Por: Toño Sánchez Jr.
“Todo el que respira tiene derecho a aspirar”, Javier Cáceres Leal.
En Montería, Córdoba, Colombia, hay una retorcida interpretación de lo que es lealtad, amistad, política y negocios.
La política de la Córdoba de antes no era así, había rivalidades políticas, pero solo eso, se pensaba en el bien común. El problema era que los congresistas de aquellos lejanos tiempos eran demasiado ‘respetuosos’ de los políticos de Bogotá, por lo que les daba pena incomodarlos, con los reales problemas de Córdoba. Por lo que sólo los ‘molestaban’ para pedirle auxilios parlamentarios para sus familiares y cercanos. Por eso el nepotismo de aquellos tiempos era asquiento, mientras el resto de Montería y el Departamento estaba inmerso en la pobreza, exclusión, miseria y hambre a sabiendas de esos congresistas.
Esto que acabo de escribir es innegable. Si no, miren los años 60, 70, 80 y 90 del Siglo pasado. Ni menciono la situación de orden público, en donde muchos congresistas le pedían permiso al EPL para hacer política.
Después salieron con una exótica hipótesis de que aquellos grandes políticos murieron sin ser ricos o millonarios, como si eso fuera un perdón moral. Esto me hace recordar a ese gobernante que no ejecutó nada ni hizo obras, pero que sale a gritar que no se robó un peso. Esto no quiere decir que hay que robar, porque no falta el que quiera retorcer este planteamiento.
Los políticos de Córdoba han sido unos arrodillados ante el poder central. Solo nos faltaba saber si se iban a arrodillar ante la izquierda o el progresismo, que es lo mismo, estaba por verse. Y comprobamos que se rasparon las rodillas de tanto hacerlo.
Miren, si el mismísimo Satán es elegido Presidente en Colombia, los políticos de Córdoba van a hacer fila a su casa-infierno.
Por eso en estas tierras, con respecto a esta clase política, tiene que aplicarse ese certero adagio que reza: “Que entre el Diablo y escoja”.
Rodrigo García Caicedo, (q.e.p.d.), me dijo una vez, también se lo escuché en varios escenarios, que el mal de Colombia llegó con Julio César Turbay Ayala. Ya que convirtió a la política en una actividad mercantilista en donde todo se podía negociar.
Y me decía que eso no era para condenarlo o cuestionarlo, ya que ese fue y es el espíritu del pueblo Turco (En realidad árabes porque era que en esos tiempos estaba mandando el Imperio Otomano y eran los que expedían pasaportes), y que su grandeza [La de los árabes] fue el vender y negociar todo… hasta la política.
Con el pasar de los tiempos hemos comprobado que la política se convirtió en una actividad mercantil. ¿O es mentira?
Hoy hay ingenieros Civiles que mandan más que un Alcalde o Gobernador. Hay empresarios y dueños de centros comerciales que son amos y dueños de Montería. Tienen al instante, información privilegiada de todo lo que se va a hacer en Montería. Los cambio o revisiones a los POT pasan por sus manos.
Estos ingenieros civiles son sin agüero para irse del lado del caballo que posiblemente va a ganar. Estos ‘profesionales de la ingeniería’ tienen una elasticidad escalofriante para eso que llaman moral, lealtad, amistad y pendejadas de esas. Aquí lo que vale y manda es el contrato, el anticipo y la tula para el ordenador del gasto.
A éstos, los ingenieros, les importa un c… Carajo que los conservadores estén ‘matándose’, por quién manda o va a mandar. Ya que aquellos saben, que quien quede los va a buscar… y los va a encontrar. Ya este ‘manual’ está escrito. Esto es la ‘Hoguera de las deslealtades’, sin riesgo de represalias.
Hoy hay una gran pelea entre dos reyezuelos del conservatismo. Dos mesiánicos, Dos ‘elegidos’. Dos ‘Jesucristo’. Que cada uno dice que el otro lo crucificó hace varios domingos.
También hay una ‘Legión’ (Porque son muchos), de cada bando, montándose al ring sin saber siquiera que este enfrentamiento viene desde el Siglo pasado. En donde en las huestes del Partido Conservador se acuñó una frase que sentencia: “Manzur [Julio] se acomoda mejor que un Burgos [Familiares de Marcos Daniel]”.
Diferencias que se nota, que padres transmitieron a sus hijos. Triste, pero es una dura realidad innegable.
Esta Columna de Opinión inicia: En Montería, Córdoba, Colombia, hay una retorcida interpretación de lo que es lealtad, amistad, política y negocios.
Aquí la lealtad política es sinónimo de ser un vasallo, un entregado, que sólo puedes hacer lo que diga tu ‘jefe’ político. Y eso no debe ser así.
La amistad la confunden con complicidad. La primera, es entre amigos verdaderos, con todo el respeto a las diferencias. La segunda, eso es entre bandidos.
Hoy la política es con venganza incluida. Y se ha confundido negocios con lealtad, amistad y política. Terrible cóctel.
Gran parte de todo esto viene de la Parapolítica, en donde a unos les fue ‘mejor’ que a otros u otras. Entonces, esto despertó toda serie de odios. Que empiezan a ‘manejar’ y ‘negociar’ por debajo de la mesa.
Si esto fue bueno o malo, no lo sé. Además, que yo no reparto ese tipo de diplomas. Empezó una especie de política de: “Me ayudas con esto o hablo esto”. Extorsión pura. Y viven condenando al pobre Clan del Golfo.
Pero sigamos.
Que Marcos Daniel, el ‘Emperador’, creo ese Imperio, es innegable. Felicitaciones. Reinó como Julio César (“Veni, Vidi, Vici”). Como Carlomagno (“El sueño de los que están despiertos es la esperanza”).
Pero los Imperios se caen, y más rápido cuando el ‘Emperador’ se le olvida aquel viejo cuento de un danés que se llama ‘El Traje Nuevo del Emperador’. Nunca se dio cuenta cuándo empezó a caminar desnudo, porque la corte de áulicos que lo rodeaba, y rodea, nunca se lo dijo. ¿Qué pasó? Que se olvidó de lo que siempre supo hacer, estar cerca de sus huestes. Se olvidó de ellas y pasó lo que tenía que pasar. Y mucha de esa gente, que lo hizo olvidar de sus líderes, lo hicieron para sentirse reinando al lado de él. Miren, me da pena la comparación, pero eso le pasó Pablo Escobar, empezó a alejarse de sus verdaderos amigos y a rodearse de otra gentuza que lo llevó a la muerte.
Lo más triste de este ‘Emperador’ conservador, es que convierte su imperio en un despreciable ejercicio de nepotismo. Y solo se podían acercar a él los que estuvieran dispuestos a vivir de rodillas y ser áulicos, incluidos algunos Periodistas.
Sé que estoy en la lista de los no arrodillables. Pero reconozco públicamente que pauté con él. Me pagó, como debe ser. Y me suspendía la publicidad y el saludo por épocas, en especial, cuando opinaba lo que él no quería oír.
Que hay que pautar con los políticos, no me cabe duda. Además, que no es ilegal. Y les mando propuestas. Los demonios, son los que más necesitan pauta publicitaria, para mostrarse como Ángeles. Desde la Divinidad también pautan, la magia está en “aprender a separar el trigo de la paja”.
Que Wadith Manzur es un ángel. ¡Nunca! ¿Entonces qué sería yo? Yo creo que el peinado que luce es para ocultar el par de cachos (De demonio, para que no inventen maricadas, y disculpen por lo de inventen) que lleva encima. Es el engendro de un conservatismo que se dio a la tarea de repartirse a Córdoba y convertir a Montería en la tal ‘Joya de la Corona’. Para que vean ustedes los sueños monárquicos que tienen. La última vez que yo escuché algo así fue a inicios del Siglo XX, cuando el Imperio Británico se refería a la India como ‘La Joya de la Corona’.
Y este Wadith le está pagando con la misma moneda a quien se hace llamar MDP, porque ahora se ponen estas ‘chapas’, (Puede significar hasta Maldad. Desprecio. Perversidad. Vainas que se le pasan a uno por la cabeza).
Me preguntarán, Toño, pero es que los otros políticos hacen lo mismo. Es cierto. Pero aquellos no tienen los ancestros políticos que estos sí han tenido, por lo que tenían la obligación de actuar diferente. Con más decencia. Pero no lo hicieron.
Saben lo más triste. Es que hay votos para que saquen hasta tres senados si trabajan respetándose y confiando entre ellos. Pero es tal la desconfianza que ya cuando se reúnen nadie le acepta un tinto al otro por temor a ser envenenado.
Les voy a poner un ejemplo de la situación. Un ejemplo. Y dejen de llevarlo a vainas raras, conmigo las cosas son como son. Y quien lo retuerza, voy por él o ella.
La situación de desconfianza es tal, que no les importa dónde está la novia o la esposa por la noche, si no dónde está uno u el otro esa noche. ‘Acaba de salir de la casa del líder tal’, enseguida el otro se monta en el carro y sale para ese barrio. Y así se la pasan todas las noches. Como en aquellos grandes robos, que sólo pasan por la noche y en la madrugada.
Para terminar, yo no personalizo nada. Respeto a toda esa gente y punto. Que no comparto muchas cosas, tengo todo el derecho y eso no me hace verlos como enemigos. Que ellos me vean así, ese es su problema, no el mío.
Y para terminar esta parte, solo quiero decir que esto es un reflejo de lo que pasa en Córdoba. Miren lo acontecido en la Universidad de Córdoba en donde un Elkin Rojas montó a una cantidad de familiares allí y después quiso tumbar al Rector Jairo Torres. Amparado en una trinca en donde sindican al Gobernador de Córdoba de hacer parte de ella. (Lo he llamado y escrito para preguntarle, pero no me responde).
Un tal tipo de apellido Gloria, especialista en enamorar a mujeres ajenas, fue la punta de lanza de la toma. Dicen que es el asesor consentido de la Gobernación de Córdoba. Hasta Carlos Fraser estuvo en esa trinca. La manera de hacer política en Córdoba está pervertida. No solo del lado de los conservadores.
Aquí sigue esta Historia. HISTORIA escrita en el año 1999 y publicada en el Libro ‘LAS CRÓNICAS QUE NO ME DEJABAN CONTAR’.
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Amaury García Burgos nació en la ciudad algodonera de Córdoba, Cereté; allí hizo sus estudios primarios, pero, al igual que muchos cordobeses, se fue a estudiar el bachillerato en el colegio más prestigioso de Cartagena: La Esperanza. Después de culminar la secundaria, se trasladó a Medellín a seguir la carrera de medicina. En 1953 se especializó en Gineco-obstetricia en el Memorial Hospital Garfield, en Washington, Estados Unidos. El postgrado lo realizó junto a uno de sus grandes amigos y colega, el ex gobernador de Córdoba, José María Cabrales Espinosa.
A su regreso a Colombia, se instaló en Cereté y meses después contrajo matrimonio con Susana Burgos Pareja. Para muchos fue allí donde nació, a la vida política, Amaury García Burgos. Susana era hija de Remberto Burgos Puche, aguerrido jefe del partido conservador en Córdoba y artífice de la creación del Departamento. Su madre era una señora de Cartagena muy apreciada en la sociedad cereteana: Edelmira Pareja Pizarro.
Para finales de la década del 40, Remberto Burgos Puche se desempeñaba como senador por el Gran Bolívar y fue el gestor de la Ley 9 de 1951, que entró en vigencia un año después, por medio de la cual se creó el Departamento de Córdoba. Para ese entonces era Presidente de la República (e) Roberto Urdaneta Arbeláez.
Bajo la protección de Burgos Puche, su suegro, Amaury García ocupó una curul en el Congreso de la República; fue dos veces gobernador de Córdoba y embajador en Suiza.
Su arribo al Congreso se debió a una de esas sorpresas que nos da la vida. Su cuñado y primo, Remberto Burgos Pareja, fue Representante a la Cámara en el período 1968-1970; para esa época los representantes ejercían el cargo solo por dos años. Para la legislación de 1970-1974, Burgos Pareja aspiró al Senado pero, antes de finalizar el cuarto año, sufrió un lamentable accidente en su residencia que lo imposibilitó para seguir en sus funciones de congresista, por lo cual tuvo que remplazarlo Amaury García Burgos.
En 1974 García Burgos se lanzó al Senado y fue derrotado, pero su compañero de fórmula, Arturo Vega Sánchez, salió elegido a la Cámara de Representantes. Meses después –Vega– se ‘voltió’ para el movimiento del senador conservador Miguel Escobar Méndez. Con esta derrota arranca, en firme, la vida política de Amaury García Burgos, carrera que lo llevó a Senador de la República y más adelante ministro de Salud en el gobierno de Belisario Betancur.
Pero desde años atrás, nacieron en la familia diferencias políticas que aún persisten. Unos se hacen llamar los de la “casa Burgos” y otros los de la “casa García Burgos”, división que ha debilitado cada vez más al Partido Conservador en Córdoba.
El Departamento no escapó a los enfrentamientos en la época de la violencia partidista (tomando como fecha de referencia el 9 de abril de 1948 con el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán). Muchos afirman que para esos tiempos fueron numerosas las trifulcas entre conservadores y liberales. Pero que no llegaron a situaciones que lamentar, como sí sucedió años atrás.
En Córdoba los enfrentamientos políticos se iniciaron para mediados de los años treinta. Algunos historiadores reseñaron una pelea entre la “chusma” liberal y los “godos” como una “guerra feroz”. Resulta que los liberales llegaron a las casas de la avenida primera de Montería a incendiarlas, ya que la mayoría de sus moradores eran ‘godos’, pero éstos, desde sus balcones, los recibieron a tiros, lo que ocasionó una estampida de los agresores que escogieron como vía de escape el río Sinú. Es por eso que es común escuchar a los conservadores decir que murieron más liberales ahogados que por los tiros. Claro está que los liberales tienen otra creíble versión.
Pero esos ánimos parecieron apaciguarse cuando se empezó a ambientar la posibilidad de convertir a nuestra región en un nuevo Departamento de Colombia. El impulsor y gestor de esta idea fue Remberto Burgos Puche.
Este líder nació en el corregimiento de Berástegui, hoy en comprensión del municipio de Ciénaga de Oro. Él y su hermano, Benjamín Burgos Puche, nacieron del primer matrimonio de su padre, el general Francisco Burgos Berástegui; sus otros hermanos fueron los Burgos Perdomo, resultado de la segunda unión del general.
Pero años después, entre Remberto y su hermano Benjamín hubo diferencias políticas, consideradas irreconciliables para aquella época, ya que el primero era del ala conservadora llamada ‘Ospinismo’, vertiente que lideraba el ex presidente Mariano Ospina Pérez; el segundo, era un acérrimo seguidor del otro líder conservador, Gilberto Alzate Avendaño, pero al pasar del tiempo ‘Mincho’ Burgos, como le conocían cariñosamente a Benjamín, terminó en las toldas del general Gustavo Rojas Pinilla. Todos los seguidores del ex dictador en esta región se hacían llamar ‘Rojasespinillistas’.
Para finales de 1952, el partido conservador estaba conformado por varios feudos; era “un archipiélago de egoísmos personales”. Estaba de Presidente de la República, Laureano Gómez, elegido en 1949 para el período 1950- 1954. El partido liberal no presentó candidato para ese debate electoral.
En noviembre de 1951, Laureano Gómez se retiró por problemas de salud y asumió, como designado, Roberto Urdaneta Arbeláez, quien sancionó la Ley 9 de 1951, por medio de la cual se creó el Departamento de Córdoba. Urdaneta también fue el encargado de abrazar al golpista Rojas Pinilla y darle la bienvenida, al igual que Mariano Ospina Pérez que asistió al palacio presidencial para ser testigo y garante del único golpe de Estado en la historia donde no se forzó una puerta, no se lanzó un tiro y, ni siquiera, se alzó la voz.
Comenta el historiador Abelardo Forero Benavides, en su texto ‘Grandes fechas’ que era tal la preparación que tenía el doctor Ospina Pérez para la ocasión, que al ser solicitada su opinión por el dictador Rojas en el sentido de conformar un gabinete con la colaboración de todos los partidos, el ex presidente conservador “extrajo de su bolsillo una libretita de notas, la abrió con atento cuidado y consultó la lista que, con toda cautela y minuciosidad, había elaborado en su casa tranquilamente, previniendo el desarrollo de los acontecimientos y para evitar el ser tomado por sorpresa. Había hecho un cálculo aproximado de las fuerzas políticas victoriosas y tenía el legítimo deseo de incorporar el mayor número de amigos suyos al Ga¬binete”.
A partir de allí las fuerzas del partido conservador en Córdoba también se reorientaron y se dividieron. Pero, como en todas las “peleas” de los políticos colombianos, las diferencias ideológicas y políticas se zanjan de un tajo cuando se vislumbra que se puede perder o que va a llegar el poder. En la finca ‘La Ermita’ se hicieron las paces entre Remberto Burgos Puche, Gilbero Alzate Avendaño y ‘Mincho’ Burgos.
De allí vino un período en donde cada cual se alineó en determinado sector político: los Burgos y los García Burgos se ubicaron en el ala Ospino-pastranista; otra facción de los Burgos se ubicó en la línea ‘Rojasespinillista’; otro sector de cordobeses, liderados por Miguel Escobar Méndez, se declaró ‘Laureanista’; y otros tantos se ubicaron del lado de quien ostentaba el poder.
Amaury García Burgos se mantuvo a la sombra de su jefe político y suegro, Remberto Burgos Puche. Después de su derrota en las elecciones de 1974, García Burgos aspiró a la Cámara de Representantes y Francisco de la Ossa fue su ‘llave’ para Senado. Este último no salió, pero García sí llegó a la Cámara.
Para 1982, luego de una reunión en el desaparecido bar Cebú, del hotel Sinú, García Burgos decidió aspirar nuevamente a la misma corporación y por intermedio de Julio Manzur le ofreció a Francisco Mercado Villadiego, mejor conocido como ‘El Perro’ Mercado’, el primer renglón a Senado. Ambos salieron elegidos. Allí se consolidó la jefatura de García en el grupo ‘Burguista’.
En 1986 decidió aspirar al Senado por segunda vez, pero en esta ocasión salió elegido, y sacó dos representantes a la Cámara: Nicolás Sánchez Arteaga y Remberto Burgos Pareja. En esta época el partido conservador en Córdoba llegó a tener dos senadores –Miguel Escobar Méndez y Amaury García– y tres representantes a la Cámara –Ricardo Pretelt Torres, Nicolás Sánchez Arteaga y Remberto Burgos Pareja–. Pero en 1990 sucedió un hecho que dividió, aún más políticamente, a la familia Burgos-García.
Cuatro años después, García Burgos, trató de repetir los mismos resultados de 1986. Amaury aspiró al Senado de la República y llevó dos listas para Cámara, lideradas por su primo y cuñado Remberto Burgos Pareja y Julio Manzur Abdala. Había ya problemas familiares debido a que Amaury dejara “ahogar” a su pariente. Él se reunió con la familia en Bogotá y aclaró todo el panorama político.
Para los días siguientes, en Montería estaba programada una Convención de los conservadores. García Burgos consideró indispensable que Burgos Pareja se hiciera presente en dicho encuentro y así se lo hizo saber a su primo, por intermedio de un gran amigo, Toño Zuluaga Cuello. Pero dos cercanos amigos y copartidarios de Burgos Pareja –Joselito Aruachán y Balmiro Sobrino– le aconsejaron no presentarse.
La convención, por intermedio de Pablo García Ávila, proclamó las listas a Senado y Cámara. Los convencionistas ovacionaron a García Burgos y a Julio Manzur. Esta situación obligó a Burgos Pareja a lanzarse como disidente, pero los votos no le alcanzaron y se ahogó. Muchos creyeron que a quien había que ayudar era a Manzur porque la elección de Burgos Pareja se daba como un hecho. Amaury fue elegido senador y Manzur representante. Por las toldas del ‘laureanismo’ salieron elegidos a Senado, Miguel Escobar Méndez y a Cámara, Ricardo Pretelt Torres. Los conservadores perdieron una curul en el Congreso.
De aquí nació un aforismo que ha hecho carrera en el Departamento y es que “Julio Manzur se acomoda mejor que un Burgos”.
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Desde aquí nació una ‘Guerra Fría’ política entre estas dinastías que hoy estamos viendo. Y los compradores y vendedores de odio y resentimiento están disfrutando.
Y dicen que cuando los conservadores… los godos pelean el muerto es un liberal. No se lo tomen a de manera literal, denle espacio al lenguaje figurado.
Este es nuestro Departamento, lleno de odios políticos.
Y mientras tanto, Edgardo Miguel Espitia, como el comején, acabándolos en silencio, de día, de noche y de madrugada.
