Por: Toño Sánchez Jr.
No fue sino publicar una Columna de Opinión sobre Comfacor, supuestamente una entidad moribunda o muerta, para que todo mundo me saltara.
Hace unos pocos años nadie daba un peso por esa Caja, pero parece ser, que debajo de sus cimientos, hay un yacimiento de billete que nadie quiere dejar ir, menos los cachacos, asociados con avezados bandidos de la salud en Córdoba y Montería.
Es que Comfacor ya no maneja salud, me podrán decir algunos interesados. Eso es cierto, en parte. Pero la realidad verdadera es que quien llegue ‘ESCOGE’ a quien le paga deudas viejas.
Y esto que sigue es una locura mía, como muchas otras, yo no soy cuerdo.
Se cobrarán un porcentaje por el pago de esas cuentas que se creían impagables. Y no sólo gana a quien se le debe, gana también el intermediario, que por lo general es un ‘protector’ del nuevo Director, para que éste no tenga que dar la cara en la ‘jugada’.
Ese aparecido ‘protector’, por lo general es un monteriano que se encarga de presentarlo a toda la ‘sociedad’ monteriana de la Salud.
Ya pronto verán a Juan G. Ortiz en el Club Campestre y hasta tomando clases de Golf.
Comfacor es una de las mejores ‘tetas’ para ordeñar en Córdoba. Tan buena es, que hasta va a ‘amamantar’ a pastusos.
Y ya que menciono a pastusos, alguien me llamó hoy para decirme que en Pasto hay un cordobés dirigiendo a esa Caja intervenida.
Se trata de Diego Raúl Blanco Pérez, que dicen estuvo como Gerente de una Clínica en Montería, no sé cuál.
Llega allá por estar en la lista de elegibles.
Todo eso está bien. Pero aquí nadie da puntada sin dedal, y menos, los políticos que tienen el control de las Superintendencias, en especial la de Salud, Subsidio Familiar, Seguridad y la de Industria y Comercio.
Entonces, ahora tratan de decir que sí hay un cordobés en Pasto, por lo que no TIENE que haber un pastuso en Comfacor, Córdoba.
Dónde está la NORMA en donde un cordobés no pueda ser nombrado para dirigir Comfacor, así esté intervenida.
Explíquenme entonces, cómo llegó a ser la cordobesa Marta Sáenz Correa directora de la intervenida Comfacor.
Saben lo que interpreto.
Es que quieren un cachaco, para no mostrarle las cartas de bandido a sus paisanos cordobeses y posar de honestos.
En esto, no se sabe dónde hay más bandidos: Si en la Salud o en la Política… o en los dos segmentos por igual.
Esto de nombrar a uno de acá en Pasto; y a otro de allá en Montería, me hace recordar a esos bandidezcos pactos de Jueces y Magistrados, entre Córdoba, Sucre y Bolívar, por solo mencionar a estos.
En donde acuerdan, tú me nombras en Sincelejo a mi ‘quería’ y yo te nombro en Montería a tu hija, y así, aparentemente no hay nepotismo ni conflicto de intereses.
Ni comparar esto con los similares acuerdos entre narcotraficantes para respaldar los embarques de cocaína.
Esto que sigue es algo sórdido, pero lo narro porque se entre cruza con lo público.
Un tal Murcia, que fue Director de Comfacor, y que se asoció con la flor y nata de la salud en Montería, terminó embaranzando, siendo casado, a una funcionaria de Comfacor.
Eso es lo de menos. Eso pasa a diario en Córdoba.
La cuestión es, que cuando supo que lo iban a sacar de Comfacor, les aumentó el sueldo, de manera desmedida, a su amante embarazada y a todas sus amigas.
Como para evitar la cuota alimentaria que le correspondía si lo demandaba la amante.
Resulta que el interventor cachaco que siguió, vino y despidió de manera ilegal a todas esas mujeres y se le vino una millonaria demanda a Comfacor, que le tocó pagarla.
Y todo esto ante los ojos alcahuetas de los cordobeses y de sus políticos.
Pero vayamos un poco atrás.
Cuando sacan a Luis Hoyos, marzo de 2017, éste busca a Luis Fernando Cristo como padrino. Todo parece indicar que puede regresar, en política todo es posible.
Los amigos que acompañaron por siempre a Hoyos ya estaban del otro lado, al enterarse de que había la posibilidad de que regresara, decidieron enterrarlo por siempre. Y le entregaron a Murcia, los clavos y martillo que necesitaba para sepultarlo.
Esos son los nuevos amigos monterianos o cordobeses. Estoy seguro que muchos se identifican con esto.
Comfacor… Comfacor… Comfacor… cuánto has dado y cuántas familias has acabado.
