Por qué todas las guerras se libran en Córdoba

Por: Toño Sánchez Jr.

Siempre me ha indignado, y hasta dolido, que todos los grupos al margen de la ley y narcotraficantes vengan a librar sus guerras, vendettas y venganzas en tierras de Córdoba.

Hay zonas en este Departamento en donde la gente es ‘propiedad’ de quien tenga el fusil.

Y eso debe ser terrible.

Córdoba sólo ha servido para que se libren guerras en sus tierras, vengan a ajusticiar gente acá, esconderse, quedarse con las mejores tierras, montar encaletaderos, pistas clandestinas y despachar coca. Se me quedan por fuera otras ‘labores’.

El último hecho fue el asesinato, en Guasimal, de un reduro cobrador y gatillero del Norte del Valle.

Vamos a escribir sobre Jerson Enrique Camacho Cedeño, más conocido con la temible chapa de ‘El Flaco Jerson’.

El viernes 24 de julio de 2026 una camioneta negra BMW, cuatro puertas, iba por la zona de Guasimal, zona rural de Montería, iba llegando al punto conocido como ‘La Vuelta Larga’, cuando se escucharon los disparos.

Ya todos los moradores de esos parajes saben lo que tienen que hacer cuando escuchan ese sonido: esconderse y no preguntar nada.

Por lo que nadie sabía quiénes eran los muertos.

Guasimal, está ubicado en la margen izquierda del río Sinú. Se llega a Las Palomas, a las orillas del río Sinú, se gira a la derecha, se recorre un tramo de 20 a 40 minutos, de acuerdo al estado de la vía, hasta que se llega a Guasimal. Al frente, queda un pedazo de la finca que fue conocida como ‘La Dos’, Las Tangas.

Después de Guasimal está Villanueva, zona de influencia de quien fuera alias ‘Don Berna’.

Todo esto para dejar en claro en manos de quién han estado estas regiones.

Esta zona no la controla el Estado. Los finqueros tienen que estar identificados, mejor dicho, empadronados. Por allí una camioneta de alta gama, como esa BMW negra, no pasa libremente, tiene que estar reportada con ‘permiso’ del grupo al margen de la ley que tiene el control.

En este caso El Clan del Golfo, a no ser que la guerrilla los haya desplazado, cosa impensable.

El sábado 25 de julio ya las autoridades habían identificado a uno de los asesinados, era ‘El Flaco’ Jerson.

En términos de aquellos tiempos, pleno poder del Cartel del Norte del Valle, ‘El Flaco’ Jerson era considerado un reduro para los cobros, el gatillo y la guerra.

Era un temido bandido de barrio.

Perteneció a la estructura dura de Don Diego Montoya. Tenía el mismo nivel de ‘Capachivo’, ‘Camisa’, ‘Guacamayo’.

Esta fue la época dorada del Cartel del Norte del Valle cuando no se había dado esa cruel guerra. Se sentaban todos juntos, Don Diego, Varela, ‘Rasguño’, Miguelito Solano, ‘Chupeta’, entre otros, eran un solo grupo.

Amos y dueños del negocio.

Eran la vieja guardia.

Era de ‘Los Yiyos’, pero no se quedó de gatillero sino más bien a comandar un grupo dentro de la misma estructura de ‘Los Yiyos’, pero seguían siendo aliados.

Cuentan que ‘El Flaco’ Jerson era quien hacía las vueltas más bravas. Las que nadie se atrevía a realizarlas. Pero eran ‘Los Yiyos’ los que se llevaban el crédito y los galones. Hacía un cobro de mil millones y sólo le daban 20 o 30 millones. Eso lo fastidió y lo llevó a montar una especie de ‘Sucursal’ dentro de ‘Los Yiyos’.

‘El Flaco’ siempre estuvo del lado de Diego Montoya en la cruenta guerra contra Wilber Varela, alias ‘Jabón’.

En pleno conflicto ‘Los Yiyos’, como se dice en ese mundo, se ‘calentaron’ con Diego Montoya, por lo que ‘El Flaco’ Jerson captó a esa gente y terminó como su jefe, porque ya los jefes de ‘Los Yiyos’ estaban capturados.

Estando al mando de este grupo comenzó a atracar carros de valores. Fue en esos tiempos que empezó a tener billete.

Para ese entonces el ‘oficio’ de ‘El Flaco Jerson’ que más ejercía era el de cobrador. Se volvió el ‘Papá de los Pollitos’ en temas de cobro. Terminó haciendo cobros de millones de euros. Le hizo cobros a un viejo narco de Pasto, Rober Dorado, a Elber Torres, alias ‘Satanás’, al motociclista Jorge Grisales, entre otros, comentó un oficial retirado de la Dijín.  

Comenzó a apuntarse en envíos de coca y después a traquetear en firme

Al terminar esta dura guerra se fue con ‘Los Comba’, pero ya a Varela lo habían asesinado en Venezuela y Diego Montoya había sido capturado.

Pero siguen los problemas. Vienen unas muertes que hacen presagiar nuevos enfrentamientos.

‘El Flaco’ Jerson le asesinó un sobrino a ‘Capachivo’. Diego Montoya terció en favor de este último.

Pero todo no termina allí. Viene el asesinato del cuñado de ‘Pipe’ Montoya, lo asesina ‘El Flaco’ Jerson.

Estaba dejando poderosos enemigos.

Terminó estando una temporada en México entrenando a sicarios de ‘Los Zetas’. Un Indictment de la justicia de los Estados Unidos así lo dice.

Fue ⁠capturado en 2010 y extraditado en 2011, regresó a Colombia el 2021.

Tiempo después dio una extensa entrevista a un reconocido medio escrito en donde estaba era como mandando un mensaje.

Pero quienes lo conocían sabía que regresaría a las que sabía.

La guerra del Norte del Valle cambió a toda esa región. Dejó muchos muertos, sangre, dolor, huérfanos y viudas.

Las decisiones que se tomaron en esa guerra cambiaron la vida de todos esos grupos.

‘El Flaco’ Jerson cayó en Guasimal -una región bien lejana de su tierra natal-  que es controlada por el Clan del Golfo.

No hay que olvidar que la mayoría de los jefes del Clan del Golfo fueron comandantes de las Autodefensas en el Valle del Cauca. Conocieron a toda esa gente.

Se especula que estaba trabajando por allá. Otros dicen que estaba citado a una reunión con el alto mando del Clan.

Lo cierto es que lo mataron en ese paraje y lo dejaron allí para que lo encontraran, podrían haberlo desaparecido. Más en esa región donde hay tanta gente desaparecida enterrada.

Lo curioso es que un escolta es encontrado en Turbo y otro para los lados de Medellín.

La pregunta es ¿por qué?

Una persona que conoce del tema tiene la certeza que el que encontraron en Turbo estaba entregando las caletas y billete. Y el otro, entregando propiedades en la ciudad o también caletas de billete o señalando a testaferros.

Un comentario al margen.

En el pasado, cuando en el Norte del Valle se organizaba una reunión entre enemigos, se le garantiza la vida a quien citaban. Regresaba vivo. Pero eso sí, le decían cuando se iban: “Organícense, que vamos a pelear”.

Todo indica que hay deudas en el Norte del Valle que todavía se están cobrando.

Triste que las feraces tierras de Córdoba sólo sirvan para la guerra y para ajuste de cuentas.

Y las ‘autoridades’ dicen que aquí no pasa nada.

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