Por: Toño Sánchez Jr.
El Guaviare es hoy el sur del Líbano. Ayer se perpetró la peor masacre de este año en donde hay más de 50 muertos, muchos con tiro de gracia. Producto de los enfrentamientos entre las disidencias de las Farc, en donde uno de los grupos guerrilleros –consentido del presidente progresista- hace parte de la tal ‘paz total’, que ha sido el fracaso más grande de este gobierno.
Nadie del progresismo ha condenado esta masacre, porque lo es.
Pero hace algunos años, cuando las Autodefensas cometía alguna acción, Petro, Cepeda, Ong’s y todos los colectivos salían a los medios de comunicación nacionales e internacionales a condenar los hechos. Otras ‘comisiones’ salían a Washington para la Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH; otras, se iban para donde José Miguel Vivanco, en aquellos tiempos director para las Américas de Human Rights Watch (HRW).
Ni escribir de las ‘comisiones permanentes’ que tenían en Europa, muchas despachaban desde embajadas de Colombia en aquellos países.
Esa ‘Diplomacia Guerrillera’, ejercida por guerrilleros de civil, logró su cometido, deslegitimar progresivamente al Estado colombiano.
Aquellas víctimas les interesaban porque eran ‘mercancía’ ideológica para sus planes. Además, que las necesitaban para que a las ‘vampirezcas’ Ong’s que manejaban les llegaran miles y millones de Euros y Dólares.
Se las daban de defensores de derechos humanos en aquellos tiempos de las Autodefensas.
Muchas de esas víctimas que decían defender estaban primero en zonas que controlaban sus aliados, la guerrilla. Hoy, esas mismas víctimas siguen en zonas de control guerrillero, pero no las defienden. Lo que me lleva a concluir que convirtieron a esas víctimas en armas de guerra ideológica. Hoy ya no les sirven y por eso están olvidadas. También puede ser que como están en zonas donde operan las disidencias, no hacen nada porque entre ‘colegas’ no se ‘pisan la manguera’. Es una escalofriante solidaridad de cuerpo.
Cuanto cinismo, desfachatez y obscenidad la de esta izquierda y progresismo.
No olvidemos que han contado con un Poder Judicial ideologizado.
*****
No tengo duda de que Iván Cepeda es un camaleón, no le hemos visto su verdadera cara, no hablo del alma porque no sé si la tenga.
El va a gobernar con la guerrilla. Les va a entregar parte del territorio nacional, de facto, por supuesto. Por lo que tendremos varias Colombia:
– La de los progresistas.
– La de la guerrilla.
– La de los Narcos.
– La de los Clanes
– La del ‘Bogocentrismo’ -con empresarios dentro- que se le regalaron al progresismo.
– Y la de los demás… que somos muchos.
*****
Vamos con Paloma Valencia.
Inicio este párrafo con lo que le dijo el Representante a la Cámara, Daniel Briceño al programa ‘Nación Sabrosa’: “Todo iba bien hasta que llegó Oviedo”.
La lapidaria sentencia, por venir de quien viene, el congresista con la mayor votación de Colombia y que pertenece al Centro Democrático.
Estoy seguro que lo acontecido en estas campañas presidenciales para la primera vuelta será tema obligatorio del próximo Congreso Mundial de Comunicación Política.
Ya me imagino a Carlos Suárez Rojas dando cátedra en ese escenario. (Espero estar allí como en otros años).
Es increíble cómo la campaña de Paloma Valencia se haya degradado de tal manera, que el lenguaje pendenciero de los progresistas lo hayan copiado ella y Oviedo.
Recuerdo que cuando Oviedo quedó de segundo en la consulta, los medios de comunicación cachacos –los del ‘Bogocentrismo’-, salieron a mostrarlo como el nuevo ‘mesías’ de la política colombiana.
Lo entrevistaba todo el mundo. Y su lenguaje era decente, excesivamente, decente. Pero al pasar las semanas terminó como ‘gaminoso’. Se le salió lo oscuro que llevaba dentro.
Se parecía a esos peleadores callejeros, al retar a Abelardo de la Espriella a un debate.
Pero lo más terrible estaba por venir. Cuando Paloma Valencia puso al escarnio público a sus hijas. Eso no tiene nombre.
Que Oviedo se prepare, porque lo van a responsabilizar de la derrota. Que vaya preparando maletas para el progresismo. Allá lo veré.
*****
La campaña de Abelardo de la Espriella está manejando estos últimos días, como las peleas de título mundial de boxeo cuando se van a doce asaltos.
Y el boxeador que va ganando, al llegar al 9 round, comienza a cuidar la pelea y a moverse por el ring tirando solo el jap. Nada de irse al in-fighting, ya que puede coger una mala mano, como dicen los que manejan a boxeadores.
Ya faltan sólo horas.
Como dijo Julio César al cruzar el Rubicón: ALEA IACTA EST.
