Por: Toño Sánchez Jr.
Van a hacer unas elecciones adobadas de odio, resentimiento y bronca; las dos primeras, inoculadas a millones de colombianos por el progresista que gobierna a este país; la última, es la que tienen muchos cordobeses damnificados y golpeados por ese atípico fenómeno (Frente Frío).
Yo comparo el odio y el resentimiento con la casi indestructible adicción que produce la heroína, y ahora el fentanilo. Se necesita de un milagro para salir de las garras de esos dos demonios.
De la bronca, es muy fácil salir. Respirar profundo y mucho, volver a llenar el corazón de esperanza y no buscar imaginarios culpables. En este caso la bronca es por la situación que están viviendo, es aquí cuando Gobierno Departamental y Municipal deben estar cerca de estas comunidades para lograr la pronta reconstrucción, tanto material como económica, de todos los damnificados.
No podemos negar, sería injusto, que desde la Gobernación y la Alcaldía de Montería no haya habido un innegable compromiso, que hemos visto, por estar estos mandatarios y sus equipos al frente de toda esta tragedia.
Tampoco podemos negar que ellos dos puedan con esto solos. Necesitan de la ayuda del Gobierno Nacional, que ha sido muy poca: Migajas. Hay dinero para alimentar la insaciable hambre de corrupción de los progresistas, pero no para la emergencia.
Sé que me van a insultar por lo que viene.
Tampoco los congresistas actuales de Córdoba son responsables.
¿Y por qué?
Porque el presidente que tienen los progresistas colombianos hace lo que le da la p… gana, que hasta se lo celebran. Y por eso los pocos congresistas que le ‘llegan’ o le ‘llegaron’ fue para ser ‘aceitarlos’ por el progresismo, para que le aprobaran todo lo que necesitaba. Y se lo aprobaron.
Hoy, algunos de esos congresistas están aspirando con el billete que les dejó el ‘regalo’ que recibieron en el ‘Palacio del Terror’, perdón, de Nariño. Ya todos en Córdoba saben quien son. Pero no va a pasarles nada. Aquí con este presidente se ha alzado una gran cortina de teflón, desde La Guajira hasta el Amazonas (Incluido San Andrés); y desde Cúcuta hasta La Gorgona para que no les pase nada. (Estoy parafraseando a Wiston Churchill con su discurso del ‘Telón de Hierro’ dado en una Universidad de los Estados Unidos).
Pero sigamos.
De lo que sí nuestros congresistas son responsables, culpables, causantes y hasta promotores, es de esa deuda SOCIAL, EDUCATIVA, ECONÓMICA (No me refiero a compra de votos), POLÍTICA Y DE SEGURIDAD, para con Córdoba.
Es IMPAGABLE, al día de hoy.
Lo anterior es cierto. Pero tampoco podemos negar que Córdoba y Montería han cambiado en los últimos 30 años, pudo haber sido un mejor cambio, pero la corrupción y los escándalos no lo han permitido.
Lo anterior no es para que se aparezcan con una bandera a cuadros.
Recuerden que esa deuda sigue hoy, IMPAGABLE.
Un paréntesis. Muchos de esos cambios han sido también propios de buenas administraciones, tanto Departamentales como Municipales, con sus fallas, pero en la sumas y restas, priman las primeras.
Llegó el momento de ser pragmáticos.
No podemos perder nuestra REPRESENTATIVIDAD en el Congreso de Colombia. Sería meternos nosotros mismos a un inmenso ataúd donde unos progresistas van a llegar con unos gigantescos clavos y martillos para que ese féretro quede cerrado ‘a cal y canto’.
Permítanme aquí una historia que se la atribuyen al Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt (FDR). (Algunos Republicanos dicen que fue con Ronald Reagan).
Resulta que Anastasio Somoza García, Presidente de Nicaragua, fue de visita oficial a Washington. Unos asesores alertaron a FDR sobre todo lo que estaba pasando en aquel país con respecto a las violaciones de los Derechos Humanos. Era la plena Guerra Fría.
Uno de esos asesores, dijo: ‘Es un hijo de mierda’. (Otros historiadores escriben de otra palabra).
Escriben que el Presidente Demócrata, se sacó la pipa, sonrió, y afirmó: “Pero es nuestro hijo de mierda”.
Sí, nuestros congresistas cordobeses, muchas veces, han sido un desastre. Se merecen que se las cobramos.
Pero no lo hagamos en estos momentos. No lo hagamos. Vamos a perder todos los cordobeses. De hacerlo ahora, los vamos a añorar mañana.
Aquí otro paréntesis. Pregúntate si tú no has sido responsable también de que ellos sean así. ¿Tú, vendes el voto? Si lo vendiste, ¿qué reclamas? ¿Te crees menos corrupto que aquel? Estás MFT.
Hay que salir a votar este domingo 8 de marzo de 2026 por los aspirantes a Senado de Córdoba, no es cuestión de merecimiento, se trata de supervivencia y de que no desaparezca nuestra representatividad en el Congreso.
La cuestión será otra cosa a partir del 20 de julio cuando se posesionen.
De mi parte yo me comprometo a ser un acérrimo vigilante de ellos en estos cuatro años. Se emputen o no.
¿Y tú? Como buen ciudadano ¿a qué te comprometes?
No te imaginas lo que me ha costado escribir esta Columna de Opinión.
Pero soy un esclavo del pragmatismo y esto te enseña a que cuando pasas una factura a futuro, contra aquellos congresistas que no cumplieron con la confianza que los ciudadanos depositaron en ellos, cuando menos la merecías, y no cumples, no tienes perdón de nadie. Es lo que dijo el asesor de FDR: “Es un hijo de mierda”.
En emergencias hay que salvar hasta al peor de los enemigos. Escribo sobre las personas que tienen todavía corazón.
Quiero terminar con esta historia que sucede a diario en la vida real.
Un señor tiene una empresa y necesita un nuevo gerente. Hace una convocatoria (Asemejar a elección) para que presenten Hojas de Vida. Llegan muchos postulados. Resulta que hay uno, de quien dicen que es muy bueno. Tiene muchos ‘padrinos’ (Asemejar a electores). Pero de las seis empresas donde estuvo como gerente, cinco las dejó en la quiebra; y la sexta, ya está casi lista para el patíbulo de la bancarrota.
La pregunta es: ¿Tú le darías tu empresa a gerenciar a ese postulado (Asemejar a candidato político a lo que sea)?
No me tienes que responder. Yo ya sé la respuesta: “Nunca”.
Entonces, ¿por qué le vas a dar el Congreso y la Presidencia a una gente así…
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PARA QUE CONSTE. Guardando ciertas, ciertas, ciertas (Valga la excesiva redundancia) proporciones, hace 47 años a Irán llegó un tipo que prometió un gran CAMBIO y todo ese pueblo le creyó. Pero terminó siendo más cruel y ruin que a quien depuso (No vayan muy lejos, Daniel Ortega es peor que los Somoza). Aquel de Irán llenó de odio los corazones de los iraníes, porque el odio es una herramienta idónea para gobernar como te dé la gana. 47 años después están casi todos bajo tierra. Y qué legado se llevaron: Ser sembradores de odio.
