Por: Toño Sánchez Jr.
Define el diccionario de la Real Academia la palabra ‘Redención’, entre sus acepciones: “Acción y efecto de redimir. liberación, salvación, exención, recuperación”. Y muestra como antónimo de esa palabra… ‘condena’.
Creo que Salvatore Mancuso Gómez tiene en sus manos y corazón… su redención. Ser Gestor de Paz no es cualquier cosa. Hay cargos que son grandiosos por la persona que lo ejerce, no propiamente por el cargo en sí.
Y él tiene que ratificar, día a día, que se lo merecía y ayudar a construir un camino de perdón, reconciliación y paz.
Que no es fácil, eso está bien. Lo fácil no perdura.
Antes de continuar, yo prefiero a un Salvatore Mancuso bastante calvo, con gafas en la frente, sencilla chaqueta para el frío, en jean y dispuesto a trabajar por la reconciliación; que, a un Mancuso con camuflado, fusil terciado y lentes de visión nocturna operando en esta guerra ‘matapobres’.
Pero sé que hay unos ‘vampirezcos’ personajes en este país que quieren ‘más sangre’ y que Mancuso llegue con la estrategia Sansón… “muera Sansón y todos los Filisteos…”.
Que Salvatore Mancuso tiene sus verdades, nadie se las niega. La pregunta es:
¿La verdad para qué?
Para sanar a este país o para regalarle a los vendedores de odio, resentimiento y venganza más materia prima.
Solo él lo sabe.
Pero lo reitero, él es dueño de su verdad y tiene todo el derecho de contarla, si quiere.
Si Mancuso tiene algo que contar de un expresidente no lo sé ni me consta, pero insisto está en todo su derecho de hacerlo, y más, si puede probarlo.
Yo soy un convencido, y está documentado con muy buenos argumentos, que ese expresidente sí traicionó a los negociadores de las Autodefensas en aquellas conversaciones de paz, lideradas por un ‘comisionado de paz’ que está huyendo.
Al menos Mancuso ha pagado cárcel y da la cara, pero aquel ‘comisionado’ del ‘monje’ de la secta, está huyendo como los bandidos. Solo aparece cuando los medios del interior -del ‘bogocentrismo- salen a defenderlo por alguna acusación que le hagan.
Como Periodista, si tuviera la oportunidad de entrevistar a Salvatore Mancuso, solo le preguntaría:
- Fue un crimen de estado el asesinato de Vicente Castaño.
- Sí eligieron las Autodefensas a un Fiscal General de la Nación.
- Cuál fue la Honorable Magistrada que puso a unos emisarios de las Autodefensas a contar una coima de mil 500 millones de pesos, una noche en un carro, en un parqueadero de un edificio en Bogotá.
- Por qué nunca firmaron los acuerdos a los que se comprometía el ‘comisionado de paz’ del expresidente en mención, cuando se hacían en Ralito.
- Por qué se desmovilizó sin existir siquiera en el ordenamiento jurídico la Ley 975.
A lo mejor todas estas preguntas son infundadas, pero en Periodismo puro y de academia, todo rumor tiene un principio de verdad y un principio de falsedad, razón por la cual se debe ir a una creíble fuente, que pueda confirmar o desvirtuar lo preguntado.
El hecho de hacer una pregunta no es certeza de que lo que se pregunta es una verdad absoluta, así la persona que responda lo desmienta.
Para terminar, no sé cómo Salvatore Mancuso va a ser un verdadero Gestor de Paz si no puede visitar las zonas donde tuvo su accionar. Si es allí donde debe estar para pedir perdón y construir reconciliación.
En momentos que llega Salvatore Mancuso, el Gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta Bechara, lanza una atrevida y justa propuesta de convertir a Córdoba en un verdadero LABORATORIO DE PAZ. Nada más acertado.
Aquí todo mundo ha venido a pelear sus guerras y qué le ha quedado a Córdoba: Viudas, huérfanos, sangre, muerte, dolor, odio, desplazados y miseria.
Córdoba se merece ser un Departamento donde se exploren todas las herramientas de la paz, perdón y reconciliación. NO de manera IDEOLÓGICA, sino de otra forma, la correcta, la redención de parte del Estado para con Córdoba.
Yo le propongo al Gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, que convierta al Río Sinú y San Jorge como víctimas del conflicto, y que se reparen estas cuencas. ¿Por qué? Porque fueron cientos los muertos que han echado en estos ríos esta cruel guerra, hasta los peces cambiaron sus hábitos alimenticios. Aquí todos somos víctimas por algo, pero en especial, por el abandono del Estado.
Concluyo en que estoy de acuerdo con una Ley de Punto Final para la Ley 975. Dice la Constitución Política de Colombia que aquí no existen penas irredimibles ni el destierro.
Yo creo, que sí existen. Y no hay peor destierro que en tu misma tierra.
Este es un país perverso. Que necesita siempre de satanes para poder echarle la culpa de algo. Hoy, todos los excomandantes de las Autodefensas están cumpliendo y pagaron sus penas, pero los necesitan tener sub judice para poder responsabilizar a ‘alguien’ de ‘algo’.
Espero que Salvatore Mancuso, y tiene la inteligencia, esté a la altura de este gran reto de vida. Redención.
