Carta Abierta desde una lejana Región olvidada por el ‘Bogocentrismo’

Por: Toño Sánchez Jr.

Respetado Presidente De La Espriella.

Le escribe un ciudadano cordobés, nacido y criado en Montería. Tengo como profesión y oficio el Periodismo, también soy Escritor. Quiero contarle desde mis vivencias, en más de 35 años de Reportero, las realidades con las que me he encontrado.

Que somos una Región olvidada, en donde hay Departamentos más olvidados que otros. Desde el ‘Bogocentrismo’ nos veían como gente rara, que sólo les servía para ser malos chistes de nuestra idiosincrasia, hablar y cultura. 

También la región en donde atajaban todos los escándalos de corrupción, para que los de acá se vieran como los grandes responsables, cuando todos sabemos que el dinero y las propuestas corruptas nacen en Bogotá.

Que los de acá pueden decir no, eso es cierto; pero es que el Estado lo han ‘diseñado’ los corruptos a su medida, lo que genera una dinámica perversa de corrupción que se les hace fácil cooptar a alcaldes, gobernadores, contratistas y demás servidores públicos.

Con esto estamos entrando a un tema que ha desangrado al país y enriquecido a muchos de la noche a la mañana. Y a muchas con lo que estamos viendo con el progresismo.

Aquí es muy fácil robar desde la legalidad. No lo vea como algo contradictorio, es verdad. Recuerde que aquí la palabra imposible para lo torcido y retorcido no existe.

He creído siempre que la corrupción nunca se va a acabar, porque esos actos los realizan los humanos, y mientras existan, hay el riesgo de que se sigan cometiendo hechos de corrupción.

Otro cantar fuera si tuviéramos un Poder Judicial comprometido a atacar, judicializar y condenar a los corruptos.

Que los miembros que desarrollan funciones de Policía Judicial sean honestos y no se vendan al investigado, muchas veces con la anuencia de fiscal y abogado defensor. Que los Procuradores y Contralores [De todo orden] dejen de tenerle ‘tarifas mensuales’ a alcaldes (Dependiendo de la categoría del municipio) y gobernadores, por solo mencionar a estos servidores públicos.

Procuradores te amenazan, sin agüero, como dicen en Repelón, Atlántico, con ‘empapelarte’. Contralores te intimidan con los famosos ‘hallazgos’.

Sabe usted Presidente De La Espriella que, en Córdoba, desde hace muchos años, los alcaldes, y hasta gobernadores, pagan una ‘cuota de sostenimiento’ a estas entidades para que los ‘dejen trabajar’. Toda esta información me la han transmitido ‘damnificados’ de estos cobros, pero me comprometí a mantener en reserva sus nombres.

Me imagino que habrá funcionarios de procuradurías y contralorías que son la excepción, a lo mejor los hay, pero dónde están. Pesa más la solidaridad de cuerpo.

Lo reitero, estoy escribiendo desde esta apartada esquina de la Región Caribe. Cuestiones similares deben acontecer en otras partes, pero que desde allá otros lo cuenten.

En estos lares, robarse al Estado se ha convertido en un modo de vida y de estilo. Hasta tienen un fenotipo que los hace únicos.

Ahora, permítame pasar a lo que nos ha perseguido por siempre: LA VIOLENCIA.

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A este Departamento todo mundo viene a pelear sus guerras. Después del reguero de muertos se van para las suyas, eso sí, luego de dejar inundados nuestros campos de sangre y muerte.

Quién inició todo, la guerrilla. Así hoy en día la ‘Generación Fecode’ haya impuesto una nueva narrativa, que siguen al pie de la letra los de Ademacor.

La reacción de miles de cordobeses a la guerrilla fue defenderse, como ocurrió en muchas regiones. Así los de la izquierda, colectivos, JEP y jueces de Justicia y Paz no lo quieran reconocer.

Aquí no existía Estado, y nadie se quería dejar matar y arruinar por esos grupos. Llegaron las Autodefensas y lo que sigue ya todos lo sabemos.

Vinieron procesos de paz, uno tras otro, y Córdoba como protagonistas de todos. Fueron un fracaso total. Por lo de siempre, incumplimiento del Estado y abandono a los desmovilizados.

Las zonas entregadas no las copó el Estado ni las Fuerzas Militares ni la fuerza pública. Allí regresaron las guerrillas con más virulencia, porque había que desquitarse de los pueblos que albergaron a los grupos de Autodefensas.

Nuevamente Córdoba en manos de la guerrilla y del narcotráfico. Con un agravante, que los vecinos del Bajo Cauca y Urabá estaban peor que nosotros.

Ya que mencioné la terrible palabra: Narcotráfico. Tengo que decirle que los 127 metros que tenemos frente al Caribe, que fueran la redención de cualquier país con costa, ha sido nuestra principal desgracia. Somos el despachadero por excelencia de cocaína. Y nuestra juventud ya no quiere otra cosa, sino rebuscarse allí, así sea teniendo un radioteléfono en sus manos para ‘cantar la zona’, como dicen en ese mundo.

Todo esto con una verdad innegable, que ningún Gobernador, Alcalde, Comandante de la Policía o Brigada puede solo, se necesita de una política férrea que venga desde el mismo centro de poder del Estado.

Antes de pasar a otro tema, un comentario al margen. Con todo el debido respeto, eso de la Ley de Justicia y Paz se ha convertido en una vagabundería. Es un pensionadero. Alargan los procesos para darle tiempo a funcionarios a pensionarse con ese sueldo. Y los que lleguen quieren hacer lo mismo. Igual pasa en la JEP.

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Voy al siguiente tema, las vías.

A Córdoba la une mucho, económicamente, su cercanía con el Bajo Cauca Antioqueño y el Urabá, lo que convierte a Montería en una Capital Región.

Resulta que a Córdoba solo le construyeron ‘mochos’ de doble calzada. Jamás se pensó en vías 2, 3, 4, 5, 8G. Pero eso sí, sitiaron al Departamento a punta de peajes (Que no se les olvide, ‘el Monje de la Secta’ fue el iniciador de todo esto). 

Por qué no puede existir una doble calzada Caucasia (Antioquia) – Montería (Córdoba) – Sincelejo (Sucre) – Mamonal (Cartagena). Lo repito doble calzada, no ‘mochos’ de doble calzada.

Otra vía, ahora que opera el puerto en Turbo, doble calzada Montería – Turbo.

Otra vía, también en doble calzada, por allí pasa la despensa de Antioquia, Córdoba y el Caribe: Tierralta – Valencia – San Pedro de Urabá. Seguida de la carretera San Pedro de Urabá – Arboletes. Y coger el desvío a Canalete.  

Y soñar con que el Tren de Cercanía llegue a Sucre y Córdoba.

También soñar con el sistema de riego de la margen izquierda del río Sinú.

Por otra parte, no olvidar el fortalecimiento empresarial para esta región.

Mire usted que este Gobierno, que gracias a Dios está a pocas horas de entonar el coro de aquel letal tema del Gran Combo, ‘No hay cama para tanta gente’, sólo invirtió 500 mil millones, tal vez menos, en ese segmento en los programas de Impulsa, Colombia Productiva y Procolombia.

Pero en influencer gastó billones. Y qué le quedó a los emprendedores serios y comprometidos con la formalidad. Nada.

No quiero extenderme en más obras que necesitamos desde hace décadas. A lo mejor ya usted y su equipo las conoce mejor que yo.

Lo que no se le puede olvidar es dar a conocer a Colombia los resultados de la Auditoría Forense que le harán a todas las dependencias que tenían la responsabilidad del gasto. Como dirían los que saben, los que eran ordenadores del gasto.

No estaría de más conocer a cuánto ascendió lo que se gastaron en publicidad oficial. Los colombianos tenemos la obligación de saber cómo es el manejo en ese movedizo ítem.

Le deseo a usted Presidente y a todo el equipo que lo acompaña éxitos. Que la Gracia, el Favor y la Sabiduría de Dios los acompañe por siempre.

Si a ustedes les va bien, a toda Colombia nos irá mejor.

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PARA QUE CONSTE. Yo soy callejero, le he prometido a mi madre cambiar, pero la carne es débil. Ahí voy: ‘Le cae la puta madre al congresista de Córdoba que caiga en un escándalo’. (Presidente, ¡dicúlpeme!). Ojo EMEC. (No se pongan a estar adivinando, significa: Esperamos Mejoren En Comportamiento). Qué pervertida mente la de ustedes.

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