Todos quieren ignorar la masacre de Mejor Esquina (II)

Por: Toño Sánchez Jr.

NOTA DEL AUTOR: Estos artículos se escribieron hace un tiempo. El 4 de abril de 1988 sucedieron estos hechos.

Definitivamente en este país las víctimas están ‘estratificadas’ y son ‘selectivas’. Para ningún Portal Web, de los medios llamados ‘nacionales’, fue motivo, siquiera, de efemérides la masacre de Mejor Esquina, Córdoba, Colombia, que dejó más de 27 personas asesinadas.

Quedamos en que Córdoba era un hervidero para los años 80 y era la zona de guerra por excelencia en Colombia. Era el despachadero de cocaína más grande de este país. Tenía más de 35 (!!!) pistas, entre legales y clandestinas, (que conste que no eran pistas para carreras de caballos).

¿Y por qué era ese gran despachadero de cocaína?

Aquí la pregunta hay que reformularla: ¿Qué pasaba en este hemisferio en los años 80? ¿Quién llego a la presidencia de EE.UU. en 1981? ¿Qué pasaba en Centro América? ¿En qué consistía la llamada ‘Guerra Contra las Drogas’?

Entonces se preguntarán, ¿qué putas tiene que ver Mejor Esquina, caserío de Buenavista, Córdoba, con todo esto?

¡Todo!

Porque la pista ‘Caballo Blanco’, que está todavía a pocos kilómetros de ‘Mejor Esquina’, era uno de los despachaderos oficiales de cocaína, que financiaba a la ‘Contra’ nicaragüense. Ya que hay serios indicios de que la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) hizo arreglos para esta macabra triangulación, que se llegó a conocer después como el escándalo ‘Irán-Contras’.

De allí nació el asesinato de un agente de la DEA en Guadalajara, en febrero de 1985, Enrique Camarena. Hechos que están documentados en los libros: ‘Los señores del narco’, de Anabel Hernández; y ‘La CIA, Camarena y Caro Quintero’, de J. Jesús Esquivel. En esa casa, donde fue torturado y asesinado el operador de la DEA, estuvo Juan Ramón Matta Ballesteros, hondureño que tuvo un largo historial en Córdoba y pieza clave.

Matta Ballesteros llega a Córdoba un poco antes que Fidel Castaño Gil. Y se hace a varias haciendas en este Departamento. Instala sus oficinas en el norte de Montería, cerca al Asilo de Ancianos, por la carrera cuarta, y allí montó como fachada una compraventa de carros y maquinaria agrícola. Matta Ballesteros se hizo conocer en esta región con otro nombre y apellido.

Juan Ramón Matta Ballesteros era el socio y el enlace entre los miembros del Cartel de Medellín y los narcos mexicanos: Ernesto Fonseca Carrillo, alias ‘don Neto’ o ‘don Ernesto’ (tío de quien sería tiempo después un poderoso narco, Amado Carrillo Fuentes), Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Manuel Salcido Uzeta, la plana mayor de lo que era el Cartel de Sinaloa.

Entre todos ellos se movía Félix Ismael Rodríguez, alias ‘El Gato’ o ‘Max’, quien se presentaba como operador de la Central de Inteligencia Americana, CIA. Este cubano estuvo en la operación que terminó con el ajusticiamiento de Ernesto ‘El Che’ Guevara.

Rodríguez es el encargado de apoyar a la Contra nicaragüense. Por lo que monta una ‘secreto’ campo de entrenamiento paramilitar en Honduras que es financiado con dinero del narcotráfico. De allí nace la conexión Colombia – Honduras – México – EE.UU.

Todo esto nace cuando el 12 de octubre de 1984 el Congreso de los EE.UU. aprobó la enmienda Boland, llamada así porque su promotor fue el representante del Partido Demócrata, Edward Boland. En ella se ordenó al gobierno de Ronald Reagan detener toda ayuda norteamericana a la Contra nicaragüense.

Esto obligó a la CIA a crear su retorcido plan de permitir a los carteles de la droga de Colombia llevar cocaína a los EE.UU. y parte del dinero entregarlo en armas y pertrechos para la Contra nicaragüense.

Es por eso que Córdoba, en Colombia, se convierte en el más grande despachadero de cocaína de Colombia.

Y una de esas pistas está aproximadamente a unos 25 kilómetros lineales del caserío de Mejor Esquina. Se llamó ‘Caballo Blanco’. Un trabajador de esa época en esa pista llegó a decir con jactancia que “Caballo Blanco tenía más tráfico aéreo que el aeropuerto El Dorado”. La otra pista era ‘Brasilia’, en la zona rural de Canalete, Córdoba, le decían también la ‘Inmortal’, ya que ningún embarque salido desde allí se cayó.

El grupo guerrillero Ejército Popular de Liberación, EPL, que operaba a sus anchas en la región del Alto San Jorge en Córdoba, era socio de los narcotraficantes. Cobraban gramaje por cada pista en donde tenían el control territorial. Fue la primera ‘Narcoguerrilla’ de este país, no fueron las Farc, estos últimos sí fueron sus más aventajados alumnos.

Además, que los del EPL no extorsionaban a los mafiosos. Solo lo hacían con los demás hacendados y ganaderos que no tenían nada que ver con el narcotráfico, pero que no podían ir a sus tierras.

Aquí nacen otros dos interrogantes: ¿Hubo hacendados que se asociaron al EPL para arruinar a otros y quedarse después con sus tierras? ¿Se asociaron narcotraficantes con arruinados hacendados para quedarse con las tierras de otros a muy bajo precio y después partían utilidad?

Lo cierto es que el ‘financista’ por excelencia del EPL fue alias ‘El Viejo Rafa’, el azote y desgracia de toda Córdoba. Por donde pasaba solo dejaba ruina, niñas violadas y muerte.

Este guerrillero del EPL cogió como sitio de paso a esa zona de Mejor Esquina, con lo que sentenció a esa comunidad a una de sus peores tragedias. Ya que muchas personas comenzaron a señalar a esa comunidad como aliada del EPL, cuando esto no era así. El abandono del Estado a Córdoba en aquellas épocas (¡y todavía ahora!) permitió que todos los grupos guerrilleros transitaran por comunidades que estaban desprotegidas. Pero esto no las hacía ni simpatizantes ni afectas a la subversión. Pero en aquellos tiempos la simple sospecha era sinónimo de muerte… o desaparición.

Otras fuentes, han contado que el robo de varias tulas cargadas con millones de dólares, que fueron arrojadas desde una avioneta en una zona aledaña a Mejor esquina, pudo haber sido también la causa de esta cruel e inconcebible masacre. Quienes se robaron las tulas fueron los mismos guerrilleros del EPL.

Pero nada, ni en el pasado, ni hoy, justifica una masacre como esa, que ahogó de por vida a toda esta comunidad en dolor y desesperanza.

Increíble, cómo la tal ‘Guerra Contra las Drogas’ de los EE.UU. haya terminado dando un coletazo de muerte a más de 27 cordobeses en el caserío de Mejor Esquina. Creo que los gringos le llaman a esto ‘daño colateral’.

Treinta años después, Córdoba sigue siendo el despachadero de cocaína por excelencia del narcotráfico y el ‘Cartel de Sinaloa’ sigue moviéndose por estas tierras.

Y Mejor Esquina, como sociedad, como comunidad… sigue olvidada y sin reparación social.

@Tonsanjr

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