Soy Toño Sánchez Jr. Me encanta narrar historias.
Esto es Historias y Crónicas Narradas.
Pero hoy quiero hacer un respetuoso, pero aún más, afectuoso comentario.
Pasó lo que tenía que pasar.
La pasada historia la titulé: Danilo González, Pispi, Camisa, Guacamayo, Macaco.
Y comenzaron una serie de cuestionamientos en chat públicos y privados.
Yo quiero expresarles con toda mi sinceridad que yo solo les narro lo que puedo documentar con fuentes de entero crédito.
Hay historias de las cuales solo tengo retazos y se me quedan vacíos, que los puedo ‘ficcionar’, pero jamás lo haré, ya que entonces no estamos ante una Crónica pura, sino en historias anoveladas y eso no va conmigo.
Miren yo sé que se han escrito libros sobre el Cartel del Norte del Valle y otros Cartel.
Yo no estoy compitiendo quién dice o no la verdad. Yo de mi parte no tengo la verdad revelada, es más, permitir que la vanidad, la soberbia o el ego, haga que uno lo insinúe, sería el irrespeto más grande de mi parte para con ustedes.
Hay cientos de testigos, que aún están vivos, que saben tantos detalles de ese mundo, que por la razón que sea, y hay que respetar esa decisión, no quieren contar lo ocurrido en aquellos tiempos.
Muchas de mis fuentes me piden el total anonimato, porque fueron protagonistas y ya arreglaron con las autoridades. Y no quieren, por ejemplo, que sus hijos, que ya están grandes, sepan lo que hicieron sus padres, así aquellos lo sospechen o lo sepan en secreto.
Yo no trato de escarbar y contar algo que nunca se supo, porque en ese mundo del narcotráfico y de los grupos armados ilegales, muchas veces los dos son lo mismo, hay historias y verdades que nunca, escúchenme bien, nunca, se van a saber.
Yo invito más bien a todas las personas que me quieran ayudar a precisar y contar esas historias a que me ayuden. Si quieren ser citadas las cito, si no lo quieren jamás lo haría.
Les quiero dejar en claro algo. Cuando un mafioso se le da contar su vida, la cuenta a su manera y le da un contexto diferente a lo que lo va a hacer quedar mal.
Otros le cargan sus asesinatos y miles de toneladas de drogas que enviaron a los que están muertos.
Dijo el historiador Germán Arciniegas, que cuando la historia te empieza a alcanzar a ti con los años, ya comienzas a escribir esa historia diferente.
Con los que están en ese mundo del narcotráfico lo anterior sí que es un axioma.
En criminología está estudiado que los delincuentes están tan acostumbrados a la mentira y a mentir, que con el pasar del tiempo ya no saben qué es verdad y qué es mentira en su pasado.
Es fácil coger hechos reales y ‘anovelarlos’, es muy fácil. Pero yo no estoy en eso ni en una competencia con los que vivieron de primera mano esos hechos. Ni estoy en competencia con aquellos que no fueron testigos, pero que cercanos a los mafiosos les contaron o escucharon casualmente.
Tampoco estoy compitiendo con aquellos a los que alguien les contó y entonces se creen con la verdad revelada.
Soy un convencido que la verdad verdadera de ese mundo está en unos polvorientos expedientes arrumado en unos anaqueles de los juzgados y tribunales penales de Colombia. Y en algunos libros de respetados investigadores y escritores, y en una que otra biografía.
Quería hacer esta afectuosa precisión. No me vean como su competidor o enemigo, yo solo soy un narrador de historias.
Superado lo anterior quiero reiterarles que me Encanta Narrar Historias… y vamos a seguir narrándolas.

Lo deja claro sus historias y narraciones no compiten con nadie…
Se cine al formato que , a las testigos anonimos, proceso judiciales etc