Por: Toño Sánchez Jr.
La lapidaria y real frase que le da el título a esta Columna de Opinión la dijo Salvatore Mancuso Gómez, ex comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, en el Juicio que tiene al banquillo a Álvaro Uribe Vélez, expresidente de este país, por los delitos de soborno a testigos y fraude procesal.
Que quede claro, Uribe no está en juicio por si es o ha sido ‘Paraco’ o no.
Pero la llegada de Mancuso como testigo de la Fiscalía, le dio a éste la oportunidad de decir ciertas ‘cositas’, que ya ha dicho en otros escenarios, pero nunca en un juicio que está siendo televisado por Internet para el mundo entero.
Quiero referirme en especial a lo que dijo Salvatore Mancuso y su situación actual.
Pero antes, quiero hacer un comentario con respecto al Juicio, ya lo he escrito, en el sentido de que en este país la gran mayoría de los procesos penales, por no decir todos, se arreglan con falsos testimonios y sobornando a testigos. Que no se han dejado coger antes, eso es otra cosa. (También pasa en lo Civil, lo Disciplinario y lo Fiscal, pero más en lo Penal).
La situación es, que como quien está sentado en el banco de los acusados tiene o ha tenido tanto poder, mucha gente no se la cree y otra parte está indignada. Y no falta quienes lo estén disfrutando.
Yo infiero, esta es mi opinión, que tanto Cepeda y otros (as), con la Fiscalía y Magistrados, que todos juntos odian a Uribe, se dieron a la tarea de alinear para su bando a todo aquel testigo, preso o no, que pudiera acabar con el expresidente.
De igual manera, la defensa trató de contrarrestar ese infame ataque con las mismas armas de aquellos y va ganado quien muestre más como monstruo a la otra parte.
Me van a perdonar, puedo estar equivocado, pero para mí ambas partes actuaron como tramposos, desleales, delincuentes o bandidos al tratar de retorcer la verdad, manipulando o comprando testigos, con prebendas, favores o billete, en favor de cada cual.
Aquí lo que vamos a ver es quién se salió con la suya. Esto se va para segunda instancia. Sea el fallo que sea va a ser un escándalo, porque esto no es justicia, es un sainete orquestado por el odio y el resentimiento. Por eso los extremos se parecen tanto y hasta se atraen.
Regresemos a lo de Salvatore Mancuso.
“Los amigos de ayer son mis enemigos de hoy”, frase diciente y de una verdad innegable. Aquí yace la gran diferencia entre la Izquierda y la Derecha. Los primeros nunca se escondieron para defender y minimizar los actos terroristas de la guerrilla. No les daba vergüenza ir a cualquier escenario de Europa antes para mostrarlos como los débiles…los perseguidos y mostrar al Estado como un Estado asesino y paramilitar.
Porque siempre les encantó esa palabra, ‘paramilitar’, porque con ella lograban lo que se proponían a toda costa, que era la desinstitucionalización y deslegitimación del Estado.
Estado del cual viven hoy a sus anchas; y que tienen sumido en el miedo a los colombianos por la inseguridad y la violencia guerrillera.
Alguien ve a los guerrilleros o exguerrilleros de civil condenar hoy todas las atrocidades de sus otrora colegas. Aaah. Antes de que se me olvide. Cuando vieron ustedes a Iván Cepeda condenar a las Farc por ponerle a uno de sus frentes el nombre de su padre muerto. Creo que hasta se sentía orgulloso de semejante reconocimiento. Y bastantes colombianos que asesinó y secuestro la columna ‘Manuel Cepeda Vargas’.
Hoy ningún progresista, socialista, comunista o izquierdista, todo eso es lo mismo, condena el narcotráfico ni el crecimiento de los cultivos de matas de coca.
Pero, cuando las Autodefensas estaban en su proceso de paz no hubo un solo día que no salieran a los medios, que ya daban pinitos de ‘progre’ y ‘Woke’ para aquellos tiempos, pero no lo sabíamos del todo, a condenar el proceso y al narcotráfico.
Hoy todos esos guerrilleros de las Farc, que sí supieron negociar con el Estado colombiano, recorren el país sin restricción alguna y pueden elegir y ser elegidos.
Así muchos de ellos no hayan pedido perdón ni hayan reparado.
De repetición no pueden hablar porque allí están las disidencias que los dejarán como más mentirosos.
En cambio, Salvatore Mancuso, que pagó cárcel, dijo la verdad, por la cual lo odian y tildan hasta de sapo y soplón; que reparó, pero que todo se lo robaron en la Dirección Nacional de Estupefacientes y la SAE, no lo quieren dejar en libertad y no puede elegir o ser elegido.
Esto último también pasa con todos los excomandantes de las Autodefensas.
Para otros la situación es más humillante, pagaron cárcel, dijeron verdad, repararon, no repitieron, pero les tienen encima una Espada de Damocles que se llama ‘Orden de Extradición Suspendida’.
Si estas acciones del Estado en cabeza del Poder Judicial y del Ejecutivo no son condenas a penas irredimibles a ciudadanos, qué lo es entonces.
La parte final del Artículo 28 de la Constitución Política sentencia: “… ni penas y medidas de seguridad imprescriptibles”.
Y el Artículo 34 de la misma Constitución arranca así: “Se prohíben las penas de destierro, prisión perpetua…”.
Pero eso es pura letra muerta. Porque destierro sí existe dentro de Colombia, aunque usted no lo crea. Mancuso es un innegable ejemplo. Es más, hasta hay prisión perpetua, pero en una novedosísima forma impuesta por ‘Justicia’ y Paz y la ‘Justicia’ Ordinaria, sí, entre comillas sencillas, porque eso no es Justicia.
Resulta que tener recluido a Salvatore Mancuso en una ciudad y no resolverle su situación jurídica, y mostrar como si su accionar hubiese sido en todos los puntos cardinales de esos Departamentos de Colombia, y contra todos los ciudadanos de esos mismos, es una manera infame de impartir justicia. Esto más parece una retaliación.
Mancuso está en una nueva modalidad de ‘prisión perpetua’. No dejarlo salir de Bogotá para que se muera. Porque tiene serios problemas respiratorios. Producto de haber sido diagnosticado con Covid tres veces en Estados Unidos, el primero casi lo mata. Me imagino que esto último decepciono o entristeció a muchos.
Especialistas de la Fundación Santafé, Clínica Reina Sofía y del Country, todas en Bogotá, han diagnosticado que Mancuso tiene que estar a la altura del mar, para evitarle complicaciones médicas que lo pueden llevar a fatal desenlace.
Pero esto le importa un carajo a todo esto que llaman ‘justicia’.
Ante esta situación queda un interrogante. Está Álvaro Uribe Vélez, José Félix Lafaurie y demás alfiles de esta ‘Secta’ de derecha detrás de impedir que Mancuso salga. ¿Por qué? ¿A qué le temen?
Lo otro cierto es que hay muchos operadores judiciales que empezaron en la era de Uribe y tienen como una especie de solidaridad de cuerpo, puedo estar errado. Pero el amiguismo en Colombia pesa más que cien kilos de acero al hombro.
O puede ser que la magistratura no quiere que se acabe Justicia y Paz porque después para donde se van a trabajar. O que esperen a que se pensionen allí. Lo mismo pasa en la JEP, la van a terminar prorrogando en el tiempo porque ningún izquierdoso va a querer dejar esa teta. Ven cómo se vive del conflicto y posconflicto colombiano. Por eso no hay pronta justicia, porque es un negocio laboral para operadores judiciales.
Antes de seguir, se me viene a la mente lo que le hicieron a Manuel Salvador Ospina Cifuentes, ‘Móvil 5’, quien mató a Carlos Castaño. Lo dejaron morir en la cárcel porque sabía demasiado. Le diagnosticaron cáncer y le mandaron 10 quimioterapias, la primera se la permitieron a los 11 meses. Se la hizo, no la aguantó, y se murió al día siguiente.
La misma ‘prisión perpetua’ están viviendo los excomandantes con las órdenes de extradición suspendidas. Pero estos no pueden ni suspirar duro, si quiera.
Quiero terminar afirmando que ya la verdad aquí se ha dicho. Que falta, estoy seguro que sí, pero más convencido estoy de que hay verdades que nunca se van a saber ni por parte de la guerrilla ni por parte de las autodefensas. Ni por parte del Estado. Eso es inevitable.
Y más en un país donde quieren una verdad retaliadora y que sirva para alimentar las ansias de venganza.
La reparación.
Ya han reparado en parte y los poderosos del Estado se robaron lo que entregaron. Pero aquí no hay ni un solo responsable, me refiero a los de cuello blanco.
Considero que quien debe reparar integralmente es el mismo Estado porque ha sido el único responsable de que guerrilleros y autodefensas se tomaran las armas y desencadenaran esta cruel guerra matapobres.
Del narcotráfico ni hablar. Más bien una pregunta: ¿Quién lo controla? ¿Se está copiando el modelo venezolano a la colombiana?
Interrogantes, más no sindicaciones.
Remato con esta última pregunta. Si a alguno de los excomandantes de las Autodefensas, que ya pagaron sus penas, y que en el acuerdo se pactó que se les regresarían todos sus derechos decide inscribirse a la elección a Congreso o a Presidente, ¿qué pasaría?

La verdad sea dicha, lo que vivimos a diario, es la consecuencia de épocas anteriores, todo lo dicho en esta columna, es la realidad de un país polarizado y martirizado de los malos gobiernos que ha tenido, gracias don Toño por esos escritos, que no dejan que olvidemos los malos tiempos vividos