orden a todo el mundo. Empieza la pacificación de Córdoba a un costo que ningún cordobés se imaginó y que se está empezando a pagar.

La alianza narcotráfico-guerrilla y narcotráfico-paramilitarismo, hace parte de otro capítulo.

Lo cierto es que en aquellas épocas muchas personas empezaron a tolerar a la guerrilla, ya que el Estado se olvidó de esta región. Suena como a sonsonete, pero a veces las verdades son tan lógicas y sencillas que se convierten en lugar común. Unos toleraron el narcotráfico, otros a los grupos de autodefensas y hasta unos pocos militaron en los tres bandos y como al teflón no les pasó nada.

La corrupción ha estado en todas las etapas, porque allí está la segunda importante fuente de financiación de la violencia, la primera es el narcotráfico. Cuando todos estos fenómenos se vivieron a la par en Córdoba me vuelvo a preguntar: ¿dónde estaban los presidentes de la República sus ministros, comandantes de Ejército y Policía, los políticos, los industriales, los directores de medios de comunicación y periodistas moralistas de este país, las Ong, los directores de gremios, los sindicatos, en especial el de los maestros; ¿en fin, hasta me pregunto en dónde estarían Gustavo Petro y Antonio Navarro Wolf?

Al departamento de Córdoba lo han cogido como a una cancha de fútbol, en donde cada quien trae su combo a jugar su partido y luego se van olvidando quién es el propietario del terreno. Los cordobeses han sufrido todas las formas de violencia de este país y son quienes más quieren vivir en paz por esa misma realidad. No podemos permitir que fenómenos como el de la guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo y corrupción sean de exclusiva responsabilidad de este pueblo. No podemos quedar como los parias de este país, mientras que los que se han enriquecido y beneficiado de muchas maneras con este conflicto sean los que nos estén señalando ahora.

No es para salir a aplaudir las acciones de algún grupo armado, no. Es para que nos metamos en la cabeza que aquí lo que existió fue un abandono total del Estado, aprovechado por todo el mundo, legal e ilegal. Aquí, el que no tolerara la guerrilla, se moría: el que criticara al narcotráfico, se moría; el que no les caminara a las autodefensas, se moría, y el que denunciara la corrupción, también se moría.

Que los moralistas del interior vengan y me digan cómo comportarse en una sociedad doblegada por el terror de la muerte. ¿Dónde estaban para aquellos tiempos?, ¿qué hubiesen hecho? Pero, es que es fácil hablar de lo cruel y genocida que fueron Stalin y Hitler, cincuenta años después.

*** Publicada el 10 de febrero de 2007

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