Una obligada reflexión dirigida a la ‘Felinas’

Por: Toño Sánchez Jr.

Un amigo que reside en Estados Unidos me respondió lo siguiente cuando le pregunté por el Coronel Danilo González: “Danilo, nunca dejó de ser Policía, así lo hubieran sacado de la Institución”. (Después me agregó: “Y nunca dejó de ser bandido”). Pero esto en paréntesis es una excepción al ejemplo que quiero plantear.

Un agente del FBI se retira del Bureau y nunca deja de ser, pensar y actuar en su vida de retirado como del FBI.

Un analista de la CIA se retira de la ‘Compañía’ y nunca deja de seguir analizando todo, como si estuviera en Langley, Virginia; o en unas vacaciones en el exterior.

Y así sucesivamente pasa también con otros profesionales, se alejen de ellas o se retiren, pero los siguen acompañando en su diario vivir.

Igual es con el Periodismo, nunca se deja de ser Periodista. De pronto no seguimos siendo ‘Cargaladrillo’ (Frase que se usa en Periodismo para referirse al Reportero que está empezando en un medio); sino, que, a lo mejor, terminamos convirtiéndonos en opinadores.

Empezamos a ser muy selectivos. Escogemos únicamente determinados temas que nos invitan a investigarlos y opinar de ellos. (Hay que saber, que una cosa es el Periodismo de Investigación y otra el Periodismo de Opinión). Esto no implica que éste último no se escudriñe.

Yo egresé de una Escuela de Periodismo (INPAHU), en donde muchas promociones, entre esas la mía, salimos a ser los nuevos Bob Woodward y Carl Bernstein del Siglo XXI. Estos fueron los Periodistas del Washington Post que tumbaron al Presidente Richard Nixon de los Estados Unidos.

No comíamos de miedo ni de nada.

Los Jefes de Redacción de los medios donde nos empleaban nos tenían que tener ‘amarrados’, para controlar nuestros impulsos de escarbar todo lo que hacían mandatarios y servidores públicos.

Si en Estados Unidos nos inspiraban aquellos Periodistas, en Colombia lo hacían los que crearon las primeras Unidades Investigativas; y ciertos cronistas que se atrevían a escribir libros sobre sus investigaciones. Entre estos últimos, para mí está de primero Germán Castro Caycedo.

En Prensa: Gerardo Reyes, Daniel Samper Pizano y Alberto Donadío del Diario El Tiempo. Estos últimos, lograron, con la Constitución de 1986 (¡¡¡!!!) que les permitieran tener acceso a documentos públicos, en un memorable fallo de una Alta Corte.

Ellos abrieron el camino para todos los que veníamos atrás.

Después vino la Constitución de 1991, que nos dio el más grande regalo al Periodismo: El Derecho de Petición y el Acceso a Documentos Públicos, que no tuvieran el carácter de reservados.

Los mandatarios de Córdoba, en especial Gobernación y Alcaldía de Montería, no dimensionaron lo que era eso. Seguían creyendo en lo oculto y la clandestinidad de lo público.

Déjenme contarles dos rápidas anécdotas. Pero antes quiero precisarles que fui el primer Periodista en Córdoba en utilizar el Derecho de Petición (Años después se convirtió en una herramienta extorsiva de pseudoperiodistas y ‘veedores’).

La primera. Paso un Derecho de Petición a la Alcaldía de Montería a preguntar por unos contratos, para así establecer si había o no un ‘robispicio’. El Alcalde de turno era Francisco Burgos y su Secretario General, Ramiro Vergara.

Después de radicado el Derecho de Petición me botan del medio escrito donde laboraba.

Eran 15 días para contestar. Se toman ese tiempo y me responden que debía demostrar en qué medio trabajaba para responderme.

Yo me sabía ya, la poca Jurisprudencia que había sobre el Derecho de Petición.

Les respondí: Dígame, por favor, en qué aparte del Artículo 23 de la Constitución Política de Colombia dice que hay que ser Periodista para que me responda un Derecho de Petición. Puse una Tutela y respondieron hasta lo que no pregunté.

La segunda. Gobernación de Córdoba. Descubro que le están falsificando la firma al Gobernador Ángel Villadiego Hernández. Trabajo en la Revista Impulso, gente muy poderosa de esta capital eran los dueños. Salía mensual. Inició en Junio de 1999. Yo dirigí sólo cinco ediciones, ya que en la quinta me echaron.

Pasé un Derecho de Petición solicitando todos los actos administrativos firmados por el Gobernador Villadiego. Y dije que yo pagaba todas las fotocopias.

En esa última edición que dirigí, le pedí a Abelardo de la Espriella Juris que hiciera el Editorial. Fue tremendo Editorial.

Desde la Gobernación llamaron a todos los poderosos de la Revista Impulso a quejarse de mi Derecho de Petición. Hubo una reunión extraordinaria en un local de Alamedas del Sinú.

Allí me conminaron a que retirara el Derecho de Petición. Yo hice una memorable disertación sobre la corrupción y de que era el momento de usar la Revista para enfrentarla. Después de escucharme, me pidieron retirarme y antes de 48 horas me botaron.

Allí no termina todo.

Le pido a la Gobernación de Córdoba que me responda y María Eugenia Aparicio, la ama y dueña de Jurídica, viene y responde que debo certificarle que yo soy Director de la Revista Impulso.

No les voy alargar la anécdota.

Coloqué una tutela en el Tribunal Administrativo de Córdoba (Con la intención de que si fallaban en mi contra se fuera al Consejo de Estado).

Me fallaron en contra, como era de esperarse. Los gritos de felicidad en la Oficina Jurídica se escuchaban en toda Córdoba.

Pasa un corto tiempo y me llega un telegrama para que fuera a notificarme.

No puedo negar que iba muy aprehensivo, no quería perder esa Tutela.

Bueno, el Consejo de Estado, REVOCÓ todo lo fallado en el Tribunal Administrativo de Córdoba, y le dio 48 horas a la Gobernación de Córdoba para responderme.

Esa fue una noche bien larga en ‘Fandango’ de ‘Pacho’ Mantilla.

Y por supuesto que le falsificaban la firma al Gobernador de turno y que se robaron esa administración.

Ese Derecho de Petición le costó el puesto a mi hermana en la Gobernación de Córdoba. La botaron después de muchos años de trabajar en la Secretaría Departamental de Educación. Allí deben recordar todavía a ‘La Gorda’ Patricia.

Pero fue el mejor regalo que le hicieron. Se fue para Estados Unidos con su hijo y allá viven una vida maravillosa. Gracias a Dios.

Todo este largo introito para decir que desde hace muchísimos años me alejé de ese Periodismo diario de investigación y de los Derechos de Petición.

Hago otras investigaciones para mis libros y Crónicas y Anécdotas Narradas. Pero no deja de llamarme la atención ciertos actos de corrupción.

Y ahora sí vamos con las ‘Felinas’.

Hay tres mujeres en tres entidades de Córdoba: Comfacor, Sena y la Oficina del Trabajo – Córdoba. (Y falta la del ICBF).

Publiqué en Instagram una foto de las tres donde dije que eran las nuevas ‘felinas’ y los tres jinetes del Apocalipsis.

Por allí una feminista (Así se define en su perfil) me trató de “misógino”, por lo de la foto. No he dejado de reírme a carcajadas. Porque mis mejores amistades son mujeres. Mi vida ha girado en torno a las mujeres, así las cosas, no hayan ‘funcionado’. En fin, esto para un libro al estilo Danielle Steel.

La cuestión es, que estas tres mujeres (Son 4 con la del ICBF), que son SERVIDORAS PÚBLICAS (¡¡¡!!!), no tienen ninguna PATENTE DE CORSO, para que no se les indague lo que vienen haciendo en estas entidades.

MUESTRENME el Artículo de la Constitución y la Ley en donde dice que ustedes, por ser mujeres no responden por nada y que pueden hacer lo que les venga en gana.

No me vengan a decir que ustedes son las nuevas VERÓNICAS ALCOCER del Sinú. A quien llaman la ‘Madame Teflón’, dizque por eso, de que no le pasa nada. Si le pasa…

Desde que antes que llegaran estas nuevas Alcocer a estas entidades, es de conocimiento público –Hecho Notorio- en toda Córdoba, que entre las instituciones más llenas de escándalos de corrupción está Comfacor, el Sena, ICBF, Oficina del Trabajo – Córdoba y Urrá S.A.

Y aquí una salvedad. La ‘felina’ de Comfacor lleva muchos años allí. TIENE que saber todo lo que allí ha pasado. Pero la premiaron, a lo mejor, puedo estar equivocado, para ‘enderezar’ todos los entuertos que ha habido allí.

En una privada reunión se ufanó en decir de que estaba ‘agarrada’ desde ‘arriba, arriba’, y dizque yo me iba a dar con la piedra en los dientes.

Yo quiero responderle a esta ‘felina’, que no conozco, que yo no estoy buscando puesto. Que yo me he enfrentado en Comfacor con otros directores. Entre ellos, un grandioso amigo, en donde casi me tiro esa amistad. Tuve que pedirles a muchos otros amigos en común que me ayudaran a que esa amistad, desde adolescentes, no se acabara.

Esto último que escribo, lo hago para demostrarle a esta ‘felina’ que yo no tengo nada contra ella. Lo mío es contra el robo a Comfacor. Contra los bandidos. Y si ella no lo es, que lo demuestre.

Esto no es con ‘sapeo’ y sobando la chaqueta del jefe o superior. Esto es, dando resultados.

Te aseguro, que no aguantas un Derecho de Petición mío.

Ahí sí que va a caer ‘Sansón y todos los Filisteos’.

Dicen que ‘lo quieto se deja quieto’, no me fastidien la vida, que yo me alejé de aquel Periodismo de investigación diario. Déjenme opinar… que yo los dejo robar, hasta que se dejan coger.

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PARA QUE CONSTE. Con todo respeto, les sugiero a los cordobeses que están en cargos en donde pueden hacer nombramientos, que le hagan verificaciones a las Hojas de Vida y Títulos universitarios. ¡¡¡Háganlo!!! No dejen que los Periodistas lo hagamos. Y otra cosa, hay gente que llega de Córdoba a Bogotá. Eso es otra ‘Liga Mayor’, allá hay gente muy buena, preparada y muy TRABAJADORA. Hay que saber tratar a los subalternos, no estás en la corraleja de Cereté, en donde le dices a todo mundo: “Quítate”. Que aprendan a superar el medio de donde vienen.

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