Por: Toño Sánchez Jr.
Los procesos de paz se construyen sentándose con los violentos, con los enemigos. Más aún, cuando no los has vencido militarmente.
Que esas personas al margen de la ley menosprecien la generosidad de un Estado que les dio una nueva oportunidad en todo, es un serio problema interno de ellos, ya que la soberbia y el resentimiento es lo único que tienen para ofrecer a los colombianos.
Pero lo realmente cierto es que esta Nación necesita de una vez por todas vivir en paz y en una constante búsqueda del perdón y la reconciliación.
El perdón no es para ellos, es para nosotros mismos, para soltar esos sentimientos que nos pueden llevar al odio y enfermar –y hasta parecernos a ellos-, y eso no nos hace bien.
Nuevamente lo digo en una Columna de Opinión, la única opción que tenemos para situaciones como esta es la Justicia Transicional, la Justicia Restaurativa.
Que nos obliga a tragarnos unos inmensos sapos, no es mentira.
Pero hay que apostarle a la paz, al perdón y a la reconciliación. Así esa gentuza, a la que le hemos extendido tal generosidad de perdón, no se lo merecieran ni lo hayan agradecido con gestos de gratitud.
Soy un convencido que hay que tener una mano extendida con un ramo de olivos para todo aquel que quiera dejar las armas y todas las formas de lucha; y otra mano bien recia y poderosa, para combatir militarmente a todo grupo al margen de la ley, tenga el brazalete que tenga.
Lo que hoy se puede ver es a un Gobierno Progresista que ha maniatado a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional para combatir a todas las formas de lucha y violencia. Esto ha sido aprovechado al máximo por bandidos de todo pelambre.
A veces, aunque cueste creerlo, todo parece indicar que esta entrega del Estado en favor de los al margen de la ley es una estrategia concertada, para generar inseguridad, miedo e incertidumbre en el territorio nacional.
Una zona convulsionada con la inseguridad para épocas preelectorales y electorales solo beneficia a quienes tienen el fusil en la mano. Y hoy ya sabemos quienes lo tienen terciado al pecho.
No hay como el caos para mantenerse el poder. Eso lo saben al dedillo los de la izquierda y los de derecha, no hay que ser ‘ultra’ para comprobarlo.
Mientras el Estado, con su fuerza militar, no golpee de manera contundente a estos grupos ilegales nunca se van a sentar a ningún proceso de paz o de sometimiento a la justicia.
Lo que sigue es una suposición muy personal.
Creo que Juan Manuel Santos Calderón cuando fue Ministro de Defensa comenzó a construir todo lo que pretendía con las Farc más adelante.
Y aquí tuvo que ver mucho la inteligencia técnica de los Estados Unidos, en el sentido de monitorear al secretariado de las Farc y saber cuáles eran los del ala guerrerista y no dispuesta a negociar un acuerdo de paz.
Fue la época cuando cayó Raúl Reyes, Alfonso Cano y otros comandantes como el ‘Mono Jojoy’. Un poco antes le habían dado un severo golpe a las finanzas de las Farc cuando el Ejército abatió a alias ‘El Negro Acacio’, el guerrillero encargado de todo el negocio del narcotráfico, recuerden que era socio de alias ‘Fernandiño’ (Narco brasileño, el mismo de la llamada ‘Conexión Birmania’).
Las Farc, al verse golpeada en el centro de su estructura y teniendo por fuera del camino a estos recalcitrantes comandantes decidió, tiempo después, iniciar un proceso de paz del cual ya todos conocemos los resultados.
Que si las Farc perdió la guerra y ganó la paz no hay duda.
Lo contrario pasó con las Autodefensas, que ganaron la guerra, pero perdieron la paz.
Mientras que el Estado perdió la guerra, dignidad, legitimidad y la paz.
Versados analistas y exmilitares, muy conocedores de la situación del Medio Oriente, vienen afirmando que con la muerte de varios líderes de Hezbolá y Hamás se pueda pensar en lo impensable hace unas semanas atrás, que Israel se siente con estos grupos terroristas, al amparo de otros países como garantes, a negociar una paz verdadera.
Todo lo contrario, puede pasar en Colombia, mientras los grupos al margen de la ley vean a unas Fuerzas Militares y Policía maniatada, no se van a sentar, más bien se van a empeñar en controlar territorios en donde puedan afirmar que hay varias Colombia.
La Colombia de los grupos al margen de la ley, la de los narcotraficantes, la de los progresistas y la del resto.
Hasta para implementar la paz se necesita de mano dura. La guerra es lo único que nos lleva a la paz.
No hay que renunciar a su búsqueda, pero menos aún renunciar al poder militar del Estado.
En las regiones, en donde se puede trabajar por paz, no hay que renunciar a ese privilegio. No se trata de compararnos, pero hoy en día hay Departamentos en donde no existe el Estado. Ese no es el caso de Córdoba. Razón más que suficiente para con un trabajo de educación se pueda construir una nueva sociedad en donde podamos dirimir todos nuestros conflictos y diferencias hablando, llegando a consensos.
Afirma Salvatore Mancuso que puede, como Gestor de Paz, ayudar a conseguir ese gran sueño, eso está por verse. Ya que necesita del apoyo del Gobierno y del Estado.
No es un secreto, que el actual Alto Comisionado de Paz de Colombia, Otty Patiño, es un dinosaurio resentido que le quedó grande ese cargo. No ha aportado nada para la reconciliación de este país. Tiene que tener la responsabilidad –porque dignidad no tiene- de renunciar, antes de que lo echen, para darle la oportunidad a una persona que de verdad trabaje por la reconciliación y paz de esta nación.
Fuentes cercanas de este Gobierno me afirman que Hollman Morris quiere ser el próximo Alto Comisionado de Paz, bueno, al menos será mejor que Patiño, es innegable que tiene buenas relaciones con comandantes de las Farc y de las Autodefensas.
Creo que sería una persona que se atrevería a abanderar ese Proyecto de Ley de ponerle punto final a la Ley 975 y regresarles todos los derechos civiles y políticos a los ex miembros de las Autodefensas.
Y hay que tener en claro por siempre que la paz en Colombia no es solo silenciar los fusiles, sino recuperar todas esas regiones que están secuestradas por el narcotráfico.
Se trata de una paz integral en donde el Estado regrese a ejercer presencia y bienestar.
¿Es mucho pedir?
Alcaldes y Gobernador de Córdoba tienen que tenerlo en claro, no solo el pavimento y concreto trae bienestar y esperanza.
Toda mi admiración y respeto para con el Senador Antonio Correa por atreverse a abanderar este tema de la paz (Y de Pegasus), Dios permita que esta construcción de paz y reconciliación se dé. Sería la redención de esta Nación.
