Quién fue César Cura

Soy Toño Sánchez Jr.

Me encanta narrar historias.

César tenía una debilidad impresionante por las mujeres monas. Y eso lo llevó a una cárcel en los Estados Unidos.

Fue el amo y dueño del Alto San Jorge. Tenía su centro de mando en Montelíbano, Córdoba, pero le encantaba atender desde su más preciado tesoro, la finca ‘La Mireya’… la linda ‘Mireya’. 

No es sino escuchar a todos los cantantes vallenatos de moda de la época de los 80 decir en sus canciones: “Y en la linda Mireya, mi compadre César Cura”. Si creen que es mentira, escúchenlos.

Hay una generación en Montelíbano que disfrutó y sabe que lo que les estoy narrando es verdad.

Pero había otra finca en la que se la pasaba César Cura y su tío, que la administraba, ‘Caballo Blanco’; ubicada detrás de Buenavista, Córdoba. Colindaba con otra aún más famosa, ‘Las Catas’, esta última de los del clan Ochoa Vásquez. 

Allí cerca estaba también otra hacienda, que ha sido el secreto mejor guardado de la mafia, que fue de Pablo Escobar, en donde operaba otra pista, de esas consideradas ‘incaíbles’ o ‘inmortales’, porque todo lo que salía por allí llegaba a su ‘destino’ sin novedad.

Esta fue la época en donde el Cartel de Medellín y de Cali no estaban en guerra. Por eso todos despachaban ‘mercancía’ desde Córdoba, sin problema. Este Departamento era la más grande bodega y despachadero de cocaína de Colombia.

Recordemos que para 1991, en menos de un mes, se decomisaron en Córdoba más de 12 toneladas de cocaína. Siete toneladas fueron cerca a la pista de ‘Caballo Blanco’. Cinco en la pista ‘Brasilia’, en Canalete, Córdoba, en la finca ‘La Posada’. 

Pero sigamos, César Cura fue socio del hondureño Juan Ramón Matta Ballesteros. 

‘Caballo Blanco’, se llegó a afirmar que fue de Gonzalo Rodríguez Gacha y después de César Cura. Pero lo más cierto, es que el administrador siempre fue un tío de César Cura llamado Santander.

En ‘Caballo Blanco’ existió una pista que rompió todos los récords de despacho de cocaína en Colombia. Y recuerden, estaba en Córdoba. Solo le competía en despachos la pista ‘Brasilia’, ubicada en la finca ‘La Posada’, en Canalete, también en Córdoba. 

Por supuesto que cuando cayó la pista ‘Brasilia’ se demostró que no hacía parte de la hacienda ‘La Posada’.

‘Caballo Blanco’ y la pista ‘Brasilia’ de ‘La Posada’ tenían operaciones nocturnas. 

Como dijo un administrador de ‘Caballo Blanco’, con jactancia: “Tenemos más operación nocturna que el aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá”.

Fue a esta pista de ‘Caballo Blanco’ a donde llegaron todos los instrumentos y personal de sonido del Gran Combo de Puerto Rico el martes 23 de diciembre de 1986 en horas de la tarde. Mientras que el grupo llegó en horas de la tarde al aeropuerto Los Garzones de Montería. Se alojaron en el Hotel Sinú. Los pocos monterianos que se enteraron de que el Gran Combo estaba en Montería alcanzaron a tomarse fotos con ellos. ‘Happy’ Lora estuvo entre los afortunados. Ya era campeón del mundo.

El miércoles 24 de diciembre de 1986, como a eso de las cinco de la tarde, salió del Hotel Sinú un bus climatizado para la linda ‘Mireya’.

‘Charli’ Aponte, cantante del Gran Combo de Puerto Rico me dijo que iban abrir el baile con el ‘numerito’ El Jíbaro Listo. (Yo estuve en el Hotel Sinú con el Gran Combo).

Desde ‘Caballo Blanco’ salió el Gran Combo de Puerto Rico, el jueves 25 de diciembre de 1986, para Cali, a inaugurar la Feria.

Tiempo después se afirmó que esa fastuosa fiesta en la linda ‘Mireya’ fue para celebrar el asesinato de Guillermo Cano, Director del Diario El Espectador, acontecido el miércoles 17 de diciembre de 1986. Pero lo cierto es que César Cura no tuvo nada que ver con las acciones de Pablo Escobar.

Lo cierto es que parte, de lo que llaman sociedad monteriana y cordobesa, sí estuvo esa noche en ‘La Mireya’ celebrando. Los que no estuvieron no se sientan irrespetados.

Tiempo después, César Cura va a Panamá a cerrar un negocio. Le dice a Brunilda, que allá lo espere días después. La DEA le monta una celada en donde hace parte del equipo una despampanante rubia. Queda impresionado con la coqueta mujer que hacía el papel de secretaria de uno de los agentes encubiertos. Y arreglan viajar a México, cuando están en espacio aéreo internacional dos agentes de la DEA se le acercan y lo arrestan.

Lo condenan a más de 25 años de cárcel, pero un regalo inesperado le llega el miércoles 20 de diciembre de 1989.

Ese día los Marine despliegan la operación ‘Causa Justa’.

Días después Noriega se refugia en la Nunciatura y a punta de música estrenduosa lo hacen salir. Es así como el ‘Hombre Fuerte de Panamá’, Manuel Antonio Noriega, se entrega a las autoridades norteamericanas.

No podemos olvidar que Noriega fue un cruel dictador del Istmo y que trabajó con la CIA y con los narcos colombianos.

Esta original cita se la atribuyen a Franklin D, Roosevelt, FDR, con respecto a Anastasio Somoza Debayle, pero muchos años después Ronald Reagan la repitió haciendo referencia a Manuel Antonio Noriega: “Noriega es un hijueputa, pero es nuestro hijueputa”. (Historiadores hoy en día afirman que FDR no la dijo así textualmente).

Con la anuencia de Noriega todos los narcos de Colombia se fueron para Panamá después de haber asesinado a Rodrigo Lara Bonilla el 30 de abril de 1984.

Los liberales siempre han tratado de mantener la imagen de López Michelsen limpia en este asunto, eso está bien, pero fue el hombre de la Bonanza Marimbera y de la Ventana Siniestra. Él fue quien se reunió con los mafiosos en Panamá en el Hotel Marriot, para escuchar un arreglo que proponían los narcos con el Gobierno colombiano.

Pero todo este encuentro se cayó y se convirtió en un escándalo, que desde Bogotá supieron sofocar.

Por otra parte, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos necesitaba testigos creíbles para acusar a Noriega, y allí se le aparece la Virgen a César Cura.

Su testimonio le puso la ultima aldaba al sarcófago de Noriega.

Su sentencia se redujo a seis años y salió de la noche a la mañana.

La celebración en Montelíbano todavía se recuerda. Fue apoteósica.

La misa de bienvenida fue oficiada por Monseñor Julio César Vidal. La gente lloró con sus palabras.

No hay que negar que César Cura fue como un mecenas para Montelíbano, Buenavista y La Apartada (Todavía no era Municipio), en Córdoba.

Pero tiempo después, César Cura se buscó a otra mona, se fue a vivir al Edificio Garcés en Montería, y volvió al ‘negocio’.

Se consiguió como socio a alias ‘Boliche’, un mafioso de Valledupar, que hoy está libre en Estados Unidos.

Éste, para no pagarle, lo citó a Santa Marta. César Cura deja a su mujer, que está embarazada, en un salón de belleza. Le dice a ‘Boliche’ dónde está, cuando sale para la cita, lo asesinan.

La familia de César Cura fue a reclamarle a comandantes de las Autodefensas y estos les dijeron que dejaran todo quieto.

Con César Cura pasó lo mismo que con Fidel Castaño, cuando preguntan por él.

Fueron personas que andaban en negocios turbios, pero su relación con la gente del común era afectuosa y de generosidad, la gente los recuerda por eso, más no por sus verdaderos negocios, de los cuales las personas no querían saber nada.

Además, César Cura nunca tuvo que ver con esos asesinatos ordenados por el Cartel de Medellín y Pablo Escobar.

Esto es HISTORIAS Y CRÓNICAS NARRADAS.

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