Por: Toño Sánchez Jr.
Nota del Autor:
Esta es un Crónica Roja (Así se le decía antes a la Crónica Judicial de los periódicos), que he decidido escribir para dar a conocer cómo sucedieron estos hechos y tratar de entender el por qué. No se trata de un informe judicial ni nada de eso. Ni de acusar a nadie, ese no es mi trabajo como Periodista. Yo solo les voy a Narrar Historias. Esta narración fue soportada en fuentes que quisieron contar su versión. Aunque es sabido que pueden cambiar sus versiones para reducir su responsabilidad en los hechos contados y para no contradecirse con lo que narraron en la Fiscalía, Juzgados, Tribunales y Corte. También nos apoyamos en apartes de expedientes a los que tuve la fortuna de conocer, por lo que estoy obligado a guardar la reserva sobre esas fuentes. Voy a narrar solo lo que pude documentar. Y lo hago para que, a líderes como esta señora, Yolanda Izquierdo, no las sigan matando, solo porque no nos gusta el trabajo que hacen.
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(…)
En la parte de adelante del primer camión iba Rogelio de Jesús Escobar Mejía, alias ‘Relámpago’, era de Amalfi, Antioquia, conocido por todos los Castaño. Era común que estos trajeran toda la gente de confianza de este municipio de donde eran oriundos.
Una decisión de ‘Relámpago’, semanas después, daría un cambio total a todo lo que pasó esa tenebrosa noche en Pueblo Bello, que aún no había terminado para las 43 personas que ‘levantaron’.
En la madrugada los camiones entraron a ‘Las Tangas’ y allí estaba Fidel Castaño. Cuando vio a toda esa gente bajar de los camiones se quitó la gorra y se rascó la cabeza.
– Llévenlos para los lados de la playa, en Jaragüay. – Ordenó
Allí comenzó el verdadero dolor y tragedia para esa gente.
Una retroexcavadora iba cavando, un grupo iba ejecutando y otro iba enterrando.
Se demoraron todo un día en esa faena.
Confiaron en que el río Sinú hiciera su parte.
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Aquí arranca la Segunda Parte…
Fueron dos días de gatilleo y de entierro.
Con lo que nunca contó Fidel Castaño fue con el complejo de culpa que le cayó a Rogelio de Jesús Escobar Mejía, alias ‘Relámpago’.
Quien no podía dormir. Terribles pesadillas lo asaltaban por las noches, que lo hacían levantarse sobresaltado y asustado. Luego seguía una larga vigilia que lo estaba consumiendo. Llamó a su mamá llorando y le contó lo que había hecho aquella noche en Pueblo Bello y en la playa de Jaragüay y Las Tangas.
Su madre solo lo escuchaba.
– “Hijo, haga lo que tenga que hacer”. –Le aconsejó la mamá-.
El domingo 1 de abril de 1990 ‘Relámpago’ sale de ‘Las Tangas’ de permiso.
El miércoles 4 de abril de 1990, Escobar Mejía, llega voluntariamente al edificio de Paloquemao, donde funcionaba el terrorífico Departamento Administrativo de Seguridad, DAS. Allí, cuenta todo lo que pasó la noche del 14 de enero y el día 15 de 1990 en Pueblo Bello y en una playa del Río Sinú frente a Las Tangas y a Jaragüay, en Córdoba.
‘Relámpago’ no había terminado de contar todo, cuando a una elegante mansión del Barrio El Poblado de Medellín, conocida como Montecasino, entró una llamada al teléfono fijo.
– Me pasa al ‘Pelao’, dígale que es de la ‘Oficina Principal’. – Dijo con autoridad una voz.
Ese era el santo y seña para que Carlos Castaño pasara al teléfono. A quien en el DAS también lo conocían como ‘El Fantasma’ y ‘Alekos’. Alias que usaba cuando pasaba información de dónde estaba Pablo Escobar.
Después de escuchar el reporte que le dieron, ‘El Pelao’ salió de inmediato para el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín.
Ya en el aeropuerto Los Garzones de Montería lo estaba esperando Emiro Pereira. Quien lo llevó de inmediato a Las Tangas donde estaba su hermano Fidel.
Carlos le narra todo. Y de inmediato comienzan a desenterrar muertos de la playa y a enterrarlos detrás de una finca llamada Los Campanos o ‘50’.
No pudieron desenterrarlos todos porque les cayó un gigante operativo de las autoridades, apoyado por el Ejército Nacional.
Con todo este escándalo nacional, que conmovió a todo el país, se supo, que el Capitán Fabio Enrique Rincón Pulido, orgánico del Batallón de Infantería No 32º, Francisco de Paula Vélez, no solo trató mal a los familiares de los desaparecidos que fueron a preguntar, sino que les aseguró que jamás esos camiones pasaron por los retenes que ellos tenían. Cuando se sabía que por allí no había más vías.
Algo parecido hizo el Juzgado 21 de Instrucción Penal Militar que se abstuvo de abrir investigación.
El jueves 12 de abril de 1990 la Jueza del Juzgado 7º de Instrucción Criminal llega a las playas de Jaragüay y exhuman 4 cadáveres.
Con las autoridades llega una persona que tiene en su cabeza un pasamontaña que oculta su rostro. Los testigos que estaban allí lo ven. Y como el pasamontaña no cubría todo su cuello notan un lunar que les llamó poderosamente la atención. Era igualito al que tenía un trabajador de Fidel Castaño que le decían ‘Relámpago’.
Y eso, se lo contaron a Fidel, que ya sabía quien era el delator.
El lunes 16 de abril del mismo año desentierran 8 cadáveres más. Y días después sacan 24 muertos que llevan al Hospital San Jerónimo de Montería, en donde los empleados de este hospital mostraron su desprecio por los familiares de estas víctimas. Así quedó en los testimonios que rindieron ante los jueces de Instrucción Criminal. Además de no recibir ningún tipo de ayuda de las autoridades ni de la Gobernación de Córdoba y Municipio de Montería.
El 24 y 25 de abril de 1990 ‘Relámpago’ se presentó otra vez a indagatoria en el Juzgado 4º de Orden Público.
El viernes 7 de diciembre de 1990 el Juzgado 1º de Orden Público le concede a ‘Relámpago’ la gracia de la libertad por su colaboración eficaz.
Ese fin de semana, agentes del DAS, hacen entrega de ‘Relámpago’ a Carlos Castaño Gil. Este se lo lleva para Las Tangas y lo tiene vivo 10 días interrogándolo. De estas ‘conversaciones’ salen todos los detalles de su delación.
Carlos Castaño le tenía un aprecio especial y lo hace que escriba una carta de despedida a la esposa. Al terminarla da la orden de asesinarlo.
Fidel Castaño sabe que vienen por sus tierras y también tiene claro lo que ha hecho por frenar a la guerrilla y lo que le debe el Estado y las autoridades.
Ya la guerrilla del EPL estaba siendo diezmada y derrotada en el Urabá.
Pero el principio del fin del EPL comenzó en el Puente de Betancí, en Córdoba, en la carretera que va de ‘El Quince’ a Tierralta.
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Un dato antes de continuar.
“Durante el gobierno del presidente Belisario Betancur (1982-1986) se crearon las famosas Mesas de Diálogo, que aprovecharon muchos guerrilleros para obtener salvoconductos y transitar por todo el territorio nacional para exponer, aparentemente, sus ideas de paz. La realidad fue otra: tales encuentros sólo sirvieron para que las guerrillas “censaran” a sus futuras víctimas y “oficializaran” la extorsión, el boleteo y el secuestro”. (Tomado del Libro Las Crónicas que no me dejaban contar).
“Así me lo narró Rodrigo García Caicedo, Rogarca, que eran famosas lo que él llamó las “filas de la vergüenza”. Consistían en largas colas en las que hacían lobby, en el Hotel Sinú, reconocidos comerciantes, agricultores y ganaderos, para esperar a que Óscar William Calvo, cabecilla del EPL, y con salvoconducto del Gobierno para integrar las Mesas de Paz, los recibiera en la suite donde se hospedaba, luego de desembarcar en el aeropuerto de ‘Los Garzones’ de la avioneta ‘expreso’ en que se desplazaba por todo el territorio nacional”. (Tomado del Libro Las Crónicas que no me dejaban contar).
En Montería el guía y anfitrión de los guerrilleros Calvo era Carlos Spath García.
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El asesinato del Coronel Díaz ***
“En Córdoba a la guerrilla la derrotaron en dos momentos históricos. El primero se dio a mediados de los 80, y el otro, a finales de esos mismos años 80”. (Tomado del libro Las Crónicas que no me dejaban contar).
“Se inició con un grupo de hacendados que se unió a la Policía y al Ejército para combatir a la guerrilla desde la legalidad. Estos ganaderos pagaban la gasolina para los carros del Ejército y la Policía, aportaban dinero para la manutención de los soldados y agentes que los acompañaban de civil, pero enfusilados, a sus fincas, y daban el billete para pagar informantes. Fue así como empezaron a asestarle duros golpes a la guerrilla, en especial al EPL”. (Tomado del libro Las Crónicas que no me dejaban contar).
Lo que lograron estos hacendados fue que la guerrilla los dejara tranquilos a ellos, por lo que estos grupos armados ilegales se corrieron para otras regiones a azotarlas con la extorsión, el ‘boleteo’ y el secuestro.
Esto llevó a otro nivel el conflicto.
Aquí ya el control total lo tenía Fidel Castaño, luego de tomar el mando de todos los grupos independientes de autodefensas que existían en Córdoba, Urabá y Bajo Cauca.
“El año de 1988 fue literalmente sangriento, muy a pesar de que desde octubre de 1987 ya funcionaba la XI Brigada en Córdoba. Era una unidad militar de lo de más de curiosa, tenía el nombre de Brigada, pero no tenía soldados”. (Texto tomado del libro HERMANOS DE SANGRE. Editorial Intermedio. Página 137).
Hay veces que una guerra se define con la muerte de una sola persona.
“Todo inició con una guerra silenciosa donde predominaban las muertes selectivas y desapariciones. El río Sinú, el río San Jorge y el río Cauca se convirtieron en los más grandes cementerios hídricos de esta zona del país. Pero dejó de ser silenciosa la tardecita del 17 de febrero de 1988. Cuando una mujer guerrillera del EPL levantó hacia el cielo una pistola y gritó: “¡Vengan hijueputas, por la pistola de su coronel!”. (Texto tomado del libro HERMANOS DE SANGRE. Editorial Intermedio. Página 137).
“El coronel Jaime Gerardo Díaz López debía salir a las 9:00 a.m. de ese martes 17 de febrero para el municipio de Valencia. La situación de orden público estaba candente para esa zona de Córdoba como lo ha estado siempre. Múltiples ocupaciones lo detuvieron hasta pasadas las cuatro de la tarde. Él, más que nadie, sabía que por esas vías no se podía transitar después de las 5:00 p.m. El oficial vio su reloj y se paró de inmediato, llamó a los soldados y al sargento que lo iban a acompañar. Luego se montaron en el viejo Nissan Patrol blanco y salieron para Valencia”. (Texto tomado del libro HERMANOS DE SANGRE. Editorial Intermedio. Página 137 y 138).
“Ya mucha gente sabía que la guerrilla del EPL, junto a un grupo de las Farc, habían montado un retén en la vía, en un sitio conocido como Los Morales, cerca de la Apartada a Valencia. Los únicos que no lo sabían eran estos militares”. (Texto tomado del libro HERMANOS DE SANGRE. Editorial Intermedio. Página 138).
“A los diez minutos de viaje el coronel Díaz se da cuenta de que el tráfico está muy lento y luego se detiene. No sospecha nada todavía. Hasta que nota que son unos guerrilleros los que están deteniendo el tráfico. Ve que son pocos y decide bajarse a enfrentarlos. Sería su único error ese día… y también el último”. (Texto tomado del libro HERMANOS DE SANGRE. Editorial Intermedio. Página 138).
“Lo que nunca se imaginó es que más de 100 guerrilleros estaban camuflados a un lado de la carretera. Cuando saltaron de su escondite parecían un enjambre. Ya no había regreso. Y comenzó el enfrentamiento. No duró nada. A los pocos minutos el alto oficial estaba tirado en medio de la carretera negra. Hasta allí llegó una guerrillera que le arrancó de su inerte mano la pistola de dotación. La miró, la levantó y bramó: “¡Vengan hijueputas por la pistola de su coronel!”. (Texto tomado del libro HERMANOS DE SANGRE. Editorial Intermedio. Página 138).
En ese momento no fueron por ella, pero días después la recién creada Brigada Móvil No. 1, que se estrenó aquí, fue por esa guerrillera y por todo el EPL. De igual manera, toda la gente de Fidel Castaño se convirtió en una jauría que salió a perseguir al EPL también”. (Texto tomado del libro HERMANOS DE SANGRE. Editorial Intermedio. Página 138).
“Tiempo después una gran facción del EPL, la comandada por Bernardo Gutiérrez, estaba sentada con el Gobierno y con Fidel Castaño”. (Texto tomado del libro HERMANOS DE SANGRE. Editorial Intermedio. Página 138).
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Fidel Castaño Gil la tenía clara. El Estado venía por sus tierras, por lo de Pueblo Bello. Por lo que se ofrece a desmovilizarse, siempre y cuando los del EPL lo hagan primero. Cuando esa posibilidad se presenta aparecen Otty Patiño, Álvaro Jiménez y Antonio Navarro e intervienen y hacen los buenos oficios para que el EPL se desarme y entre a un proceso de paz.
Pero el EPL le tenía pánico a Fidel Castaño y pone como condición que éste se desarme también para ellos hacer el acuerdo de paz. Entonces el Gobierno Nacional busca a Don Rodrigo García, para que como representante de la Sociedad Civil busque un acercamiento con Fidel Castaño y le diga lo que propone el EPL.
A diferencia de lo que cree todo mundo, Don Rodrigo no conocía a Fidel Castaño para ese momento. Pero Fidel sí sabía la ascendencia que tenía este cordobés por adopción con la sociedad cordobesa.
Sabía que Don Rodrigo García era el aliado perfecto. Por eso, una tarde del segundo semestre de 1990 lo llama a su casa, al teléfono fijo, y se le presenta.
Le dice que si él [Don Rodrigo] le da su palabra de que ese proceso es una realidad se desmoviliza.
Don Rodrigo empeña su palabra y las Autodefensas de Fidel Castaño se desmovilizan.
Se da una gran reunión en el quiosco de Las tangas, en donde están Otty Patiño, Álvaro Jiménez, Fidel Castaño, Bernardo Gutiérrez, Ramón Elías Náder (Gobernador de Córdoba) y otras personas más.
En un momento hablan del asesinato del Coronel Díaz y Fidel Castaño se para furioso y dice: “Si van a hablar y festejar eso, esto se acaba”. Y se salió del quiosco.
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Fidel Castaño comienza a parcelar todas sus tierras. A quien les da más hectáreas es a sus combatientes que lo acompañaron por siempre. Y son las que están cerca de la ‘Mayoría’ de las fincas a donde siempre va.
Hace escrituras y las registran en diferentes Notarias, pero jamás se las entregan a los parceleros, les dan una copia no auténtica.
Cuando en julio 23 de 1993 la Fiscalía Regional Delegada de Medellín resolvió declarar el embargo y secuestro de Las Tangas y Jaragüay se encontraron con la sorpresa de que todas esas tierras no estaban a nombre de Fidel Castaño sino de campesinos a los cuales se las habían donado.
Todo se hizo por intermedio de la Fundación por la Paz de Córdoba, Funpazcor. Que la manejó Sor Teresa Gómez y Luis Fragoso Pupo.
Fidel jamás quiso regalar sus tierras, por eso puso una cláusula de 10 años para que pudieran venderlas, porque Fidel sabía que en ese tiempo ya se había bajado la ‘temperatura’ por lo de Pueblo Bello.
Él, a los diez años, se las iba a recomprar a todos los parceleros y se quedaría otra vez con todas esas fincas.
Fidel era un perrazo de miedo, por eso Pablo Escobar le temía.
Lo que nunca tuvo en sus planes era que un 6 de enero de 1994 iba a morir.
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Todo iba bien, hasta ese miércoles 6 de enero de 1994.
Ese día, pasadas las 11 de la mañana, cayó Fidel Castaño en un enfrentamiento que tuvo con un pequeño grupo de la guerrilla.
Vinieron unos nuevos comandantes, lineamientos y reglas. Y a todo esto se unió un enjambre de narcos que siempre habían estado enamorados de las tierras de Córdoba, del Urabá antioqueño y del Urabá chocoano.
En Córdoba, por tener las tierras más fértiles que se conozcan. En el Urabá antioqueño por su región ganadera, con maravillosos pastos, y por la zona bananera que produce uno de los mejores bananos del mundo. Por el área chocoano por las excelentes tierras para el cultivo de palma africana (Palma de Aceite).
Entonces comenzó una especie de feria para comprarle a los parceleros. Y allí comenzó a gestarse todo lo que hoy estamos viendo.
Aunque hay que precisar que mucha gente vendió sin ser presionada y al precio que valía esa tierra para aquellos años. Lo que pasa es que quieren reclamarlas al precio de hoy.
Aquí aparecen los colectivos de abogados, Ong’s y ‘líderes sociales’ a envenenarle el alma a muchos parceleros que vendieron y les pagaron todo, para que digan que los amenazaron y vuelvan a sus propiedades. Y muchos de estos campesinos lo hicieron, creyeron que todo iba a ser gratis, pero no. Tuvieron que dividir sus tierras con quienes los ‘ayudaron’.
También hubo perversidad del Gobierno, Fiscales y Jueces para favorecer a narcotraficantes para que conservaran sus tierras.
Y llegamos a las verdaderas víctimas. A los que sí despojaron y no les dieron nunca un peso. A los que les daban en efectivo un 20% del valor de la parcela o la finca para firmar la Escritura. Y el 80% restante se los daban en plomo.
Todo mundo en esas regiones coincide en que, si Fidel Castaño no hubiese caído en ese enfrentamiento, esta toma narca de las parcelas nunca se hubiese dado.
Fidel podía ser un despiadado paramilitar para enfrentar a la guerrilla, a la izquierda y a la UP, pero tenía una cercanía especial con los campesinos, en especial con los que estaban alrededor de sus fincas.
Yolanda Izquierdo fue una de las beneficiadas con una parcela, de las 863, que entregó Funpazcor.
La entrega de estas tierras tenía unas cláusulas, como la de no vender, ni cercar, ni arrendar y otras más.
La gente comenzó a marcharse, pero seguían con la tenencia. Con la llegada del nuevo mando en las Autodefensas, que en realidad era Vicente Castaño, ‘El Profe’, se cambian los estatutos de Funpazcor y se puede comenzar a vender.
Allí comienzan los abusos y las intimidaciones, para quienes no querían vender, pero que al final terminaron cediendo.
Yolanda Izquierdo fue una de las que le tocó salir. Dolida y humillada.
Se fue para Montería y comenzó a trabajar por recuperar su tierra y empezó a representar a cientos de parceleros.
Por otra parte, en la capital de Córdoba, empezó a liderar invasiones que tiempo después terminaron siendo legalizadas como barrios, entre algunos está Villa Cielo y Los Araujos.
Llegó a vivir a Rancho Grande, margen izquierda del río Sinú. Allí se puso a la sombra del gran líder de ese barrio Julio Méndez. Quien la recuerda como una “mujer muy valiente y echada pa´lante”.
Por su liderazgo terminó siendo aliada de políticos. Militó en el movimiento liberal Mipol de Mario Salomón Náder, quien para 2004 había llevado a la Alcaldía de Montería a León Fidel Ojeda.
Pero siguió liderando a los parceleros que reclamaban las fincas Cedro Cocido, Pasto Revuelto y Santa Paula, entre otras.
Para abril de 2004 (viernes 16) asesinan a Carlos Castaño. Y nada vuelve a ser igual. El mando lo toma el ala narca de las Autodefensas. Y en 2005 comienzan los diálogos en Santafe Ralito con el Gobierno.
Con la Ley de Justicia y Paz Yolanda Izquierdo y todos los reclamantes ven una oportunidad y aprietan el acelerador.
Ya Yolanda Izquierdo, no lo sabía, pero comenzó a ponerse una tarjeta de tiro en su cabeza.
El gatillo lo apretó un combatiente de las Autodefensas por orden de uno de sus comandantes, pero quien llevó a que todo pasara fue el Estado colombiano en 1990 y 1991. Este fue el verdadero DETERMINADOR.
Así me repita, pero es el Estado quien tiene que ser el verdadero reparador de víctimas, mas no la guerrilla ni las autodefensas. ¡Lo digo con convicción! Quien genera el nacimiento de estos fenómenos de violencia es el mismo Estado colombiano que estaba en manos de las élites liberales y conservadoras. Hoy son más variadas esas manos.
Porque si ellos –El Estado- en ese proceso de paz con el EPL y las Autodefensas de Fidel Castaño toman el control de la zona con todas sus instituciones –Incluidas militares y policivas- e intervienen a Funpazcor y vigilan la entrega de todas las tierras regaladas o cedidas, hoy no estaríamos velando a tantas personas inocentes asesinadas por querer tener un pedazo de tierra. Ni tuviéramos tantas viudas, viudos y huérfanos, que con razón o no, se levantan con resentimiento y odio.
¡Que quede claro! Sé que hay una caterva de falsas víctimas y de reclamadores falsos de tierras, pero eso no tiene porque satanizar a los verdaderos reclamantes. Aquí es donde un honesto Estado demuestra si es responsable o no. Al separar a los bandidos reclamantes de los verdaderos.
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Yolanda Izquierdo hizo parte de Funpazcor. Era una aguerrida líder que se ganó el cariño de los Castaño, en especial, de Vicente y Sor Teresa.
Fidel cae en un combate que ha tenido todo tipo de interpretaciones, que más adelante las contaremos, y llega al mando de la organización Carlos y Vicente Castaño. Pero en realidad el verdadero comandante era Vicente, alias ‘El Profe’ o ‘Yarumo’.
Este último quería de sobremanera a Sor Teresa, a quien llamaba cariñosamente ‘La Negrita’.
Vicente nunca tuvo una buena relación con su hermano Fidel, al enterarse de que las escrituras nunca las habían entregado a los parceleros le ordenó a Sor Teresa que las entregara.
Esto trajo una situación que no se la esperó ‘El Profe’. Que los parceleros comenzaran a vender las parcelas. Y quien comenzó a comprarlas fue el mafioso Nicolás Vergonzoli. Quien fue socio y amiguísimo de reputados y acrisolados miembros de la sociedad monteriana.
‘El Profe’ al darse cuenta le ordena a los parceleros que no vendieran, pero estos le respondieron que ellos podían hacer lo que a bien tuvieran con sus tierras. Y él comienza a comprarles también. Pero le prohíbe a Vergonzoli y a los demás miembros de las Autodefensas a seguir comprándole tierras a los parceleros.
Pero mientras se hace efectiva esta orden a muchos parceleros los obligaron a vender sus tierras. Entre esas estuvo Yolanda Izquierdo.
Cuando se dio esta feria de compra de parcelas, ‘Don Berna’ le pidió permiso a Vicente Castaño para comprar mil 800 hectáreas de Las Tangas. Éste lo permitió y de allí viene la muerte de Yolanda Izquierdo.
Sobre este homicidio, Sor Teresa Gómez Álvarez, narró así esto a la JEP:
“Dicen que alias Don Berna que había comprado tierra en las tangas (sic) hablo (sic) con ella y le ofreció dinero para que no siguiera reclamando y ella como que acepto (sic), pero siguió reclamando. El señor Manuel Salvador Ospina Cifuentes alias móvil 5 o Juancho rindió declaración ante el fiscal 25 de Montería Henry Hernández Beltrán y en diciembre 1/2014 cuaderno 66 ante fiscal 50 Tania marcela barajas Jiménez (sic) que el señor don (sic) Berna lo había contratado para matar a la señora Yolanda Izquierdo y él a su vez contrato (sic) al señor Víctor rojas (sic) alias hawi (sic) y otro que no recuerdo su nombre para que hicieran el trabajo. Ambos están privados de la libertad en la cárcel tramacua (sic) de Valledupar”.
“Al otro día de haber asesinado a esa líder me dieron orden de captura. Fue asesinada en enero 31/2007 y el 30 de enero 2012 fui condenada a 40 años como reo ausente. La señora Yolanda Izquierdo tenía una investigación en la Fiscalía por la invasión o asentamiento en el predio de propiedad de Jesús María López Gómez y había tenido problemas por varias invasiones en el departamento de Córdoba”.
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“Lo vamos a sacar de la cárcel”
Era mayo de 2006, hacía dos años que habían ‘tirado al piso’ a Carlos Castaño. En las Autodefensas estaban felices porque sentían que estaban inmersos en un ‘proceso de paz’ con un Gobierno ‘amigo’. Así se los hacía ver el Siquiatra de todos ellos, Luis Carlos Restrepo, el ‘Doctor Ternura’.
¡Y es verdad! Restrepo los manejaba como pacientes, más no, como negociadores.
Vicente Castaño, alias ‘El Profe’, se le escapó a la redada de Álvaro Uribe Vélez y se fue a la clandestinidad, a pedir, que mientras no se cumplieran los Acuerdos firmados en Ralito, él no se entregaba.
‘El Profe’ se fue a esconder a un pueblo del Casanare.
‘Jawi’ estaba en uso de un aparente buen retiro, pero disponible. En esa Organización no hay pensiones ni retiros voluntarios, y menos renuncias al ‘oficio’.
Le llega una nota que dice: “Oiga lo que le va a decir esta persona”. Y sigue la firma indiscutible de ‘El Profe’.
El emisario sólo le dice: “Váyase para el Casanare, en Yopal lo contactan”. Y se va a trabajar allá con un poderoso empresario.
Tiempo después, Jawi, decide irse para Bello, Antioquia. Allí en un retén lo capturan y lo sindican de una tentativa de homicidio en contra de un señor llamado Carlos Gómez, de San Marcos, Sucre. Lo cierto es que él nunca tuvo que ver con eso, pero se lo llevan preso.
Llega a la cárcel de Bellavista en Medellín. Y se resigna a una larga ‘estadía’ en ese centro penitenciario, hasta que un día le llega un sorpresivo llamado de una oficina administrativa del reclusorio.
Quien estaba al otro lado de la línea era Jaime de Jesús Ramírez Ramírez, alias ‘Pate Cumbia’ o ‘04’. Hombre de entera confianza de Vicente Castaño. Y le dice que la orden que tiene es la de sacarlo de la cárcel porque así lo dijo ‘El Profe’.
‘Jawi’ pregunta por qué lo quieren sacar. A lo que ‘04’ le responde: “Mijo, usted sabe que ellos son muy finos y serios. Lo necesitan en la calle, no preso”. Pero ‘El Profe’ lo quiere afuera para que se fuera nuevamente para el Casanare.
Es así que para finales de noviembre de 2006 honran su palabra y le llega la boleta de libertad a ‘Jawi’. Le ordenan que se esté en Montería y le mandan un billete para que no esté ‘mondao’ en diciembre de 2006. Y le ordenan que para inicios de enero se presente a una finca donde ‘Móvil 5’ lo estaría esperando para hablar con él. Pero nada tenía que ver con la orden de irse para el Casanare.
Esa finca era conocida como ‘Montaña’, pero su nombre de combate era ‘La 21’ (Esta en el listado de Historias y Crónicas Narradas). También le decían ‘La Gallera’, porque había una gallera, donde se apostaba en diferentes denominaciones de dinero: Pesos, dólares y euros. Y hasta en kilos de ‘mercancía’.
Esa finca fue de Fernando Mafioli.
En esa gallera llegaron a estar cinco helicópteros para los galleros que llegaban de muy lejos.
En finca ‘La Gallera’ o ‘La 21’ estaba ‘Móvil 5’ esperando a ‘Jawi’ cuando éste llegó.
Aquí viene otra de las órdenes más tenebrosas de los comandantes de las AUC. La primera fue la de asesinar a Carlos Castaño. La otra, la de asesinar a ‘Rodrigo Doble Cero’.
Las ironías de la vida.
Con el asesinato de Carlos Castaño y ‘Doble Cero’ no pasó nada, pero con Yolanda Izquierdo, sí pasó de todo.
Aquí sigue una de las conversaciones más duras de una guerra. En donde tú no quieres matar a una persona, pero te la ponen difícil: “entonces te matamos primero a ti”.
‘Móvil 5’ estaba en ‘La 21’ esperando a ‘Jawi’. Se saludan y le dice: “Le mandan a decir que ‘Don Berna’ le va a pedir un favor y se lo tiene que hacer”.
‘Jawi’, incómodo, pregunta qué tiene que ver ‘Don Berna’ con esto y se queda callado.
‘Móvil 5’ le sentencia: “Hay que matar a una señora y la única persona de confianza y de armas tomar es usted. Lo necesitan para matar a esa señora, que es Yolanda Izquierdo, ¿la conoce?”.
– “Sí, señor, la conozco. Ella trabajo con nosotros en la oficina de Funpazcor, por la paz de Córdoba.
– Bueno, ‘Jawi’, la orden es matar a esa señora y es urgente.
‘Jawi’ le preguntó a ‘Móvil 5’ por qué iban a matar a esa señora, si ella era buena gente y le sirvió mucho, en una época, a la oficina de Funpazcor. Agregó, que no sería bueno matarla y que él no se iba a prestar para eso.
– ‘Jawi’, este trabajo se hace porque se hace. Porque es un favor y por eso te sacaron de la cárcel. –Sentenció ‘Movil 5’.
– La verdad ‘Móvil 5’ le voy hacer esa vuelta es por gratitud, porque me sacaron de la cárcel, pero les pido un gran favor, que jamás me vuelvan a buscar para asesinar a una persona.
‘Móvil 5’ le reitera que él dio su palabra “yo confío en usted, hace un mes hay una gente detrás de esa señora y no han sido capaz de matarla, y la única persona en quien confío y recomiendo es a usted”.
“Con el dolor de mi alma voy a hacer esa vuelta, deme tres días y se la mato”, le respondió Jawi.
Vicente Castaño no tenía ni idea de que esto estaba pasando. Además, que estaba escondido por Nechí, Antioquia.
Jawi baja de Urabá y busca a Félix Segundo Jaraba, alias ‘El burro’, y le pide que consiga a dos sicarios buenos. “Y usted va con ellos y matan a una señora que hay que matarla, y no me quedes mal, porque yo mismo los mato a ustedes”, le sentenció Jawi.
El 31 de enero de 2007, pasado el mediodía, fue asesinada Yolanda Izquierdo, en la puerta de su casa. Su esposo, Francisco Torregrosa, fue herido de dos disparos que le hizo uno de los sicarios.
El 16 de agosto de 2009, Jawi fue capturado en la vereda Caracol, cerca de Santa Catalina, San Pedro de Urabá, Antioquia. Cinco helicópteros le cayeron y lo cercaron. Al quinto día lo encontraron dormido debajo de un árbol.
“Sabes una cosa, Toñito, lo que más me duele es que involucraron a mucha gente que no tuvo nada que ver con esto. Es el caso de la señora Sor Teresa Gómez. Esta señora no sabía lo que iba a pasar y lo que pasó. Yo anduve con esa señora muchos años y jamás y nunca la vi metida en las ‘bandideces’ que nosotros hacíamos. Ni Carlos Castaño ni Vicente la involucraban en cosas raras”, relató Jawi.
Lo cierto es que Sor Teresa, de alguna manera, se enteró que Yolanda Izquierdo estaba en riesgo y cometió un terrible error. La llamó y le dijo: “Yolanda y Manuel, piérdanse que los van a matar”. Esta alerta, condenó a Sor Teresa Gómez a 40 años de cárcel.
En este país siempre ha hecho carrera que condenar a inocentes es justicia.
Vicente Castaño manda una famosa carta a la cárcel de Itagüí, dirigida a Salvatore Mancuso. Y le pide que se las lea a todos los comandantes detenidos y en ella pregunta quién mató a Yolanda Izquierdo. Y dice que no va a permitir que sindiquen a su ‘Negrita’ [Sor Teresa] de ese crimen.
También le manda otra carta a ‘Don Berna’ donde le reclama por la muerte de un trabajador de él [De Vicente] y lo sindica de la muerte de Yolanda Izquierdo.
Todo esto, y el miedo del Gobierno Nacional por la escapada de Vicente Castaño sellan su asesinato.
Mucha gente se iba a beneficiar de con el asesinato de Vicente Castaño.
La muerte de Yolanda Izquierdo desencadenó toda una tragedia.

Felicitaciones Toño leo termino y quedó picao.
Q marivilloso contar con exelente escritores como usted lo felicito por todo ese trabajo Dios te bendiga