Por: Toño Sánchez Jr.
Despierta pasiones extremas por lo siguiente:
Su inteligencia y convicciones. Por no decir ‘lo políticamente correcto’. Por ser tremendo amigo de sus amigos. Por tener un letal sarcasmo cuando le responde a sus gratuitos malquerientes. Por ser un excelso lector.
Por sus selfie en cualquier parte del mundo, donde demuestra que la felicidad está en caminar una calle con la persona que amas o tus amigos. Por la maravillosa esposa que está a su lado -La grandiosa Ani-. Por tener un bacanísimo hermano, el ‘Jorry’, al cual le reclaman que su hermano no sea como él.
Por no estar entre sus invitados a las inolvidables tertulias en donde se pone delantal para cocinarle a sus amigos (Ani asegura que no tiene un círculo de amigos, sino un cuadrado, y que ya todas las esquinas están completas).
Por ser uno de los pocos, por no decir el único Costeño, que más sabe de la historia de Winston Churchill. Y por no hacer parte del ‘Rebaño’ que ‘crían’ desde el ‘Bogocentrismo’.
Me refiero al nuevo Embajador de Colombia en Francia, Juan Carlos Gossaín Rognini. No estamos hablando de la embajada de Ruanda o Yemen. Sino del país donde nació la Libertad, Igualdad y Fraternidad… y separación de poderes, la que odian los siniestros, por eso de diestra y siniestra, para dejarlo más claro.
Tiene raíces cordobesas. Y crece en una ciudad donde es difícil mantenerse en pie, Cartagena. Una sociedad bien ‘deo parao’, donde te escudriñan hasta el pensamiento.
En esa ciudad fue donde se inventaron la palabrita: ‘malditicidad’.
Y allí creció al lado de un padre que no daba gabela de nada, el viejo Marún (R.I.P.). Su mamá, su gran aliada.
Todo no fue color rosa para él. Su primer duro golpe fue en 2007 cuando perdió su aspiración a la Alcaldía de Cartagena, con la nefasta ‘María Mulata’, que su nombre no voy a mencionar, como dijo Rubén Blades, cuando una casa disquera no aceptó grabar su tema ‘Pedro Navaja’, porque era muy largo.
Pero como la vida nos ha enseñado, a quienes la sabemos escuchar, pararnos ante la adversidad. Allí fue cuando decidió sacar una temible Revista que se llamaba ‘Viceversa’. Las portadas adornan hoy su oficina en Cartagena. (No ha querido vender los derechos).
Fue en ese momento que todo mundo comprobó que ese apellido Gossaín es bien jodido, cuando de escribir y hablar se trata.
No sé quién lo convenció, pero se atrevió, después de semejante derrota en 2007, a presentarse como aspirante a la Gobernación de Bolívar en 2011. Allí derrotó a Ricardo Bray.
Esta es una opinión mía, así parezca redundante, muy personal.
Yo creo que fue el recuerdo de su padre, que dos veces estuvo como Gobernador de Bolívar, cuando eran designados desde Bogotá. Me imagino, que se le vino a la cabeza, ahora lo voy a ser yo, pero elegido popularmente.
Convirtió aquella derrota en el mejor homenaje a su padre.
Ganó las elecciones y fue allí cuando nació el BOLÍVAR GANADOR que hoy todo mundo recuerda. Y del cual están abrevando muchos, que, como todo desagradecido, no agradecen y no reconocen.
Sólo quiero referirme a esto. Bolívar pasó a ser un grandioso Departamento en Juegos Nacionales por su política con respecto al deporte.
Y hoy todos disfrutan de lo impensable, un Festival de Jazz en Mompox.
¡Hizo muchas obras más!
Pero tuvo que pagar por ser bueno. Estas son las ‘malditicidades’ de Cartagena y Colombia.
Lo ‘neutralizaron’, para que no volviera a aspirar a nada.
Nadie lo vio morder el polvo. Nadie lo vio con resentimiento. Pero todos sus verdaderos amigos sabían que estaba dolido por lo que le fraguaron.
Alguien, no puedo revelarlo, me dicen que escuchaba a Queen y repetía el tema ‘Another One Bites the Dust’. Sin más que agregar.
Y se dedicó a dos cosas, a disfrutar la vida junto a su esposa, y a leer.
Hasta que llegó una designación que no podía rechazar… ser el Embajador de Francia.
Los cordobeses deben ver esta designación también como suya.
Permítanme este recuerdo.
No recuerdo el año, pero llegué a una cercana finca de Montería a una recepción. A mí no me invitan a nada, a lo mejor por mi forma de hacer periodismo, y por eso fui a esa.
No lo niego, que cuando vi ese gentío, me asusté. ‘Yo pa’ qué’ vine a esto’, pensé. Y comencé a saludar a todo mundo de manera cálida.
Bajé unos escalones, y siento una mano en mi hombro, me giro y veo la sonriente cara de Juan Carlos Gossaín, quien me dice: ‘Yo no soy tu enemigo, estoy de tu mismo lado’.
No quiero escribir del tema porque ese bandido no merece estar en esta Columna. Fue una confusión de mi parte en un pasado momento.
Para que vean cómo es la vida, desde ese día nació una grandiosa amistad de la cual me siento honrado.
Un datico no más, para que lo tengan presente en Francia. La sonrisa de su Embajador es embrujadora, para decirte cosas maravillosas; pero también es la misma para decirte lo que no quieres oír, y hasta de de qué te vas a morir.
Y quien se molesta cuando te lo dicen de esa sonriente manera.
Bueno, vamos a darles otro. No te pongas a adularlo, porque caes en desgracia. Y menos, fanfarronear delante de él que leíste tal libro. Porque es como aquellos profesores, que abrían el libro en cualquier página y te empezaba a preguntar. Allí se sabía si lo habías leído o no.
Y mucho cuidado con el tema de cine; y hoy de series en plataformas. Se aprende hasta el reparto entero de la cinta o de la serie. (Aquí mucho cuidado con eso de la Novela Negra y de la Guerra de las Galaxias, no te extrañe que te pregunte quién era el de la voz de Darth Vader). Les estoy regalando datos.
Les digo a toda la gente de la Embajada en Francia, -como dicen los barranquilleros- no se pongan a ‘meter mono’ con ese otro felino, si aquel es un Tigre este es un León.
Tampoco se vayan a equivocar con su esposa. Es una intelectual, leída y cuando opina hay que hacer silencio. También me toca decirlo, es muy jodida. Pero una persona cariñosa y justa. Si no me creen, pregúntenle a Juan Carlos, si se atreven.
Permítanme aquí un paréntesis. El padre de Ani fue gran amigo de mi papá. Y aprovecho esta oportunidad para decirle a la Familia Gómez Hernández ¡GRACIAS! por haber sido tan buenos con el viejo Toño Sánchez Charry.
Lo cierto es que Juan Carlos, mejor, el Embajador, y Ani son maravillosas personas. Y quien se los gane como amigos, te digo que te ganaste un precioso tesoro. Consérvalo.
Ya va siendo el momento de no seguir diciendo Juan Carlos. Es el Embajador.
Pero démonos una última licencia.
Bueno, allí les regalé a los de la Embajada estos tips.
Aaaah!!! Se me olvidaba. Cuando llegue el ‘Jorry’ a la Embajada y pregunte por el ‘Tiger’ (Él dice taiger) no crean que está preguntando por el Presidente de Colombia, está preguntando por su hermano Juan Carlos. A quien toda la vida lo ha llamado así, sólo él le dice así.
Están a pocos días de ver la diferencia entre el que estuvo y el que llega. Son galaxias de distancia.
Quiero terminar con una sentida y bella anécdota.
Estaba en un momento muy triste de mi vida y mi hermana ‘La Gorda’ Patricia, como desde niño siempre le hemos dicho amorosamente así (Ahora que las feministas no me vengan a joder), me mandó a buscar a Estados Unidos. Por cuestiones de seguridad no digo el sitio exacto de la Florida.
Sé que Juan Carlos está allá también y se lo hago saber.
Se alegra y me invita a un maravilloso restaurante en el Centro Comercial Dadeland, Rodizio Texas Brasil. Le tocó viajar unas horas para recogerme.
Fuimos los dos primeros clientes en entrar. Nos atendió una bella y cálida joven que nos complació en todo lo que queríamos probar.
Miren, he almorzado con mucha gente, pero hoy lo digo públicamente, ha sido el mejor almuerzo de mi vida, allí me desnudé y me desahogué. Lloré y reí.
Cuando ya estábamos ‘jactos’, como dicen en el Sinú, cojo mi morral negro, lo abro y saco un manojo de hojas y se lo paso.
Le digo: ‘Por favor, lee esto, que con este escrito se ha ido parte de mi vida. Y quiero que lo prologues’.
Peló los ojos ante eso.
Nos levantamos, nos dimos un largo e inolvidable abrazo, para mí. Luego me llevó hasta el parqueadero de un Barnes & Noble (Grandiosa Librería) donde había quedado con mi hermana, para que me recogiera.
Fue de esos mediodía y almuerzo que se van al archivo del corazón, y que tienen por título: Nunca lo voy a olvidar.
Y prologó el libro mío HERMANOS DE SANGRE.
Cada vez que necesito energía interna leo ese prólogo y me siento como un temible felino, y todo se me quita.
Juan Carlos (Última vez que lo llamo así), mi hermano, éxitos, y ‘redemuéstrale’ a este país de lo que estás hecho. Que Dios te colme de Sabiduría, Discernimiento y Favor Divino para desempeñar este cargo.
¡¡¡Bendiciones!!!
Y me despido con esto:
“Lucharemos en las playas, lucharemos en todos los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, ¡no nos rendiremos, jamás!
Sir Winston Churchill
