Por: Toño Sánchez Jr.
Inicio expresando desde mi corazón mis condolencias a las familias de las tres personas asesinadas hace unos días por un despreciable capataz y criminal que vio en el robo de reses su logro de vida.
No conozco a las víctimas ni a sus familiares, pero me duele su dolor como el de cualquier otra persona que haya pasado por esto.
El día jueves 12 de septiembre en horas de la tarde me llama un amigo, que es una excelente fuente, y me comenta lo de la desaparición de una persona con otros amigos. Y me pide que me pronuncie sobre la inseguridad de Córdoba y cómo este Gobierno nos está llevando a lo peor.
Cuando me dice que todo sucedió en Ciénaga de Oro yo me quedo callado. Y le digo que al día siguiente opinaré del tema en mi programa.
Con todo lo que sé de la violencia en Córdoba algo no me cuadraba en mi análisis. Mi amigo es, y siempre ha sido una gran fuente, pero en esta, no estaba con él de acuerdo, aunque nunca se lo dije.
Me manda a mi correo la posición de varios líderes y representantes de gremios de la ganadería en donde señalan al gobierno progresista de turno de todo lo malo que está pasando.
No tengo que escribir lo que sigue, pero para nadie es un secreto que soy furibundo antipetrista. Pero en esta, no lo soy. Porque yo se que en Ciénaga de Oro jamás ha existido ni guerrilla ni autodefensas operando militarmente. Que esto último quede claro.
¡¡Aaaah! Que allá hubiesen tenido queridas y queridos, eso es otra cosa.
Lo que si es cierto es que por detrás de Ciénaga de Oro hay un corredor, por Punta Yanez, que siempre lo ha utilizado el narcotráfico para traquetear. Pero este no era ni es el caso.
Entonces llamé a cinco personas de mi entera confianza y aprecio, solo una me respondió la llamada y le comenté todas mis dudas y hasta miedos.
Le dije que no quería hacer ningún comentario al día siguiente, pero que mi labor como opinador periodístico no me permitía estar callado ante una situación como esta, que ya intuía cómo iba a terminar… con la muerte del desaparecido.
Esa querida señora me escuchó con detenimiento. Cuando me quedé callado me dijo, ‘ya terminaste’. Le respondí que ‘sí’.
“Te acuerdas de cuántas veces te he dicho que uno tiene que aprender a escucharse a uno mismo. Eso lo llaman intuición. Si eso escuchas en ti yo no tengo nada que decirte, obedece a eso que escuchas”.
Le di las gracias y colgué. Y dormí tranquilo.
Al día siguiente, me levanté y comencé a revisar a mis validadores y todo era enfocado a mostrar el hecho como algo relacionado con el gobierno progresista. Yo sabía que no era así, no tenía pruebas, pero era mi intuición, pero además era una carnada para caerle al progresismo con todo.
Entonces me dije, ‘Toño, no hagas programa y ya, te sales del tema’. Pero otro Toño en mi cabeza me dijo: ‘Eso es ser cobarde. Haz tu programa y no toques el tema, hasta tanto no tengas más certeza de lo acontecido’.
Y así fue.
Qué poco de gente estaba conectada ese viernes 13 de septiembre. Y no hablé del tema.
A las pocas horas todo estaba esclarecido. Ni el gobierno progresista ni las disidencias de las Farc ni los del Clan del Golfo ni la Paz Total tenían que ver con este terrible y despreciable crimen.
¡Lecciones!
Aprenderse a escuchar. A no dejar que el no estar de acuerdo con un gobierno te nuble la razón. Y A NO VOLVERSE SELECTIVO CON EL CRIMEN.
Así como es de selectiva con el crimen la Diputada de Córdoba, Carolina Zapata.
Qué vergüenza que una mujer estratifique el crimen. Sí, despreciable y condenable el crimen de estas tres personas, pero igual lo son lo de otras que no tienen apellidos de abolengo.
Hay personas que no crían ganado angus o brangus, pero hacen buñuelo de frijol en una esquina y las roban y las matan, este crimen nos debe doler igual que el de aquellos.
