Por: Toño Sánchez Jr.
La Segunda Guerra Mundial nos dio la más cruda y dura lección con el ‘Apaciguamiento’, que dejó más de 60 millones de muertos y más de 6 millones de judíos asesinados por los Nazis, encabezados por el Führer, Adolf Hitler.
Recordemos los inicios y los años 30 del Siglo XX (Década de 1930). Pero en especial la noche del 30 de septiembre de 1938, cuando se firmó el llamado ‘Pacto o Acuerdo de Múnich’. Los signatarios fueron Hitler (Alemania), Mussolini (Italia), Daladier (Francia) y Chamberlain (Inglaterra).
Un cobarde Primer Ministro de Inglaterra, Neville Chamberlain; junto a otro cobarde, Édouard Daladier (Radical Socialista), Jefe del Gobierno francés para aquel entonces, traicionaron a Checoslovaquia, que, con el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial, habían prometido defenderla de cualquier agresión por parte de Alemania a futuro.
Esa noche del 30 de septiembre de 1938 triunfó –creyeron esos cobardes- la llamada política del APACIGUAMIENTO.
Le entregaron los Sudetes a Hitler con la firme convicción de que este no los invadiría a ellos. Pero meses después el Führer se fue apoderando de toda Checoslovaquia. Y el primero de septiembre de 1939 invadiría Polonia y allí empezó todo.
Al día siguiente, Neville Chamberlain aterriza en el aeropuerto de Heston, en Londres. Allí estaba un enjambre de periodistas esperándolo a que bajara del avión. Se para ante varios micrófonos, de esos antiguos, hoy son un tesoro, se mete la mano al saco y saca el ‘mágico’ Pacto de Múnich. Y le dice a la prensa que ha llegado la paz.
Lo que sigue se lo atribuyen a Winston Churchill: “Quien se arrodilla por buscar la paz recibe la humillación de la guerra”.
Ese mismo día Neville Chamberlain, en su residencia en Londres, conocida como el Número 10 de Downing Street, volvió a convocar a los periodistas para ufanarse del éxito de su política de APACIGUAMIENTO.
Permítanme citar este párrafo:
“El Primer Ministro Británico estaba convencido de que aquel episodio significaba el comienzo de una paz duradera. Era la culminación de la Política de Apaciguamiento que había comenzado años atrás y de la que era ferviente admirador. Chamberlain se negó siempre a enfrentarse al régimen nazi creyendo que así calmaría a la bestia y que pequeños bocados evitarían sangrientos banquetes futuros”. (https://citaconlahistoriajm.
No hay duda que muchos años después, en Colombia, bebimos de esa amarga copa. Ya que con Juan Manuel Santos esta Nación se humilló en la búsqueda de la paz; y hoy no tenemos ni paz, ni tranquilidad, pero sí una cruenta y humillante guerra.
Santos creyó que entregando el país, el congreso y la justicia (Jep) a las Farc íbamos a lograr la paz. Cuán engañado estaba… o se las tiraba…
Pero antes de Santos hemos tenido muchos presidentes de la escuela del APACIGUAMIENTO, el pasado mandatario se fue más allá, le entregó el territorio nacional a la guerrilla, criminalidad -de todo pelambre- y al narcotráfico.
Estamos en pie porque perdieron las elecciones presidenciales pasadas. Que han dejado una sarta de viudos y viudas, se teme que se acabe la tela negra en las próximas semanas en Colombia.
Pero regresemos a las épocas de APACIGUAMIENTO en Colombia.
Desde el Frente Nacional (1958 con Alberto Lleras Camargo) existe esta cobarde política. Y la guerrilla y demás criminales la descubrieron pronto.
El más apaciguador llegó en 1982, el conservador Belisario Betancur Cuartas.
Éste apaciguador creyó que con pintar palomas blancas en paredes, puentes y calles se iban apaciguar las guerrillas (EPL, Farc, ELN, M-19, Quintín Lame y demás).
Después vimos este APACIGUAMIENTO con el cobarde de César Gaviria Trujillo, cuando se le arrodilló con todo su ‘kínder’, a Pablo Escobar Gaviria. Y mandó a su íntimo Viceministro de Justicia para que Pablo se lo secuestrara y se volara.
Si no hubiese sido por el Bloque de Búsqueda, al mando del General Hugo Martínez Poveda (R.I.P.), hoy toda Colombia hablara paisa.
Ernesto Samper, ya sabemos que su APACIGUAMIENTO era con el narcotráfico, pero con los de Cali. Fue que todo se supo, y le tocó obedecer a los gringos y medio se enderezó.
Después llegó Andrés Pastrana a entregarse a las Farc y casi se lo comen vivo.
Vino luego el APACIGUAMIENTO SELECTIVO del ‘Monje’ de la secta de la derecha. Excesivamente ‘selectivo’, pero ese tema amerita una Columna de Opinión única.
Ya les hablé de Santos Calderón.
Y llegó Iván Duque. Es el NHUC (No Hizo Un C…). Después de él cualquiera podía ser Presidente… y así fue.
Llegó el peor engendro de todos. El que se le comió el ‘coco’ a millones de colombianos y que se hacen llamar ‘Legión’ (Porque son muchos) los progresistas… los zurdos… de civil y uniformados… los comunistas, que todo esto es lo mismo.
Ahora llega ADLE y ya comenzaron los apaciguadores para bloquear con tutelas, demandas, ‘columnas de opinión’, paros y marchas el accionar de las Fuerzas Militares de Colombia y la Fuerza Pública.
Pero se meten la lengua, no sé en cuál orificio, con respecto al reclutamiento de menores, violencia de la guerrilla y cultivos de narcotráfico.
Ya está bueno de ¡¡¡APACIGUAMIENTO!!! Y de zurdos de civil y en el clóset. Y de activistas que se las dan de ‘Periodistas’.
Que regrese el monopolio de las armas y el orden a las Fuerzas Armadas y Fuerza Pública como está en nuestra Constitución Política, más no en las salas de redacción y en estatutos de directorios políticos.
