La MARAVILLOSA gente buena de Colombia

Por: Toño Sánchez Jr.

No hay nada más gratificante que corroborar, en estos duros momentos, que los colombianos en su gran mayoría son gente buena, generosos y llenos de consideración para con los demás cuando necesitan serlo.

Lo mismo podemos decir de nuestros industriales, empresarios, comerciantes y banqueros. Quienes aparecieron en el momento indicado para extender su mano a los damnificados.

Todos esos industriales, empresarios, comerciantes y banqueros fueron los mismos que, durante estos últimos cuatro años, y hoy también, satanizaron todos esos progresistas.

Pero su perversa narrativa se les está cayendo, porque los damnificados de esta tragedia lo que quieren es soluciones urgentes y presencia del Estado

Y ya que menciono Estado, nadie puede negar la respuesta inmediata del Presidente Abelardo De La Espriella, ADLE, y todo su equipo de Gobierno. Una columnista lo dijo con mucho acierto, ‘parecía que tuvieran el don de la ubicuidad’.

La ayuda de los colombianos que se mueven en la informalidad no la podemos desconocer, y mucho menos, la de los ciudadanos de a pie. Aquí se cumplió ese bello dicho que reza: “En lo mucho lo mucho, en lo poco lo poco”.

Me quedo con todos esos colombianos de buen corazón y no con esa legión de enfermos de odio, resentimiento y envidia.

Se necesita estar bien perturbado para alegrarse y celebrar que un terremoto se diera al inicio del primer día hábil del Presidente ADLE.

No contentos con eso, comenzaron a cuestionar todas las decisiones tomadas por el nuevo Gobierno, pero se meten la lengua, quién sabe en cuál orificio de su cuerpo, con todo lo que se denunció en el ‘Libro Blanco’, que fue entregado a la Fiscalía General de la Nación.

Donde no sé por qué los medios abusan de la palabra ‘presunto’, cuando todo esto es un hecho notorio: El robo al Estado colombiano.

No quisiera seguir hablando y escribiendo de este nefasto y cercano pasado con el progresismo, pero es que ante tanta infamia no se puede uno quedar callado.

Que gente despreciable, no han aportado nada a los damnificados, pero se la pasan cuestionando a todos los que están trabajando por ellos, eso es ser miserable y canalla.

Increíble que más de 12 millones de colombianos tengan tan perverso corazón, me resisto a creerlo. Sé que todos no son así.

Pero insisto, me quedo con la gente buena de Colombia. En momentos como estos es cuando aflora lo más bello y lo más ruin del ser humano. Eso es muy común. Ya lo vimos con la pandemia del 2020.

No me cansaré de decirlo y escribirlo: Dios, la Vida, el Universo, el Cosmos nos regalan de una tragedia renaceres maravillosos y mágicos. Solo tenemos que creer.

Que esta tragedia sirva para honrar a todos esos damnificados con un nuevo comienzo. Soy un esclavo de la esperanza, confío en que vamos a salir y crecer de esta tragedia.

Debe ser duro para toda esa gente de izquierda saber que quien hoy les tiende la mano es un Gobierno de derecha y unos empresarios, entre otras personas más, a quien los progresistas han obligado a odiar.

Qué grato es escuchar a un Presidente hablando coherentemente a los colombianos, sin botar espuma por la boca, bien vestido, con buenos modales, DECENTE, sobrio, elegante, hablando de la realidad del país y de lo que quiere para Colombia.

Sé que este tipo de discursos genera odio en las huestes de la legión. Se acostumbraron por cuatro años a la indecencia y es difícil aconductarse nuevamente a lo decente. Pero nunca es tarde.

No va a hacer fácil lo que viene, pero en las dificultades es que se conoce de qué estamos hechos y ya vamos sabiendo el material del que está hecho este Presidente de los colombianos.

No se le arruga a nada. No recula. Y es sin agüero, como dicen en Repelón, Atlántico, para enfrentar desafiantes retos.

Mucha gente no ha dimensionado quien es ese semejante Tigre.

Que Dios Bendiga a nuestro Presidente y todo su equipo de Gobierno, a Colombia y a todos los colombianos.

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