El ‘anatomista’ de la corrupción

Por: Toño Sánchez Jr.

No sé por qué se me dio por leer este periodístico libro de la periodista Paola Herrera: ‘Emilio Tapia Anatomía de la corrupción en Colombia’, de Aguilar, que es una línea de Penguin Random House.

Voy a tratar de descifrar lo que me encontré con esta lectura que me llevó un poco más de tres horas.

Creo que la periodista hizo un inmenso esfuerzo para que no pareciera una apología, pero en el fondo deja la sensación que delinquir en Colombia paga, da fama, ‘prestigio’ y de que te sales con la tuya.

Más que una periodista, esta Paola Herrera, parecía una Cirujana de guantes blancos, que trató a su ‘paciente’ [Entrevistado] con tal delicadeza, que pareciera que le estuviera pidiendo excusas por las líneas escritas.

Rescato del libro los pedazos periodísticos, en donde se demuestra, que el periodismo colombiano comenzó hacer el trabajo que nunca hizo y hace la Fiscalía y Procuraduría.

Me gustó la manera de como narró uno de los mayores robos y actos de corrupción en Colombia, que se conoció como el ‘Carrusel de la Contratación’.

Fue allí donde se conoció de lo que era capaz Emilio Tapia cuando tenía amigos en las administraciones, en este caso en la Alcaldía de Bogotá, con los Moreno Rojas.

La autora deja entrever aquí que la cercanía de una finca de la familia de Tapia, con la de aquel dictador, Rojas Pinilla, fue lo que iba a sellar, muchos años después, esta corrupta alianza.

Lo cierto es que Paola Herrera le dedica muchas páginas a los lujos y excentricidades del corrupto al cual trata de hacerle la ‘anatomía’.

Lo exalta como un genial mago, de que todo lo que toca lo convierte en oro.

Y cuando quiere mostrarlo, como lo que es, un perverso manipulador, es citando lo que dicen fuentes de la Fiscalía.

Por eso digo que era como una Cirujana: “Mira, te voy a pinchar aquí, de pronto te va a doler, pero lo voy hacer con mucha delicadeza y cuidado”.

No puedo negar que hay algunos apartes en que lo describe como un ladrón que no sólo lo hace para enriquecerse, sino que es un estilo de vida para él, que no está dispuesto a abandonar, por lo que encarna al corrupto en Colombia. (Página 25).

En esa misma página, ahí sí la autora hace una ofensiva aseveración con la cual no estoy de acuerdo.

Pero déjenme citar primero lo que escribió:

“La corrupción en Córdoba no es solo una práctica: es una cultura. Una forma de ejercer el poder y de garantizar lealtades. Allí, los contratos son favores, la burocracia es el botín, y los votos se compran al por mayor”.

¡Esta es una maldita infamia!

Porque un combo de sahagunenses, comandados por Emilio Tapia, con los Nule de Sincelejo en la retaguardia, y otros bogotanos al frente, se hayan asaltado a Bogotá, no es razón para juzgar y condenar a TODA CÓRDOBA y a los cordobeses de corruptos. Con el agravante de que esto es aquí –la corrupción- una cuestión cultural; a lo mejor, sí puede ser así en la llamada la Ciudad Cultural de Córdoba, que tampoco es así, pero esto no nos hace corruptos a toda Córdoba.

Las más grandes ratas –de lo público y privado-, los más temidos violadores y asesinos están o viven en Bogotá, entonces esto hace a Bogotá ‘culturalmente’ corrupta, violenta y asesina… Por supuesto que no. Pero así etiquetan desde Bogotá a las regiones.

¿Dónde está la Alcaldía de Bogotá? En Bogotá. ¿Dónde está la sede principal de la Fiscalía? En Bogotá. ¿Dónde está la sede principal de la Procuraduría? En Bogotá. ¿Dónde está la sede principal del CTI y la Policía Judicial? En Bogotá. Entonces, vamos a barajar de nuevo. Quiénes son los que dejan robar a los corruptos: ¿Los cordobeses?

Ahora vamos a los votos, ya se demostró, hasta la saciedad, que se compran desde la misma Casa del Terror o de Nariño, que es lo mismo.

Pero sigamos con el delicado libro de Paola…En donde se embelesa que a Tapia se le arrodillan los cantantes y compositores vallenatos.

En uno de los apartes, el sahagunense Tapia, se jacta de que todo mundo hace lo mismo. Y deja en claro, de que si él no lo hace otro lo hará. Y que por eso lo hace él. Cipote de filosofía de la corrupción.

Por lo tanto, él tendría que ser el ‘Zar de la Corrupción’. Esto se infiere de la lectura. A no ser que la Editorial Penguin Random House saque un diccionario de cómo se debe interpretar cada párrafo.

Ahora sí, mi opinión sobre lo más valioso y periodístico del libro.

Arranca desde la página 115. Es más, desde allí habría que leerse.

El capítulo se llama: ‘ICM, la joya de su nueva corona’.

Aquí se hace realidad una cita de la autora cuando escribe: “Emilio Tapia siempre encontraba la manera de convertir la vergüenza en espectáculo”.

Desde esta página viene lo que me embruja, Periodismo de Investigación puro.

Es aquí donde uno corrobora que cuando el VERDADERO PERIODISMO cumple con su función social de poner al ciudadano en la mitad gana el país y la sociedad.

No como el vendido y torcido de Sánchez Cristo que se mueve para donde mejor corra el viento de la contratación de la publicidad del Estado.

No sé cómo dejó a esta periodista avanzar en esta investigación. A lo mejor porque Tapia era Costeño y los bandidos de la Costa Caribe venden mucho en el ‘Bogocentrismo’, porque ayuda a camuflar a las gigantes ratas del interior.

Pero sigamos después de la página 115.

Donde aparece el negocio que esperaba con pasión Emilio Tapia, el primer corone a un contrato de más de un billón de pesos.

He escrito mucho sobre traquetos. No hay nada que los llene de más adrenalina que pasar de 500 kilos a una tonelada enviada a los Estados Unidos y que sea coronada.

Igual pasó con Emilio. Discúlpenme tal abuso de confianza al referirme así al ‘Patrón’ de Centros Poblados.

Aquí la escritora del libro vuelve al periodismo de investigación.

Hace un excelente relato de cómo fue el entuerto para quedarse con el contrato de Centros Poblados.

Es increíble que millones de colombianos de las zonas rurales estén condenados a estar incomunicados por Internet, porque una trinca, comandada, por Emilio Tapia, se los impidió. Pero hoy, este tipo, le siguen diciendo ‘Doctor’.

La autora del libro se ufanó en todas las páginas de que Emilio Tapia era de una sagacidad e inteligencia sobrenatural. Al crear la Unión Temporal Centros Poblados con cuatro empresas de papel. Pero este ‘mago’ sale después a decir de que nunca supo de la póliza que falsificaron para ganarse la billonaria licitación. Insólito.

Y siempre estuvo el Banco Itaú, aunque ‘nunca’ tuvo nada que ver, según ellos. Se sacudió de todo, pero siempre apareció. ¿Por qué? ¿Por qué el Grupo Aval no estuvo? Sólo por citar la seriedad de este grupo.

En mayo de 2021 estalla el escándalo del presidente más inepto de Colombia, Iván Duque; y su Ministra de las TIC, Karen Abudinen.

Aquí la autora del libro, creo que lo hace por solidaridad femenina o de mujer verdadera, defiende a la ministra.

Pero en Colombia está demostrado que hay negocios de ediles, concejales, alcaldes, diputados, gobernadores, congresistas, ministros y presidentes.

No me vengan a decir, que, faltando un año para terminar el gobierno de Duque, aparece un contrato de más de dos billones de pesos, y su ministra no va a saber para donde tira el agua de la corriente que entra en ese remolino.

Como en el béisbol, no me vengan con el cuento de que la Abudinen se iba a ponchar dejándola pasar.

La cuestión es que aquí hubo toda una empresa criminal corrupta, que la justicia acomodó a punta de Preacuerdos y Principios de Oportunidad.

Estas dos figuras jurídicas, propias de la tal llamada ‘justicia premiada’, se han convertido en la principal herramienta de Emilio Tapia para delinquir salir y volver a delinquir.

Que el sahagunense Emilio Tapia es un maestro del tumbe, de eso no hay duda. Que es inteligente, como se ufanan sus familiares, allegados y cómplices, es verdad pura. Así era Pablo Escobar y los Rodríguez Orejuela en sus negocios.

Lo que nunca fueron Pablo Escobar y los Rodríguez Orejuela fue ser sapos y soplones a punta de preacuerdos y principios de oportunidad (En aquellos tiempos tenían otros nombres).

Emilio Tapia no sólo es corrupto, es sapo y soplón. Ha vendido a todos los que ha utilizado para sus fechorías.

Estás notificado con este libro de Paola Herrera, quien haga ‘negocios’ con Emilio Tapia será negociado en un futuro Principio de Oportunidad en la Fiscalía.

Que sea la autora quien lo describa:

“Tapia se mueve dentro de una fórmula que parece infalible: comete un delito, colabora con la justicia, obtiene beneficios y logra penas reducidas o cómodas condiciones de reclusión. Su historia es, en muchos sentidos, la prueba de que en Colombia existe una corrupción blindada contra todo: contra los controles, contra las condenas y hasta contra la cárcel”.

Me quedo con estas últimas citas de fuentes de la autora.

“En Colombia, factores como la codicia, la falta de valores éticos y la influencia del narcotráfico han creado una cultura del enriquecimiento fácil que se infiltró en TODOS LOS ESTRATOS SOCIALES”. (Mayúsculas son mías).

“El regreso de Tapia a la vida pública fue un incómodo recordatorio de cómo la frontera entre lo político y delictivo se borra con facilidad”.

Hoy en Córdoba, el comentario a ‘sotto voce’, es que Emilio Tapia va por la Gobernación de Córdoba en cabeza de su compañera permanente. Esto no es con votos, es con billete, afirman que dice. Apaga y vámonos. 

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